Tim Burton, recíclate

19 Abr

¿Os acordáis de Tim Burton? Sí, hombre, ése que tiene un nido de cigüeñas en la cabeza y que va siempre de negro. Ése que dice que estar casado con Helena Bonham Carter pero más bien parece estarlo con ella y con Johnny Depp, con los que vive en comuna mormona. Ése que es la causa directa de que los salones manga se hayan convertido en un pozo purulento lleno de quinceañeras pseudogóticas que afianzan su individualismo llevando el mismo bolso de Jack Skellington que lleva absolutamente todo el mundo. En definitiva, ese tipo que un día fue un director interesantísimo y con muchísimas cosas que decir y que hoy se ha convertido en una caricatura de sí mismo sin absolutamente nada que ofrecer.

Tras dos cortos tan bellos como legendarios, Tim Burton salió del cascarón en 1986 con La gran aventura de Pee Wee, una película que ya exudaba un estilo propio por todos sus poros. Beetlejuice limó las asperezas de ese estilo aún recién nacido, y Batman continuó ese proceso, que culminó con el refinamiento total de esta nueva figura del cine en la preciosa Eduardo Manostijeras. Hasta aquí la etapa de aprendizaje de Burton, a la que siguió su película más retorcida, la absolutamente genial Batman vuelve, la minimalista Pesadilla antes de Navidad (sí, ya, dirigida por Selick, bla, bla, bla) y la complejísima Ed Wood, que condensaba todo lo aprendido por Burton a lo largo de sus películas anteriores. Mars Attacks!, siempre esperando su justa reivindicación, marcó un punto de inflexión. Algo le pasó a Tim Burton después de esta película, que perdió el norte. El pulso entre la autonomía creativa y la sumisión comercial comenzaba a decantarse peligrosamente hacia lo segundo, y de este modo Burton entró en una etapa que, con sus altibajos, llega hasta hoy y en la que irónicamente destaca, como una orquídea en un campo de cardos borriqueros, su obra maestra total, Big Fish.

Buscar inspiración en esto para una película... ESO es puro Burton.

Buscar inspiración para una película en esto... ESO sí es puro Burton.

No me tiembla el pulso al escribir que el mayor error de Tim Burton fue tomarse demasiado en serio a sus fans, fallo garrafal sobre todo si tu pléyade de fans es la más ridícula e insoportable de cuantas pléyades de fans haya tenido director alguno en toda la Historia del Cine. Y aún diría más, no creo que haya habido jamás un autor tan incomprendido incluso por sus propios defensores como Burton, y eso le ha terminado pasando factura. Ni que decir tiene que sus detractores, que suelen usar los mismos argumentos fuera de lugar, están igual de equivocados.

El rápido repaso que he hecho a la carrera del director habla por sí mismo: hubo un tiempo en el que Burton iba realmente a su bola. Hubo un tiempo en el que Burton era fascinante, hubo un tiempo en el que tenía un alma de creador ansioso por compartir sus inquietudes. En aquel tiempo, el famoso “toque Burton”, convertido hoy en superficial pinturilla papamoscas (las moscas son las gotiquillas sujetas a su bolso de Jack Skellington), no era sino una consecuencia visual lógica del corazón de sus relatos, algo tan inherente como natural. Y por supuesto, en aquel tiempo el “toque Burton” era fascinante, imprevisible, libre de encorsetamiento y con una gran cantidad de matices. Esto era lo que hacía a cada una de sus películas únicas, lo que permitía que Beetlejuice fuese diametralmente opuesta a Eduardo Manostijeras y a su vez diferente a Ed Wood, siendo todas ellas hijas legítimas de su director. El “toque Burton”, cuando dicha denominación significaba aún algo, consistía en un esquizofrénico cóctel en el que, en el marco de mundos lunáticos y extravagantes, las historias más líricas se nos contaban bajo un manto de siniestro humor negro deliberadamente contradictorio, y en el que los relatos más enloquecidos nacían de una cinefilia acumulada mucho menos cacareada que la de Tarantino, pero igual de poderosa: los maestros del expresionismo alemán, la serie B de la era atómica, los clásicos de terror de la Hammer, Tod Browning, la edad de oro de los cortos animados, la comedia mastodóntica de los sesenta, Ray Harryhausen, todo ello está presente en la obra de Burton de un modo u otro. La figura del héroe inadaptado es otra constante del cine más burtoniano, en todas sus variantes. Eduardo se sabe inadaptado y aspira a cambiar esto, Batman no sólo es consciente sino que se recrea en ello, el Pingüino y Catwoman sufren al no saber si prefieren ser monstruos o personas normales, y Ed Wood ni siquiera se ha dado cuenta de su condición de paria.

Retrato robot de la posible verdadera mente pensante detrás de las últimas películas de Tim Burton. Cortesía de THE R ART.

Ese tiempo pasó. La revalorización (en el sentido más putrefactamente comercial) de Pesadilla antes de Navidad llegó en el peor momento, en una época en la que Burton andaba un poco perdido debido a los comentarios cada vez más insistentes de que su obra había perdido punch. Mars Attacks! fue tristemente malinterpretada, como la otra sátira alienígena de 1997, Starship Troopers; Sleepy Hollow fue criticada por haber resultado un Burton descafeinado (cosa que es verdad, aunque no fue por completo culpa de Burton), y El planeta de los simios… Bueno, no hace falta que lo explique. El descomunal éxito de taquilla de ésta última sin duda debió trastornar a Burton. Ed Wood, Mars Attacks! y Sleepy Hollow habían sido proyectos personales de un modo otro, y los tres habían sido castigados por la taquilla, por la crítica o por ambos; por el contrario, el proyecto ultracomercial de los monos espaciales, en el que Burton no pudo dejar ningún tipo de impronta personal, fue el pelotazo que le devolvió del golpe y porrazo a la primera línea. Irónico y cruel. Sumemos a esto la explosión del fenómeno merchandisinesco de Pesadilla antes de Navidad y tenemos como resultado a un director que jamás volvería a ser el mismo, absolutamente derrotado por el dinero y que, por fortuna, tuvo tiempo de sacar del fondo de su corazón los últimos ramalazos de auténtica autoría, un maravilloso grito de agonía llamado Big Fish, antes de sucumbir definitivamente. Las películas posteriores a Big Fish pueden ser mejores o peores, pero a todas les falta el alma que caracterizó al mejor Burton. Charlie y la fábrica de chocolate tiene a su favor una estética colorida que nos recuerda, algo bastante necesario viendo cómo está el patio, que el goticismo no es una condición sine qua non de lo burtonesco; pero aún con todo vislumbra el cansancio del director. La novia cadáver resulta una buena película lastrada por el terrible origen del proyecto: compensar por alguna vía el dinero que Disney y sólo Disney recibe en cantidades industriales por las ventas del merchandising de Pesadilla antes de Navidad. De Sweeney Todd mejor no hablar, pues parece que aquí Burton delegó las tareas de dirección en su fan gótica más despistada, y de Alicia, bodrio mayúsculo, menos aún. Salvo La novia cadáver, de motivaciones dudosas como ya hemos visto, todas estas películas han sido encargos. Para lo que ha quedado Burton: director comodín cuando los estudios tienen entre manos una historia de potencial raruno. Vamos a endosársela a Tim Burton y que él le cuelgue un par de adornitos emo de ésos que le gustan a él.

A veces tengo el ingenio por las nubes.

De modo que ¿cuál ha sido el proceso? Uno: Tim Burton hace las películas que le da la gana. Dos: los fans crecen como el moho en las esquinas de la ducha y se convierten en legión. Tres: los fans se quedan con los aspectos más superficiales de su estilo, lo suben a un altar y lo malinterpretan; desdeñando películas que supuestamente no parecen de Tim Burton. Cuatro: Tim Burton acaba convertido en lo que los fans creen que debe ser Tim Burton. Cinco: los demás nos jodemos. Es por esto por lo que nunca volveremos a tener una película tan maravillosamente burtoniana y la vez desprejuiciada como Ed Wood, que aglutina todas las constantes del cine de nuestro hombre sin necesidad de rodar en decorados retorcidos, ni poniendo árboles secos en cada escena ni tiñéndolo todo de negro. Una película que desconcierta a las histéricas burtonfans que ven que lo único “muy Burton” que se ve en ella es la cara de su amado Johnny, por el que lloran y por el que entre histéricos sollozos de torturado amor goth elevarán a los cielos cualquier cosa que haga Tim Burton siempre que ÉL sea el protagonista (o no lo sea, pero da igual porque es el que más cámara chupa). La putada es que hace años que Burton parece preocuparse por complacer única y exclusivamente a esta secta, tal vez la peor caterva de seguidores que ha tenido nadie desde Charlie Munson. Los pocos intentos de redención han fracasado. Tras La novia cadáver Tim Burton invirtió mucho tiempo en la preparación de una película protagonizada por Jim Carrey sobre un periodista que viaja por todo el mundo haciendo eco de los casos más fantásticos e increíbles. Sonaba maravilloso, pero Columbia le dio largas a Burton tantas veces que al final el director abandonó y cambió esta Ripley’s Believe It Or Not por cierto musical gótico con Johnny Depp.  ¿Quién necesita un posible nuevo Big Fish que nos devuelva la mejor versión del director cuando podemos ver lo que parece la película de una emo que juega a ser Tim Burton?

Creedme, amigos, si buscáis un director rarillo al que amar, lo mejor es hacerse fan de Cronenberg. Nadie te molesta, no tienes presiones de ningún tipo y la posibilidad de encontrar a alguien con quien compartir tu afición no es demasiado remota. Además, si el hombre entra en una espiral de decadencia su muerte artística habrá sido por causas naturales y no tendrás necesidad de odiar a la mitad de la población.

6 comentarios to “Tim Burton, recíclate”

  1. Zinian 19/04/2010 a 13:43 #

    Curioso artículo, quizás por que no soy fan de Burton y lo único que me hizo pasarlo bien fue Beetlejuice. Nunca he comprado algo que esté relacionado con Pesadilla (que me hayan regalado ya es otra cosa, una es aficionada a cosas raras pero no por ello me mola Burton y su universo … a mí regalame un Transformer de los antiguos y verás XDD).
    También opino que está muy sobrevalorado y que un golpe en la cabeza no le vendría mal :P. Ten en cuenta que a mi la saga de los simios me gusta, y ver el remake que hizo del Planeta fue como una patada declarada en donde más duele.
    En fin, pero para opiniones están los gustos, asi que miraré por tu blog a ver si comentas algo de John Carpenter … :P.
    Saludos!!.

  2. Manu 19/04/2010 a 15:19 #

    Joder. Punto por punto. Estoy por pasarle el link del artículo a más de una, aunque esto se te llenaría de comentarios desdeñosos en plan “tú de cine no sabes nada” ¬¬
    ¡Y al fin alguien que coincide (bueno, más o menos) en que lo último bueno de Burton fue Big Fish! La fábrica de chocolate me pareció muy superficial (sí, lleva un mensaje, pero para mi se pierde mucho en canciones, escenarios…); La novia cadaver siempre me pareció copia de Pesadilla antes de Navidad (y puedo contar con los dedos de una mano, siendo yo el pulgar por ejemplo, a quienes les gustaba la película porque la vieron con 9 años y les encantó desde entonces); de Sweeney Todd sólo destaco el increible hecho de salir de un musical y hacerlo con ninguna canción en la cabeza.

    Y “Alicia” paso de verla en el cine porque es que me huelo, como se dice, mucho lirili y poco lerele. Ya encima con este post, confirmado que para cuando salga en DVD.

    Este hombre parece que ya está perdido. Intentaré salvar a Shyamalan, que también se me está yendo por unos derroteros peligrosos…

  3. Manu 19/04/2010 a 15:22 #

    Por cierto, qué curioso lo de “Ripley’s believe it or not!”. De este proyecto sabía que Carrey andaba metido, pero no escuché nada de Burton, y ya ni aparece en la IMDb más que como “En desarrollo”.
    Otra que me quedaré con ganas de ver, igual que Used guys, que también partía de una idea al menos algo interesante (y curiosamente también iba a protagonizarla Jim Carrey junto a Ben Stiller).

  4. Miguel Roselló 19/04/2010 a 15:48 #

    Dios santo, DEBES pasarle esta cosa a tus amigas, nada haría más importante a este blog que llenarse de comentarios de fanáticas burtonianas cabreadas.

    “De Sweeney Todd sólo destaco el increible hecho de salir de un musical y hacerlo con ninguna canción en la cabeza”. Yo también suscribo punto por punto.

    Zinian, de Carpenter poco vas a encontrar por aquí de momento, porque soy seguidor pero no fan… Pero cuando publique un tema sobre muertes que me molan meteré al chino que explota de GOLPE EN LA PEQUEÑA CHINA. Y el díptico de Serpiente Plissken bien merece un repaso. Coming soon.

  5. Jose 22/04/2010 a 10:06 #

    Yo no estaría tan seguro de querer que esto se llene de fans de Burton histéricas y protoemos. Ten en cuenta que esos colectivos (fan histérico de INSERTE NOMBRE) suelen estar compuestos por analfabetos que sólo saben escribir en modo sms, y ver una vez un par de críticas que se quitan la razón por el mero hecho de no saber escribir (no digamos argumentar) está bien y divierte, pero una y otra vez…
    Además, tienen la fea costumbre de declarar la guerra porque sí: ya me las estoy imaginando, criticando todos y cada uno de tus posts, cualquiera que sea el tema… Cambio de opinión, Manu, pasa el link.

    Por cierto, ¿recuerdas a cierta amiga de mi hermana con un novio canario que después tuvo un novio made in USA? Pues se casa con el segundo (creo que en 2012).

  6. Melisa 19/11/2012 a 14:19 #

    Ehmm bueno cada uno tiene su opinión y diferentes gustos, a mi me gusta Tim Burton y encuentro que sigue haciendo buenas películas :)

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