¡Encasillados por pelotas!

4 Ene

Ni Hugh Grant ni Bruce Willis ni leches. El encasillamiento puede ir más allá de pobres etiquetas tipo “héroe de acción” o “galán cómico”. Así también sé encasillarme yo, fíjate tú qué cosa. Hoy voy a hablar de casos tan extremos que producen risa de absurdos que suenan, casos que he ido descubriendo a lo largo de años de señalar a la pantalla y decir “¿otra vez ese tío? ¿es que no sabe hacer otra cosa o qué?”. Gente no muy conocida, en la mayoría de los casos, aunque todo es relativo. El primero de la lista, sin ir más lejos, no tenía nombre para mí hasta que lo he buscado en IMDB para escribir esto. En el otro extremo, tenemos de invitados a dos estrellas de relumbrón cuya presencia se justifica por lo curioso de su encasillamiento y a un tipo bastante gracioso y bastante cansino que hace mucho tiempo que dejó de ser familiar sólo para los seguidores del cine más casposo. Así que sin más preámbulos, vamos allá.

¡Oro asul!

Omid Djalili, el guía árabe: ¿Puede alguien crearse una carrera en Hollywood a base de repetir una y otra vez el papel de traficante de esclavos y/o guía de expediciones exóticas? Esta especie de Danny DeVito arabesco es la prueba viviente de que esto es posible. Estamos tan acostumbrados a verle rodeado de esclavos para vender o guiando alguna misteriosa expedición que nos incomoda verle haciendo de persona normal, con su chaqueta o su camisa, en ambientes urbanos y actuales. Su medio es la arena del desierto, y su época, el pasado más ignoto. Es una figura tan evocadora como una estatua del Dios Anubis. Una película de época (de romanos, por ejemplo) puede haber invertido millones de dólares en decorados, vestuario y parafernalia y aún así no conseguir ese toque milenario, ese aliento épico capaz de transportar mágicamente al público a la época de los gladiadores. No sin Omid Djalili. Es un elemento de atrezzo tan indispensable como los turbantes o las armaduras (no ocurre lo mismo con Hans Zimmer). Un mercado de esclavos no dirigido por él no es un mercado de esclavos de fiar. Un guía árabe que no sea él podría perderte en el desierto. Su eficacia no se puede discutir: en Gladiator demuestra sus dotes como vendedor de esclavos, en Sky Captain, sus sabios conocimientos de guía en expediciones peligrosas; y, por si quedaba alguna duda de su potencial, en La momia hace las dos cosas.

Anne Ramsey en su Primera Comunión

Anne Ramsey, la vieja con malas pulgas: Pocos casos de ultraencasillamiento alcanzan los niveles de Anne Ramsey. Ignoro cómo será esta mujer en su casa, o qué opinión tendrán de ella sus nietos, pero lo que es yo, no me gustaría tenerla en mi familia, viniendo a celebrar la Nochebuena cada año. Ella sola se ha buscado la fama. Y es que Anne Ramsey se mueve en los papeles de vieja cabrona como pez en el agua, con sádico disfrute, como si no quisiese abandonar al personaje una vez el director (Richard Donner, por ejemplo) dice “corten”. Su currículum, cuya etapa dorada se sitúa en los ochenta, habla por sí solo: la ermitaña con malas pulgas y una escopeta de Amiga mortal (de impagable final), la madre de marras en Tira a mamá del tren (lo cual ya hace intuir cómo debía ser mamá) y la despiadada Mamma Fratelli de Los Goonies. Una auténtica ogro comeniños orgullosa de ello. Admito que estaba convencido de que la madre de Rocco en Agárralo como puedas 33 1/3 era Ramsey, pero al mirar la fecha de su muerte me he dado cuenta de que algo fallaba ahí. Un papel que le venía a Ramsey que ni pintado, y que, por lo que veo, hizo la cocinera borracha de Gremlins 2. En mi corazón, siempre será Anne Ramsey.

Este uniforme será mi ataúd.

Reginald VelJohnson, el policía: La carrera de este pobre hombre no tiene lo que se dice demasiados puntos álgidos. Así pues, es triste que le recordemos porque SIEMPRE HACÍA DE POLICÍA. Ya fuera figurante, secundario o absoluto protagonista. ¿Qué tiene el hoy viejo y gigantesco Reginald VelJohnson para que con sólo verle nos entren ganas de pedirle que nos baje a nuestro gato de un árbol, o preguntar con evidente despreocupación “¿algún problema, agente?”?. Debe costarle hacer entender a la horda de fans que le sigue a todas partes (o que quiero creer que lo hace) que por muy bien que le sentara el uniforme de agente de la ley en La jungla de cristal, Los cazafantasmas (memorable cameo) o las nueve largas temporadas de Cosas de casa, él no tiene ni un juego de esposas ni autorización para usar la porra. Van Damme se mostró en JVCD como una ex estrella atormentada por las proezas ficticias que se esperan en la vida real de un duro de la pantalla como él. Esta película no tendría que haberla hecho Van Damme. Tendría que haberla hecho Reginald VelJohnson. RVJ.

Aceptadlo. Ahora Bruce es así.

Bruce Campbell, el hombre cameo: Está bien haber conseguido cierta fama freak por haber protagonizado una trilogía de cutre-culto a caballo entre los ochenta y noventa. Está bien acudir a convenciones para demostrar a la gente que en realidad nunca perdiste tu brazo para que te lo sustituyeran por una motosierra, que todo eso era de mentirijillas. Está bien hacer un par de apariciones estelares en productos del mismo calado mugriento de serie B que tu película más famosa. Todo eso está bien. Pero es que dentro de nada va a hacer veinte años de la tercera parte de Posesión infernal (treinta de la primera) y Bruce Campbell se ha quedado atascado en los cameos graciosetes de reírse, señalar a la pantalla y decir “¡mira, tío, el Ash, el Ash!”, algo que debió cesar hace ya quince años, una vez pasado el efecto de la saga. Creo que después de El ejército de las tinieblas el papel más notorio de Campbell ha sido un terciario con frase en El gran salto, y eso fue en el 94. Todo lo demás, cameos, cameos y más cameos, si no en las películas de los Coen, en Xena, y si no, en cualquier serie Z que le pongan por delante. Y como proyecto arriesgado de autorreflexión, una película dirigida por él mismo en la que se interpreta… a sí mismo y tiene que hacer frente a una horda de zombies en un mundo de serie B, sin poder convencer a nadie de que él es sólo un actor (asombrosamente gordo, además). My name is Bruce, se llama. La decadencia onanista hecha persona. Y encima no asomó la nariz en Arrástrame al infierno para provocarnos la risa mecánica. Bruce, nos decepcionas.

Pensando a quién traicionar ahora.

Timothy Spall, el sicario: He visto tantas veces a este hombre hacer de sicario del malo de turno que ya he perdido la cuenta. Hubo un tiempo en el que lo asociaba al cine independiente británico, el de mineros, problemas sociales y chimeneas altas y mugrientas, pero esos tiempos quedaron atrás. No tuve más remedio que dar la bienvenida al nuevo Spall, el sicario profesional, el traidor, el miserable. Asomó su faceta de rata en Harry Potter y el prisionero de Azkaban (y demás), donde era sicario de Voldemort. Y eso por primera vez. No es normal que en apenas cinco años este tipo haya salido tantas veces haciendo lo mismo. Sicario de Alan Rickman en Sweeney Todd. Sicario de Susan Sarandon en Encantada. Y está por ver cuál será su papel en la Alicia en el país de las maravillas de Burton. ¿Quién más apuesta por el rey de corazones?

Lo alucinante es que esta foto no es de ninguna película.

R. Lee Ermey, el sargento cabrón: En lo que a mí respecta, el caso más extremo. Este pobre hombre (bueno, pobre hombre no, como ya veremos) pasó al imaginario colectivo por culpa de su interpretación del sádico sargento Hartman en La chaqueta metálica. El inicio de un arquetipo mítico, dirán unos. Por lo visto merece la pena olvidar Oficial y caballero para hacer esta afirmación. La cosa es que su gran interpretación se debe a que él fue sargento en la vida real, y temo que tan devastador como se ve en la película. Hay una curiosa anécdota al respecto: por lo visto Kubrick le dio el papel tras tenerle quince minutos largando una improvisación de insultos, vejaciones y tacos mientras aguantaba estoicamente una tormenta de tomates lanzados por el director. De modo que esta máquina expendedora de insultos sacó unos frutos insospechados de su experiencia como desmoralizador de tropas (DDT, como dice el Bacterio). Su participación en la película de Kubrick fue seguida de un encasillamiento extremo que me temo que no le molesta en absoluto. Él debe ser feliz escupiendo improperios delante de la cámara, sin preocuparse de haberlo hecho ya en como doscientas películas, casi siempre con uniforme y todo. Memorable es su aparición fantasmagórica en Agárrame esos fantasmas. Una vez en Padre de familia Peter se alistó en una especie de ejército medieval, con instructor brutal y todo. Cuando llegaron los créditos del episodio y leí “R. Lee Ermey” no me costó deducir a quién había puesto voz. Y si hacéis un recuento mental a los personajes más o menos notorios de Toy Story no tendréis dificultades en descubrir a quién dobla. Más allá de sus millones de interpretaciones, y como prueba de que este tipo disfruta con lo suyo, podemos encontrar documentales sobre el cuerpo militar y el manejo de armas en el ejército presentados por él mismo, seguramente a voz en grito y trufado de insultos al cada vez más hundido espectador.

"Conocí a Batman en el verano del 78..."

Morgan Freeman, el narrador: Entramos en un terreno más familiar en lo que se refiere a los nombres. El caso de Morgan Freeman raya ya la autoparodia. Su voz cálida y agradable le ha llevado a ser el personaje comodín sobre cuyos hombros hacer recaer la responsabilidad de actuar de narrador de la historia. Aquí en España tenemos a Pepe Mediavilla dándole siempre voz, con lo cual se conserva la majestuosidad del original… y el sentimiento de “¿¿¿otra veeeeez???”. ¿La culpa? Echádsela a Frank Darabont. A partir de Cadena Perpetua empezó a ser habitual oírle contándonos lo que veíamos en pantalla, desde Seven hasta chorradas como aquella con Jack Nicholson de dos viejos intrépidos cuyo nombre se me escapa; supongo que los directores lo ven como un sello de calidad. Por eso El caballero oscuro sigue bajando en el top de IMDB.

"Venganza": Liam Neeson se venga de todos los que alguna vez le han matado... Y va a tardar mucho tiempo.

Liam Neeson, el mentor que muere: Que sí, que sí. Llegó un momento en el que tuve la sensación de que no sólo Liam Neeson le estaba cogiendo el gustillo a los papeles de mentor sabio de limitada expresividad, sino que preocupado porque sus aportaciones a las películas no fuesen todo lo recordadas que debiera, decidió que moriría siempre, si no al final, al principio de la historia. Por lo tanto, hemos podido disfrutar de la sabiduría y la agonía (en este orden) del caballero de la nariz rota en títulos como Gangs of New York, El reino de los cielos o La amenaza fantasma. Sus armas siempre son las mismas: frases cargadas de misticismo, una seriedad en la mirada que dice “estoy muy serio, así que soy muy sabio y no puedes contradecirme” y una muerte, muchas veces nada más empezar la película, que oscila entre lo trágico y lo cómico (esa bizquera estreñida en La amenaza fantasma).

Hasta aquí nuestro recorrido por el museo del encasillamiento. Lo que más lamento de todo es que seguro que tarde o temprano caeré en otras caras igual de entrañables e igual de encasilladas, y ya será tarde. O no, porque siempre puedo crear una secuela… Os dejo con la sintonía de Cosas de casa.

9 comentarios to “¡Encasillados por pelotas!”

  1. hempfreud 04/01/2010 a 15:11 #

    yo en mi mente tengo a Reginald VelJohnson como el policia de última llamada xD.
    Si ya nos ponemos a hablar de actores raciales ni te cuento: Antonio Banderas, Lucy Liu o el gran Samuel L.

    Lo de Liam Neeson alcanza cuotas insuperables: recuerda que va a hacer del mentor más importante que muere –> Abraham Lincolm. Eso sin contar de que le toca Zeus en Furia de Titanes (alguna hostia le caera…).
    Como dato curioso, Liam Neeson hace la voz del padre del protagonista del videojuego Fallout 3. ¿Adivinas el destino de su personaje? Creo que si… xD

    Aquí la prueba:

  2. Miguel Roselló 05/01/2010 a 10:19 #

    Joder, la cosa va más lejos de lo que pensaba. Pobre hombre, leches.

    (Por cierto, el poli de ÚLTIMA LLAMADA era Forest Whitaker, el perro de Fernando, por lo del ojo vago…)

  3. Señor E 05/01/2010 a 10:49 #

    Ya sé que decir ”se te ha olvidado de fulanito” no te convence mucho maestro pero si hay alguien a quien se te ha olvidado de encasillado es Luis Guzmán, que en este año le he visto por partida doble haciendo de reformador de casas en ¿QUÉ LES PASA A LOS HOMBRES? y DOS CANGUROS MUY MADUROS. Aunque dos (casos) no son multitud…

  4. Miguel Roselló 05/01/2010 a 12:26 #

    Sí que me convence, amigo, lo que me fastidia es que se queden fuera de la lista algunos que podrían habérseme ocurrido antes.

    En el caso de Guzmán, es que el tío no tiene pinta de otra cosa. Que vuelva a hacerlo una tercera vez y se merecerá mis respetos por encasillamiento descacharrante.

  5. Mr. X 09/01/2010 a 8:54 #

    Mmmm, ¿Mathew Perry? ^^

  6. Jose (aka yusemericop) 10/01/2010 a 2:45 #

    Hola.
    Sé que es irónico que precisamente yo empiece hablando de alguien que siempre la palma, pero en Batman Begins también tenemos a Liam Neesom haciendo de mentor que muere, además del ya citado Morgan Freeman. Y a Ken Watanabe de sabio y culto guerrero líder de un clan de ídems. Y a Tom Wilkinson haciendo de mafioso (no sé si ha hecho otras cosas, pero por alguna razón creo que no es la primera vez que le veo interpretando a un corrupto que tiene un cargo importante en alguna organización, legal o no).
    Corrígeme si me he equivocado, pero si no es así, es para plantearse ciertas cosas sobre el encargado del casting de Batman.

  7. Miguel Roselló 10/01/2010 a 18:01 #

    ¡Es verdad! ¡Olvidé el ejemplo de Neeson de BATMAN! Y mira que lo tenía en mente, oye. Pero bueno, considero “mafioso” una etiqueta demasiado fácil de conseguir, no llega al nivel de “comerciante de esclavos”, por ejemplo. Además:

    1) Tom Wilkinson sale en demasiadas películas al año como para poder encasillarse, aunque haya hecho de mafioso cinco veces.

    2) El encasillado en papeles de mafioso por excelencia es Chazz Palminteri.

  8. Oscar 11/01/2010 a 18:32 #

    jummm… prefería a Joe Viterelli, D.E.P.

  9. Jose 13/01/2010 a 21:08 #

    Me acaba de surgir una duda… ¿considerarías a Lindsay Lohan encasillada?

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