El decepcionante mundo de los dinosaurios

30 May

Hace años los dinosaurios eran lo más, y no necesariamente por Parque Jurásico. Los veíamos como criaturas cuasi míticas rodeadas de una leyenda intocable. Bestias asesinas frente a majestuosos herbívoros, reptiles gigantes de una diversidad inimaginable que campaban por la Tierra como sus dueños y señores. Los primeros descubrimientos de fósiles, allá por inicios del siglo XIX, desconcertaron a los científicos y les llevaron a pensar, primero, en algún tipo de dragones aterradores, y luego, ya con los ánimos más templados, en pesados reptiles que iban arrastrándose por la vida, una imagen desfasada de la que se conservan montones de grabados. Luego llegaron las teorías que hablaban de unos animales más ágiles, de patas más largas y fuertes y panzas separadas del suelo, que caminaban lentamente apoyados en unas colas que llevaban arrastrando. Poco a poco, los dinosaurios adquirieron un carácter cada vez más cool. Cada vez más ágiles, más rápidos, más feroces. Sangre caliente en lugar de sangre fría. Los dinosaurios dejaron de arrastrar la cola pesadamente en nuestro imaginario colectivo para campar por el mundo a zancadas, en perpetuo equilibrio gracias a unas colas rígidas. Sin embargo, todo lo que sube tiene que bajar algún día. Y mientras que muchos de los descubrimientos llevados a cabo han ido alimentando esta imagen tan guay a lo largo de las décadas, muchas otras cosas que dábamos por hecho porque eran propias de bichos molones han ido revelándose como infundadas en los últimos años por culpa de hallazgos cada vez más desconcertantes. Hoy vamos a hablar de algunos de ellos, así como de mentiras podridas dadas por ciertas por culpa de cierto libro de Michael Chrichton. Bueno, para qué nos vamos a engañar, es por culpa de cierta película de Spielberg.

Os sorprendería saber qué dinosaurio se supone que es éste.

Me considero un verdadero fanático del mundo de los dinosaurios desde los cuatro años, gracias a un primer fascículo de una colección comprado aleatoriamente y que me llevó a completar una colección de ciento cuatro entregas primero y otra de cien después. Entre medias se estrenó Parque Jurásico y pude presenciar, como un auténtico niño pedante, cómo Spielberg nos colaba errores científicos de bulto en su retrato de los dinosaurios (lo cual, de todos modos, no me impidió flipar con la película en el cine y verla como dos millones de veces más). Podría pasarme párrafos y párrafos hablando de teorías evolutivas, especies emparentadas y hábitos alimenticios, pero para no agobiaros demasiado con rollos paleontológicos densos o sumiros en una absoluta depresión por culpa de la decepción, no acumularé en esta entrada todas las mentiras a destapar y datos desfasados que se me ocurren. ¿Preparados para dinamitar a estas legendarias criaturas? Vamos allá.

El Tyrannosaurus Rex no era el carnívoro más grande: Comencemos por el golpe más duro al imaginario colectivo. Muchos ya lo saben, pero creo que fuera del círculo de aficionados al mundillo de los dinosaurios sigue siendo información clasificada, así que asumo la responsabilidad de dar la mala noticia: había carnívoros más grandes que el archiconocido Tyrannosaurus Rex. No demasiados, pero si mis conocimientos sobre reptiles prehistóricos no se han quedado obsoletos, hay al menos dos. Sigamos metiendo el dedo en la llaga: ni siquiera hablamos de carnívoros más evolucionados que el supuesto Rey. El primero de ellos es un descubrimiento relativamente reciente (mediados de los noventa), un depredador llamado Giganotosaurus que, pese a tener el aspecto que habitualmente asociamos al Tyrannosaurus y familiares, desciende de una rama totalmente diferente de carnívoros que evolucionó pareja a ésta por cuestiones de convergencia adaptativa (¿cómo dice?). Lo interesante de este animal es que su descubrimiento eliminó de un plumazo la teoría de que esta rama de carnívoros (allosaurios) desapareció a principios de cretácico para dejar sitio a los terópodos, la familia de carnívoros de gran tamaño más evolucionados a la cual pertenecía el Tyrannosaurus. El Giganotosaurus vivió al mismo tiempo que el Tyrannosaurus, a finales del periodo cretácico, y como él, tuvo la mala suerte de ser una de las bajas de la famosa extinción que tuvo lugar hace 66 millones de años. El segundo sospechoso de poner en ridículo al rey es un impresionante carnívoro que vivió hace como cien millones de años, durante finales del periodo jurásico y principios del cretácico, el ahora famoso (gracias a Parque Jurásico III) Spinosaurus. Que, por cierto, siempre ha sido mi carnívoro de gran tamaño favorito. Da igual que su estructura esquelética y muscular fuese más aparatosa que la estilizada y perfeccionada constitución del Tyrannosaurus (heredada de sus pequeños y ágiles antepasados), y que en carrera fuese mucho más torpe en comparación con los más dinámicos movimientos de éste; era más grande y eso es lo único que importa. Éste, a diferencia del Giganotosaurus, sí es claramente distinto al Tyrannosaurus. Su cuerpo es más rechoncho, sus garras delanteras más grandes y con tres dedos, y eso por no hablar de su hocico de aspecto cocodriliano y la estrafalaria vela que le recorre la espalda. Quince metros medía este carnívoro africano frente a los ridículos trece del Tyrannosaurus. ¿Qué hacemos ahora? ¿Están las Autoridades de los Dinosaurios alertadas de esto? ¿Hay que cambiarle el nombre al Tyrannosaurus Rex? No, no se hace nada. Otros dinosaurios han visto cómo su nombre se quedaba obsoleto por culpa de descubrimientos posteriores, especialmente si hablamos de descubrimientos primitivos. El Megalosaurus, pese a tan intimidatorio nombre, no era más que un cochambroso carnívoro de seis metros, pero en la década de 1820 aún no había demasiados fósiles con lo que comparar, así que una especie de lagarto de seis metros resultaba ciertamente impresionante. Por otra parte, el nombre del Tyrannosaurus Rex no hace referencia a su tamaño sino a su maldad, y como todo el mundo sabe, la ciencia ha demostrado que no había un dinosaurio que actuase bajo motivaciones más injustificadamente malignas que el Tyrannosaurus Rex.

El de la derecha es el culpable de que el T. Rex ya no sea lo que solía ser.

El Tyrannosaurus Rex era carroñero: Sigamos echando mierda sobre el pobre rey, que eso es algo que hoy día está muy de moda. Todos tenéis en mente la imagen del poderoso carnívoro (aunque ahora ligeramente más pequeño) persiguiendo implacablemente por la sabana a un torpe herbívoro cuadrúpedo que muge como una vaca porque no tenemos referencias reales de cómo sonaban los dinosaurios. Tras una veloz carrera orquestada por Hans Zimmer, nuestro implacable terópodo lanza sus mandíbulas hacia el vientre del herbívoro, que ha tropezado y ha volcado como una tortuga de la forma más humillante imaginable. La bestia carnívora corta de cuajo la vida del indefenso cuadrúpedo y ruge en un sobrecogedor plano a contraluz que se convierte en un travelling circular, porque estamos ante una secuencia dirigida por Michael Bay. La más poderosa máquina de matar sobre la faz de la Tierra ha afianzado, una vez más, su supremacía sobre el resto de criaturas. Bien, ya basta. Terminemos con esta farsa. Veamos a cámara lenta lo que ocurrió en realidad. El herbívoro cuadrúpedo pasta tranquilamente cuando una panda de maleantes, llamémosles Velociraptor para ahorrarnos explicaciones, le atacan inmisericordemente. Estos bichejos cazan en manada, así que pocas opciones de salir con vida son las que tiene este entrañable herbívoro. Los Velociraptor no atacan como los secuaces del malo de una película de kung fu (es decir, de uno en uno mientras los demás esperan su turno con gesto amenazador), sino que se lanzan en tropel, mordiendo y clavando sus mortales garras en el primer hueco que pillan. El herbívoro muere desangrado, invadido por el terror. Cuando los Velociraptor han saciado su apetito (y su maldad, porque no olvidemos que los dinosaurios carnívoros son muy malos), entra en escena un personaje que hasta el momento ha estado observando con gesto perezoso la película. El otrora majestuoso Tyrannosaurus Rex no es solo insólitamente pequeño, sino que encima es un vago, y lo más probable es que tampoco tenga una conversación tan interesante como dicen. Y mirad esas patas delanteras ridículas. Ni siquiera le alcanzan para sonarse los mocos. Este poderoso rey de los carnívoros se arrastra perezosamente hacia el cadáver del herbívoro despedazado y se da lo más parecido a un banquete que puede permitirse un vulgar carroñero como él. Probablemente también es un calzonazos, como el general Alcázar. Ciertamente no se ha podido confirmar al cien por cien las teorías sobre los métodos del Tyrannosaurus para alimentarse, pero los estudios más recientes inclinan la balanza hacia el lado más humillante y menos épico de la cuestión. Y ahora que hemos hundido para siempre la leyenda del carnívoro más terrible del mesozoico, pasemos a humillar impunemente a otro popular depredador.

Este Gennaro, siempre metido en líos con dinosaurios.

El Velociraptor tenía plumas: Y no me refiero a una cresta cool como la que le plantan en la cabeza en Parque Jurásico III. Me refiero a un cuerpo entero cubierto de plumas, y si nos ponemos en plan extremo como hacen algunos ilustradores desengañados, también con el moco ése que tienen los pavos colgando del cuello. Hace mucho que se especula con la idea de que los dromaeosaurios, esa popular familia de carnívoros pequeños, ágiles y letales con una garra gordísima en uno de los dedos de sus patas posteriores, tenían el cuerpo lleno de plumas, pero hoy día es casi una dolorosa verdad incontrovertible. Sabemos que son éstos pequeños dinosaurios los que acabaron convirtiéndose en lo que hoy llamamos aves; su estructura ósea apunta maneras de forma incontrovertible. Pues bien, resulta que la estructura ósea no fue lo único que legaron a los pájaros. Fósiles de reciente descubrimiento (otra vez de los noventa, la década que destruyó la leyenda de los dinosaurios) revelan marcas de plumaje en las patas delanteras de esta clase de dinosaurios, lo que apunta a la presencia de pseudoalas. ¿No me creéis? Poned los brazos en posición “imitador de gallina”, también conocida como “eh, McFly”. Ahora desplazad las manos hacia el centro de vuestro pecho para que queden significativamente cercanas entre sí y pegad los codos al cuerpo. Ahora estáis imitando la posición de las patas delanteras de un Velociraptor (y del señor Burns). Si ahora volvéis a la posición anterior, habréis recreado el proceso evolutivo de las extremidades de las aves en poco más de un segundo. Veo un brazo levantado. ¿Quiere usted preguntar algo? Ah, ya, los reptiles voladores. No, esas criaturas aladas que surcaban los cielos durante la era de los dinosaurios, llámense Pteranodon, Pterodactylus o Quetzalcoatlus no son los antepasados de las aves, de hecho esos reptiles desaparecieron sin dejar rastro ni herederos durante la conocida extinción. Una vez más, su superficial semejanza con las aves actuales es una cuestión de convergencia adaptativa.

Pues eso.

El Velociraptor te llegaría por la cintura: Cuanto daño ha hecho Parque Jurásico. Sus imaginativas criaturas dan la talla en lo que se refiere a impacto dramático, pero científicamente dejan mucho que desear. No volveré al Tyrannosaurus, que de hecho veía bastante mejor de lo que nos quieren hacer creer el libro de Chrichton y la película. Menos mal, era ya lo que le faltaba a este rey encanijado y carroñero, estar medio ciego. Pero al Velociraptor todavía tenemos que dedicarle unas líneas más. Entre los dinosaurios carnívoros existen dos familias dentro del orden Deinonychosauria que responden a una serie de características muy reconocibles: constitución esbelta y grácil, tamaño que varía entre pequeño y medio, agilidad y velocidad máxima y garra asesina en las extremidades posteriores. El Velociraptor se encuentra dentro de una de estas dos familias, la de los dromeaeosaurios; pero el Velociraptor de Parque Jurásico es más bien una especie de pastiche de todas las especies dentro de estas dos familias. Bajo este nombre, Velociraptor, nos encontramos con una animal del tamaño de un Deinonychus, que no era sino una especie emparentada con el Velociraptor pero más grande, del tamaño que nos muestran en la película. El Velociraptor no medía dos metros de alto, más bien levantaba unos cuantos palmos del suelo; aunque desde luego, esto no le hacía menos mortífero. Su inusitada inteligencia, ésa de la que habla Alan Grant en la tercera parte, se corresponde más bien con la del Troodon, perteneciente a la segunda familia de deinonychosaurios, los troodóntidos. Esta segunda familia muestra indicios de superioridad intelectual (mayor capacidad craneal) sobre los dromaeosaurios; de hecho se trata de los dinosaurios más inteligentes y evolucionados de todos cuantos se conocen. Todo apunta a que de no haber habido una extinción hace 66 millones de años, esta familia habría sido la elegida por la evolución para dar lugar a un equivalente reptiliano del ser humano, el dinosauroide (ése que sale en la peli de Super Mario Bros; por cierto, adiós a Dennis Hopper). En resumen, el Velociraptor era pequeño, no era especialmente listo y además estaba cubierto de plumas. ¿Recordáis el niño gordo al principio de Parque Jurásico, el que va de listillo y al que Alan Grant le mete miedo con lo que podría hacerle el Velociraptor? Pues bien, el crío tenía más razón que Grant.

Todo lo que creíamos saber sobre el Velociraptor... ¡se ha quedado obsoleto!

No tenéis ni idea de cómo es un Dilophosaurus: Sí, bueno, esto puede ser desconcertante, pero el caso es que si tuviese que enumerar en el título las cosas que están mal en la descripción del Dilophosaurus que se hace en Parque Jurásico quedaría una frase en negrita bastante larga. Todos recordamos con cariño al Dilophosaurus por haberse comido al traidor Dennis Nedry tras escupirle veneno en los ojos y meterse en su coche con nocturnidad y alevosía. Sin embargo, un Dilophosaurus de verdad no habría podido hacer nada de eso. Primero, porque no se sabe de ningún dinosaurio que escupiese veneno. En todo caso se especula con la teoría de la mordedura tóxica, pero más por un problema de comida podrida entre los dientes que por glándulas. Y segundo, porque un Dilophosaurus normal no podría haberse metido en el coche, ya que medía como tres veces más que el espécimen que sale en la película. Añadiremos que la vistosa cresta que se despliega alrededor de su cuello cuando se enfada es un invento que nadie sabe de dónde ha salido. El Dilophosaurus era un representante tardío de una de las más antiguas familias de dinosaurios, los celofisoideos, pero a diferencia de la mayoría de sus parientes, éste no era pequeño, sino que medía seis metros, y había desarrollado crestas en la cabeza (sí, eso sí estaba bien en el espécimen de Parque Jurásico).

Sencillamente me encanta el aspecto de su cráneo. Poned el chiste vosotros, so vagos.

Los mamíferos no aparecieron después de los dinosaurios: De hecho aparecieron a la vez. Se tiende a situar en la línea temporal evolutiva a los reptiles por delante de los mamíferos por puro darwinismo lineal, cuando es obvio que las especies fueron evolucionando cada una por su cuenta, no esperando su turno en una cola en la que la especie que desaparece es la que da paso a una nueva. No voy e negar que los reptiles aparecieran antes que los mamíferos, pues es correcto, pero de lo que estamos hablando es de dinosaurios. Cuando el intrépido Ichthyostega salió del agua convirtiéndose de inmediato en la primera criatura que salió a tierra firme hace cuatrocientos millones de años, la evolución siguió su curso por varias vías diferentes. Estos primeros anfibios dieron lugar a la aparición de los reptiles, y mientras que algunos de ellos comenzaron a separar sus perezosas panzas del suelo y a volverse más ágiles, otros se dedicaban a desarrollar pelo y a experimentar cambios en su sistema reproductor. Sin embargo, los primeros necesitaron más tiempo para convertirse en dinosaurios de lo que necesitaron los segundos para empezar a dar luz a crías vivas. ¿Qué paso, entonces, para que los mamíferos no se desarrollasen y extendiesen de forma dominante a lo largo y ancho del planeta hasta que los dinosaurios desaparecieron sin dejar rastro? Un acontecimiento insignificante que viene a ser la mayor extinción en masa que ha asolado el planeta en sus 3500 millones de años de vida activa, arrasando con el 95% de las especies. A su lado, la extinción del límite Cretácico-Terciario que se llevó por delante a los dinosaurios resulta una minucia. La aparición de éstos tuvo lugar en un planeta desolado por la extinción, donde los hasta el momento futuros dueños de la Tierra, monstruosos pseudomamíferos llamados gorgonas, se habían volatilizado como un efferalgan. De modo que los únicos representantes de este nuevo orden tan prometedor que quedaron sobre el planeta tras la extinción del límite Pérmico-Triásico fueron un puñado de minúsculos roedores que se vieron relegados a un segundo plano cuando los reptiles de patas cada vez más largas supervivientes al desastre (Lagosuchus y otros arcosaurios) empezaron a evolucionar incontroladamente hacia lo que llamamos popularmente como dinosaurios. Hubo que esperar a la siguiente extinción masiva (la famosa) para que los mamíferos tuvieran vía libre para florecer, junto con las recién llegadas aves.

Lo creas o no, las ballenas vienen de esta cosa.

Terminemos con una pregunta de respuesta insólita y por lo tanto obvia. El Allosaurus, grande, pesado y de gigantescas mandíbulas, era el depredador más poderoso del Jurásico, la etapa intermedia del reinado de los dinosaurios. Al mismo tiempo vivió un dinosaurio de dos metros insectívoro, ágil, y de patas y cuello largos llamado Coelurus. ¿Cuál de los dos es el antepasado del Tyrannosaurus Rex? Volvemos enseguida con la respuesta.

15 comentarios to “El decepcionante mundo de los dinosaurios”

  1. Hempfreud 30/05/2010 a 23:06 #

    joder, has sacado la arteria geek a mas no poder eh?

  2. Miguel Roselló 31/05/2010 a 7:58 #

    ¡Un día es un día! Además, ya está bien de tanto cine… Ah, la semana que viene, ¡un artículo sobre cine!

  3. Señor E 31/05/2010 a 17:01 #

    Pues sin Wikipedia ni ná, te digo que es el Coelurus. El Allosaurus no tenía ramas, sin contar que son tan terópodos como el Gallae…. Gallaqué… ¡Gallimimus!, con el Rey de los reptiles tiranos.

    Ah y otro dinosaurio que se considera tan grande como el Spinosaurio, el Giganotosaurio y el Rex, es el Carcharodontosaurus que hasta tenía un cráneo más largo que el del mismo T-rex. También es posible que el Rex tuviera rivales bastante crudos como el Deinosuchus, la versión XXL del caimán.

    La verdad sobre que los velociraptors tuvieran plumas es muy dolorosa y ahora me imagino a los dromeosaurios con un coportamiento similar al de un pájaro, es decir, parpadeando a cada dos por tres, girando la cabeza, etc.

    Enhorabuena por este artículo de parte de otro que se crió leyendo sobre oviraptores robando huevos de protceratops, etc.

  4. Miguel Roselló 03/06/2010 a 8:31 #

    Fíjate, yo tenía al Carcharodontosaurus (vaya cutrez, ponerle el nombre de un tiburón con el -saurus detrás) como un carnívoro de los más grandes pero no mayor que el Rex.

    ¡El Deinosuchus no cuenta, no era un dinosaurio!

  5. Xavier 15/07/2010 a 15:39 #

    Muy interesante el artículo escrito por el señor Roselló, sobre todo en lo que se relaciona con la desmitificación de ciertas cosas, pero: qué importa que el Tyrannosaurus Rex sea ligeramente más pequeño que Giganotosaurus Carolini? o enormemente más pequeño que spinosaurus Aegyptiacus???? ya todos sabemos que no es el depredador terrestre más grande que ha existido, el león tampoco lo es, pero aún así causa fascinación en todos. Acaso en la actualidad existe un carnívoro que sea cazador el 100% de su tiempo? acaso los leones son depredadores todo el tiempo y las hienas son carroñeras todo el tiempo? No, perfectamente sabemos que ambas especies se roban el botín obtenido. Sabemos que los carnívoros aprovecharan cualquier oportunidad para alimentarse, y eso incluye robar el alimento a otro o simplemente devorar un cadáver abandonado o un animal en agonía……veamos al tiburón blanco, al cocodrilo del Nilo, al dragón de Komodo,etc. Entonces por qué tyrannosaurus rex o giganotosaurus carolini no pudieron haber sido carroñeros y cazadores a la vez?
    Los dinosaurios fueron un buen ejemplo del éxito de la vida y ninguno era superior o inferior a otro, no cabe ningún tipo de comparación porque ellos hacían lo que tenían que hacer y eran lo que debían ser: animales maravillosos que causan asombro en la especie dominante de la actualidad.
    Aún así, gracias por este artículo, en verdad es muy interesante y aclarador.

  6. Miguel Roselló 15/07/2010 a 16:52 #

    Obviamente no importa nada, amigo, pero mi intención no es soltar un tocho denso y gris, sino un artículo divertido. De ahí las insultantes descripciones, que al menos alguna carcajada habrán provocado. ^^

  7. Xavier 02/09/2010 a 14:34 #

    Pues no puedo negarte que me provocó un par de buenas carcajadas :-)

  8. Cucutrás 21/09/2010 a 3:40 #

    Hola Miguel Roselló. Primero, me parece genialísimo de la muerte que la realidad y la verdad te depriman. Estás en tu derecho. Pero esto de desinformar a tus amiguis contándoles toda esta sarta de verdades manipuladas a tu antojo, sólo a mayor gloria de tu nombre, Miguel Roselló, es francamente ridículo. Te repito que por mi guay que dediques este blog a la adoración de tu ego, pero por dios, de ignorante con motivos (por falta de información) ahora vas y te conviertes en ignorante con delito (porque tienes la información y la malinterpretas y la retuerces y la abaratas y encima, lo peor de todo, luego tras corromperla la difundes!!)

    Pero imagino que te mola el “periodismo” rosa (realmente amarillo, como todos sabemos) que consiste en contar lo que le sale a uno de los cojones simplemente para llamar la atención.

    En fin, seguidores de Miguel Roselló, como imagino que os importa un escroto de microbio la paleontología, poco tengo que deciros… pero que sepáis que la mitad de lo que os ha contado Miguel Roselló lo basa en datos reales sacados de fuentes muy lamentables y la otra mitad se lo inventa. Pero si lo que os mola es deprimiros como Miguel Roselló, pues nada, a deprimirse Miguel Roselló style!!!!!!!

    ¿Mi nota? Puta mierda. Puta mierda, Miguel Roselló.

    PD: no me vengas con mierdas de que todo eso lo has escrito medio en broma porque te veo venir y me aburres, Miguel Roselló, nosabes.

  9. Hempfreud 21/09/2010 a 20:48 #

    ostia miguel, un tio te ha escrito una crítica personal a las tres de la mañana ¡En el post de los dinosaurios!

    MAXIMUM AWESOMENESS LEVEL

    • Miguel Roselló 21/09/2010 a 22:13 #

      ¡Jajajajaja! Si te digo la verdad, me he sentido grande por ello.

      Pero también afirmo públicamente que si Cucutrás da alguna señal de estar leyendo esto y de que volverá por mucho que haya odiado la entrada de los dinosaurios, le prometo que responderé a su comentario con calma y puntualizando aquello en lo que creo que tiene razón. Evidentemente, si no lo hace no me voy a poner a soltar un rollo del quince para que no lo lea.

  10. JoakinMar 29/04/2014 a 10:31 #

    Jejejeje!!!! Me ha encantado tu articulo. Yo también soy gran fan de los dinosaurios desde niño, pero a diferencia de ti, me he mantenido mas informado, así que igual todas estas inesperadas revelaciones no me pillaron tan de sopetón. Lo que pasa con los dinosaurios es que son criaturas reales, y cada vez que se produce un nuevo hallazgo, este cambia la imagen que teníamos sobre ellos. Ahora por ejemplo, se dice que el T.Rex tal vez tenia plumas. No esta probado del todo, pero hay un esqueleto de un pariente suyo que tenia su cuerpo recubierto de protoplumas. Si quieres actualizar tus conocimientos en dinosaurios te recomiendo el libro Mi querido Brontosaurus de Brian Switek el cual te explica algunos aspectos curiosos sobre los dinosaurios, como su vida sexual o si emitían sonidos. Ha quedado un poco publicitario, pero como entusiasta de estos animales prehistóricos te lo recomiendo. Saludos!!!!!

    • Miguel Roselló 30/04/2014 a 12:51 #

      ¡Muchísimas gracias por el consejo! Llevo mucho tiempo buscando un libro decente sobre dinosaurios con información actualizada y que no sea para niños, y casi había tirado la toalla. Así que esto me viene como caído del cielo.

  11. Mako Tsunami 26/05/2015 a 2:07 #

    Un par de detalles, donde dijiste teropodos, para referirte a la parentela del Allosaurus, debiste decir “carnosaurios”, pues teropodos es el grupo general que engloba a todos los dinosaurios carnivoros, grandes y pequeños, incluyendo tanto al Tyrannosaurus (q desciende de los carnivoros pequeños), Allosaurus y Velociraptor.
    Según descubrimientos recientes, se a comprobado que el Spinosaurus caminaba en 4 patas y era semiacuatico, por lo que era más bajo que el Tyrannosaurus, pero sí más largo.

    Y yo encuentro que los Velocirraptores con plumas se ven bastante geniales, como una codorniz gigante asesina

    • Miguel Roselló 26/05/2015 a 19:25 #

      Lo del Allosaurus tuvo que ser un lapsus absoluto, el tema terópodos/carnosaurios lo tengo controlado. Sobre el Spinosaurus también tienes razón, leí un reportaje al respecto en la National Geographic… Claro que esta entrada es más antigua, así que dejémoslo así, como representante de su tiempo.

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