El Frat Pack, o los cómicos inmundos

7 Jul

Peter Lawford. Joey Bishop. Sammy Davis Jr. Dean Martin. Frank Sinatra. En los años sesenta había estrellas rutilantes para dar y regalar, pero estos tíos componían la panda de amigotes más famosa de todo el panorama hollywoodiense. Su fama no era cosa extraña. ¿Quién no querría formar parte de este inimitable club, epítome de todo lo estiloso que hay en este planeta, e ir por ahí emborrachándose, tratando con la mafia y pegando a las mujeres? El Rat Pack vivía para cantar, para actuar, pero sobre todo vivía pasarlo en grande. Y cuando se reunían para hacer una película, véase La cuadrilla de los once, guiñaban un ojo al espectador, invitándole a ser parte del grupo durante dos horas y pasarlo tan bien como ellos… con ellos. El Rat Pack, al que se le podría sumar la desvergonzada Shirley MacLaine como miembro honorífico, caló hondo, y no sólo por cuanto he dicho, sino también por ese novedoso concepto del grupo de estrellas que aparecen indisociables a los ojos del público. Antes de eso, como mucho había parejas cómicas o matrimonios de actores a lo Bogart y Bacall, pero esto… era algo nuevo. Con todo esto, no es de extrañar que cuando en los ochenta asomaron la cabeza un grupo de niñatos actores, jóvenes promesas que parecían pasarse los guiones de unos a otros para aparecer en grupo en la pantalla, la prensa denominó a esta nueva hornada de estrellas adolescentes el “Brat Pack”, en referencia a la inolvidable panda de Sinatra. Con sus dos películas sobre bandas callejeras, el perpetuamente arruinado Coppola dio el primer empujón a la mayoría de estos adolescentes, que acto seguido se hicieron con las pantallas en cientos y cientos de comedias para la chavalada. Tom Cruise, Demi Moore, John Cusack y Matthew Broderick sobrevivieron a la década del walkman, pero la mayoría se quedaron estancados. A Rob Lowe se le puede ver haciendo cameos de vez en cuando, Ralph Macchio debe estar en algún semáforo aprovechando sus conocimientos sobre dar y pulir cera, Molly Rinwald ha escrito varios libros de autoayuda que mataría por tener, Judd Nelson se ha convertido en una marsopa barbuda, y en general todo el reparto de El club de los cinco está más bien desaparecido desde hace siglos. Entre ambos grupos existe uno, el Elegido, que ha bajado a los infiernos del olvido pero de algún modo ha vuelto: Robert Downey Jr. Deberíamos ir todos a su casa para preguntarle cómo lo hizo y cómo es el limbo en el que se han quedado atrapados todos los demás.

Sinatra y compañía prepararon en terreno para nuevos "Packs".

A finales de los noventa hubo de nuevo perturbaciones en la Fuerza, cuando un grupo de nostálgicos de una época en la que la posición dominante del hombre estaba más consolidada revivió la esencia del Rat Pack original haciendo un remake de La cuadrilla de los once y emprendiendo cada vez más colaboraciones juntos, demostrando ante todo lo bien que se lo pasaban en aquellas aventuras. En las sombras, Steven Soderbergh; de cara al público, George Clooney, Brad Pitt, Matt Damon y otros. Clooney y Soderbergh abrieron una productora juntos, y siempre aseguraron como mínimo cameos a Damon y Pitt en sus proyectos. Cuando uno dirige, los demás producen, cuando uno produce, busca un papel para los otros. Y lo más importante, sin olvidarse nunca que, por bien que se lo pasen y lo amiguetes que son, sus chanzas van a ser vistas por millones de personas a las que no les hace gracia sentirse excluidos, como si no existieran mientras Clooney le cuela a Andy García una grabación en la cámara de seguridad de su casino. Lástima que no todos sean iguales que estos tipos. Paralelamente, otro núcleo de amiguetes empezó a formarse a partir de desechos humanos salidos del eterno y ahora penoso Saturday Night Live. Comediantes con inquietudes y muchos amiguetes que chupar cámara que juntos comenzaron a salir en comedias con cada vez más peligrosa aceptación entre el público. Eran el Frat Pack. El Frat Pack contiene a muchos de los cómicos de más éxito durante finales de los noventa y la primera mitad de los 2000, y ya está empezando a vislumbrar su ocaso. Lamentablemente, en lugar de desaparecer sin herederos, el Frat Pack ha visto como de su vientre brotaba un residuo, que como Aku, se ha ido haciendo cada vez más fuerte y poderoso y tiene como líder a un director, productor y guionista que en los noventa pudo trabajar con algunos de los representantes más notorios del grupo y ahora se ha alzado como El Rey. Judd Apatow se llama, y ha ido creando a su alrededor un Frat Pack 2.0 con nuevas caras que son las que cortan el bacalao en el panorama de la comedia actual. Ambos se caracterizan por un inusitado desprecio al espectador, que ve cómo sus estrellas parecen grabar su películas única y exclusivamente para después verlas en casa en pandilla y reírse diciendo “ah, mira, mira, ahora es cuando sales tú, Will Ferrell”, incidiendo una y otra vez en desesperantes chistes privados y rellenando el resto con humor de culos y tetas.

Hay, sin duda, una conexión espiritual entre ambos grupos, que han creado a sus propias estrellas pero también absorbido a otras ya conocidas, entre ellas ex-respetables actores. Y más allá de los inicios de Apatow escribiendo alguna película para Ben Stiller, algunas de estas caras suponen un nexo físico entre ambos grupos. Demasiado complejo para explicar con palabras. Pasemos al gráfico que he hecho (soy como Lisa, me encantan los gráficos) e introduzcámonos con su ayuda en el Frat Pack en sus dos versiones, en un exhaustivo repaso de las caras que lo componen.

Pincha en la foto para ver los rostros del mal con todo detalle.

1. Ben Stiller: El líder espiritual del grupo. Es la cara más reconocible de todas las del Frat Pack 1.0, la que más masas de dinero mueve, y la que ha atraído la atención del público hacia sus amigos cómicos, que de otro modo posiblemente no serían tan conocidos como lo son. Habitualmente son los demás los que hacen apariciones estelares en sus películas y no al revés. Ben Stiller es la estrella. Una suerte, ya que es uno de los pocos sujetos salvables de todos cuantos vamos a ver en esta galería de los horrores. ¿Por qué? Tal vez porque su sentido del humor no se basa precisamente en aparentar querer ser gracioso en todo momento como hacen la mayoría de sus compañeros, sino en todo lo contrario, en la cara de palo a lo Buster Keaton y el estoicismo ante las desgracias. Por ello sus papeles en comedias mucho más histriónicas que él, como Algo pasa con Mary funcionan tan bien, aunque ya hace unos años que empieza a vislumbrarse su cuesta abajo. Capítulo aparte merecería su temible época de mediados de los noventa, convertido en insospechado líder de la risible generación X por dirigir Bocados de realidad. Magnífico. “¿Lo dices con sarcasmo, tronco?”. “Ya no sé ni cómo lo digo”.

2. Owen Wilson: No se sabe por qué, pero este rubiales con nariz de babuino es no sólo el guapete de la pandilla de Stiller, sino un habitual de las listas de sex symbols masculinos. Extraño para un tío que por su cara parece haber estado durmiendo boca abajo durante una semana. Wilson es insoportable, aunque dentro de los insoportables del grupo él podría ser el menos plasta. Pero claro, eso es como cuando te haces una foto con alguien más feo que tú. Wilson ha sido el insoportable paquete de Armageddon, el insoportable compañero de payasadas de Jackie Chan, la insoportable versión moderna de Hutch, el insoportable Dupree y el insoportable jeta que se cuela en bodas con Vince Vaughn, del que pasamos a hablar inmediatamente. Y si hay algo más insoportable que un guapete, es un guapete que se hace el gracioso. Si ahora los guapetes (por contradictoriamente feos que sean) se hacen los graciosos, los tíos cetrinos como yo que no tienen otra cosa vamos apañados.

3. Wes Anderson: Uno de los capos del cine más modernillo y estrafalario está insólitamente unido a Stiller y a los hermanos Wilson, a los que da papeles un tanto fuera de sus interpretaciones habituales en películas tragicómicas como Los tenenbaums y Life Aquatic, las cuales, por cierto, molan bastante. La órbita alrededor de Anderson, con una serie de caras habituales, nos daría para un artículo entero, así que dejémosla para otro día.

4. Will Ferrell: Un mundo mejor es posible, ahora que el reinado taquillero de Ferrell está llegando a su fin. Jamás entenderé como este payaso con cara de lelo y pelo rizado puede gustar a nadie. Ni Woody Allen logró sacarle la tontería de encima. Ferrell es un ejemplo perfecto de mal histrionismo. Es un pésimo actor y peor cómico. Brotó cual pústula de la etapa más infame del Saturday Night Live y pronto le vimos, como mandan los cánones, haciendo películas en las que el único aliciente humorístico parece ser “ah, mira, éste es del Saturday Night Live, así que la peli debe ser graciosa por fuerza”. De ahí a la comedia de colegueo con la panda de Stiller, y finalmente a la antesala del cementerio, la temible comedia familiar. Sólo nos queda esperar.

5. Luke Wilson: El hermano soso de Owen. Luke tiene el aspecto que seguramente tendría Owen de no haberse pasado toda la incubación con la nariz aplastada contra la probeta. Puestos a elegir, me quedo con Luke, que por soso resulta menos cargante que el otro hijo de su madre. Una diferencia entre Owen y Luke es que mientras el primero trata de ser gracioso porque se cree la monda, el otro se sabe mediocre, y conocedor de esto, se ha acomodado en su papel de galán de clase B en comedias blandengues a lo Kate Hudson. Por ello se le ve fuera de lugar en el extraño planeta que habitan sus amiguetes.

6. Vince Vaughn: Un tipo al que da gusto odiar. Miradle la cara. Es como una versión antipática y gigantesca de Matthew Perry. Su carrera ha evolucionado desde secundarios juerguistas que dan consejos de ligue misóginos a sus amigotes mientras bebe una cerveza con los pies en alto a protagonistas juerguistas que dan consejos de ligue misóginos a sus amigotes mientras bebe una cerveza con los pies en alto. Momento rosa: tras compartir rodaje con Brad Pitt en Señor y señora Smith, la película que arruinó el matrimonio de Pitt y Jennifer Aniston, este mostrenco se convirtió en el nuevo noviete de ella. De ahí Separados, en la que Vaughn tuvo una nueva oportunidad de interpretar a un juerguista misógino que bebe una cerveza con los pies en alto, sólo que esta vez no da los consejos sobre mujeres, sino que los recibe de sus amigos aún más misóginos que él. Os reto a buscar una película de Vaughn en la que no os entren ganas de quitarle esa mirada de troglodita con un par de tortas.

7. John C. Reilly: Un caso triste y doloroso. John C. Reilly, estupendo actor alejado de chorradas hechas por y para amiguetes, tuvo la desgracia de entrar en el frat pack por algún oscuro designio e instantáneamente sus geniales interpretaciones en las películas de Paul Thomas Anderson quedaron relegadas a la categoría de borroso recuerdo. La ternura que hizo de su interpretación lo mejor de Chicago se vio sustituida de pronto por grotescos ademanes y chistes de gordos junto a Will Ferrell en horrores como Pasado de vueltas y Hermanos por pelotas, en las que tuvo un doblaje a la altura de su papel de la mano de la peor versión de Florentino Fernández.

8. Jack Black: Jack Black es el más independiente del grupo, ya que es muy habitual verle hacer películas por su cuenta. También es verdad que el rollo rockero con su grupo Tenacious D le quita mucho tiempo, todo sea dicho. Este hombre, con sus ojillos de loco y sus muecas de psicópata hasta en una comedia romántica (¿alguien más ha visto Vacaciones, en la que se ligaba nada menos que a Kate Winslet?), es histriónico y cargante, aunque hubo un tiempo en el que toleraba más sus excesos. Sí, me gusta Amor ciego.

9. Steve Carrell: Cada vez que leo que Mike Myers es el heredero de Peter Sellers siento como si me hubiesen dado una patada en los mismísimos. Si Myers es el heredero de Sellers por disfrazarae de varios personajes en sus películas, Monica Lewinski sería la heredera de Marilyn Monroe en el caso de que le diese por hacer películas. Y si Myers lleva la etiqueta de nuevo Peter Sellers, yo se la despego aunque sea con aceite hirviendo, porque si hay alguien capaz de reproducir los divertidísimos ademanes hieráticos de Sellers, su comedia de lo impasible y su actitud de patética superioridad, algo que identifica más al legendario cómico que sus disfraces, ése es Steve Carrell, ese señor de aspecto rancio y enorme nariz (no judía). Carrell es el nexo de unión entre las dos temibles bandas de cómicos, entre el Frat Pack 1.0 y el 2.0. Saltó a la fama gracias a la única película salvable de Judd Apatow, Virgen a los cuarenta, y ha aparecido incomprensiblemente acompañado por otros apatowianos como Jonah Hill en cosas como Sigo como Dios; pero al mismo tiempo se ha dejado ver en las juergas privadas que ruedan Stiller, Owen Wilson y compañía. ¿En qué grupo encaja más? En ninguno, porque como cómico, Carrell les da doscientas vueltas a todos los demás juntos. Echad un vistazo al desalentador compendio de caras del gráfico. Ahora, antes de que diga lo que voy a decir, imaginad que Buscemi no está. Vale. De todos esos actores y pseudoactores, Carell es el mejor con mucha diferencia, y además es el único que funciona perfectamente en un cine más dramático.

10. Judd Apatow: Este señor, que aunque se le parezca no es Peter Jackson tras el rodaje de King Kong, es el responsable de la muerte definitiva de la comedia (y de Freaks And Geeks). Y no porque las suyas sean las peores que se despachan, sino porque detrás tiene a una horda de críticos lobotomizados que saludan sus producciones, como director o como productor, como si fueran maná caído del cielo, en lugar de desterrarlas al ostracismo que se merecen. Como resultado, Apatow, en lugar de volatilizarse, ha crecido y se ha ramificado, dando lugar a una factoría de los horrores que ha dado alas a terribles cómicos que jamás deberían haber visto la luz y que despacha comedias con pretensiones de forma incontrolable. Sus películas son fáciles de reconocer. Comedias sobre frikis de quince a trenta y cinco años con el cansino síndrome de Peter Pan y las mismas caras una y otra vez. Y si se las mencionas a alguien, te las definirá como comedia postmoderna. A la iniciática Virgen a los cuarenta le siguieron películas a cada cual más mediocre (y como ya digo, valoradas por la crítica y en consecuencia por esos entrañables modernillos que necesitan a la crítica para construir su opinión). Supersalidos, Lío embarazoso, Paso de ti… Sus actores fetiche ahora son lo suficientemente poderosos como para aparecer como reclamo en otras comedias, y en ocasiones su sombra se ha cernido sobre actores de la otra vertiente del Frat Pack (hizo Hermanos por pelotas con Will Ferrell y John C. Reilly). En definitiva, por A o por B cuesta disociar su nombre del concepto “comedia actual”, mientras genios de verdad como Ricky Gervais (del que hablaré en breves entradas) no encuentran su sitio. Actualmente su trabajo parece estar virando hacia una comedia de corte más melancólico, lo que significa que está siguiendo la misma senda que llevó a John Hughes a rodar La pequeña pícara, hundirse para siempre y firmar guiones bajo seudónimo. Dejémosle hacer.

11. Seth Rogen: Es gracioso porque es gordo y friki. O eso supongo. No le aborrezco al nivel de Will Ferrell o Vince Vaughn, pero tampoco le veo nada que justifique su fama. No es gracioso, el humor tipo gordo-friki-que-no-se-come-una-rosca está muy manido, y a veces lleva gafas de pasta. Tras sus comedias para la factoría Apatow le vamos a poder ver dejando atrás su imagen oronda para interpretar al avispón verde, con lo cual las alertas de invasión se han disparado: pronto le veremos en cualquier tipo de película, y eso asusta.

12. Jonah Hill: El mini-Seth Rogen. La versión adolescente y más patética si cabe del cómico gordo se hizo famoso gracias a Supersalidos, y desde entonces no dejamos de verle haciendo secundarios en comedias de todo tipo, tanto de Apatow como de cualquier otro. Da la impresión de que nadie confía demasiado en que el público pueda identificar una comedia a menos que la oronda figura de Hill aparezca en algún momento. “Ah, es ése gordito con aspecto judío, entonces el tropiezo del tío de antes no debió angustiarme sino hacerme reír, ¡ja, ja, ja!”.

13. Leslie Mann: La esposa del mafioso. La mujer del capo. La chica del gángster. Leslie Mann no sólo se hizo con un hueco en la historia del cine con su Úrsula de George de la jungla, sino que además se casó con el futuro cabecilla de la comedia USA, Judd Apatow. Y como tal, y pese a no tener ningún talento especial para la comedia, ha tenido apariciones estelares en Lío embarazoso y Virgen a los cuarenta, así como el papel femenino principal de Hazme reir, junto a Adam Sandler y Seth Rogen. Y cómo no, no podemos olvidar que se convirtió en novia de Zac Efron en 17 otra vez. Investigad esto último y veréis hasta qué punto puedo sacar las cosas de contexto.

14. Paul Rudd: A Paul Rudd le conocimos bajo el nombre de “Mike” (y en una ocasión “Mierda Embolsada”) cuando empezó a salir con Phoebe en las últimas temporadas de Friends. Hubiera costado creer en aquel momento que en pocos años ese tipo sosete e inofensivo, en la línea de Luke Wilson, acabaría formando parte de la troupe de graciosillos más cargante y exitosa del cine. Pero ahí le tenemos, sirviendo de apoyo a Seth Rogen en Lío embarazoso o como protagonista en Mal ejemplo, aunque Rudd no tiene, ni de lejos, la madera de protagonista necesaria.

15. Jason Segel: En la factoría Apatow cada actor se ha especializado en un tipo de personaje. Rogen se ha especializado en tíos patéticos, Hill se ha especializado en tipos patéticos, y Jason Segel se ha especializado en tipos patéticos. Famoso por ser uno de los cuatro personajes más sosos de Cómo conocí a vuestra madre, Segel ha puesto su mueca estreñida al servicio de unas cuantas comedias recientes de Apatow: Paso de ti, en la que la preciosa Kristen Bell le dejaba por un tío estupendo y Te quiero, tío, que no sé en realidad de qué va. Sin embargo, y aunque las apariencias engañen, no estamos ante un fichaje reciente del grupo, ya que el grandote Segel formó parte del reparto de Freaks And Geeks cuando Apatow aún estaba saliendo del cascarón (o del pecho reventado de su anfitrión).

16. Russell Brand: Precisamente éste es el tío estupendo por el que Kristen Bell dejaba a Jason Segel en Paso de ti. Brand es una nota discordante dentro de este grupo de seres patéticos y regordetes. Con sus pintas de surfero levantanovias, Brand responde a ese perfil de alternativo arrebatador que se sienta en su cama en una pose estudiadamente casual, con una de sus convers encima del colchón y la otra en el suelo, muy concentrado en afinar su guitarra y musitar la letra de su próxima potencial canción; parafernalia con la que atrae cual lobo feroz a toda quinceañera con espíritu rebelde-conformista y aspecto hippilongo que pille cerca (o veinteañera anclada en esa fase). Pese a que Paso de ti no tuvo lo que se dice un gran éxito, su personaje de rockero surfista ha recibido hace poco un spin off en Get Him To The Greek. Ah, el artificioso universo Apatow.

17. James Franco: Que no os sorprenda esto. Harry Osborn, el vástago del Duende Verde, solía vagar por producciones de medio pelo en las que ponía su cara bonita a falta de pan (pan es igual a méritos interpretativos) hasta que por uno de esos inexplicables (James Cameron’s) avatares del destino respondió a la llamada de su antiguo mentor de los tiempos de Freaks And Geeks, Judd Apatow. Primero, cameos en los que Franco demostró que lo de ser gracioso se le daba tan mal como a mí construir contenedores de antimateria, y luego un fracasado intento de protagonista apatowiano en Superfumados, en la que salía… superfumado.

18. Adam Sandler: Sandler no necesita presentación. Tan gracioso como que te roben la moto, Sandler es no sólo uno de los cómicos más populares de Estados Unidos, sino que es el tío que más cobra en todo Hollywood, por encima de Will Smith y Tom Cruise. Y también es parte de la panda de Apatow, sólo que de un modo menos evidente que otros como Seth Rogen o Paul Rudd, que sencillamente no tienen otra cosa de la que vivir. Desde las sombras, Apatow ha ayudado a que varios de los proyectos de Sandler se hagan realidad, destacando por encima de todos el ponzoñoso Zohan, licencia para peinar, y Sandler, por su parte, ha protagonizado la tercera película como director (sí, la tercera, aunque parezca la diezmillonésima) de Apatow, Hazme reír, en lo que promete ser el principio de una serie de felices colaboraciones. El imperio Apatow y el imperio Sandler, unidos bajo el mismo sol. Sí, Sandler tiene también su pequeño imperio de caras habituales, como se puede ver en el gráfico. Y contra todo pronóstico, es de calidad aún más ínfima que el catálogo Apatow.

19. Rob Schenider: Tal vez el sujeto más infame de todos los de la lista. Este infracómico cuya concepción de la comedia pasa por imitar a caballos, pintarse las uñas como una mujer, ponerse rulos y reírse de lo mucho que se parece la torre de Pisa a un pene, y que ha servido de insólito compañero de aventuras de Stallone y Van Damme, es amiguete de Adam Sandler y como tal debemos sufrirlo haciendo cameos en todas sus películas, como si no fuese ya suficiente con Sandler. Es como verse obligado a comer un helado de moho de bañera y encima encontrar tropezones de mierda cuando metes la cuchara. Recordemos alguna de sus impagables contribuciones al séptimo arte: Gigoló, Este cuerpo no es el mío y Estoy hecho un animal, clásicos imperecederos en los que Scheinder pone caras, suelta relinchos y se pilla el pene en diversos sitios para tratar de convencernos de bien merecido de su fama. En agradecimiento por la contribución de Schneider a sus películas, Sandler también ha hecho apariciones estelares en los abortos cinematográficos de su amigo. Lo bueno de que sean colegas es que tal vez vayan a esquiar juntos, y las avalanchas mortales están a la orden del día.

20. Kevin James: América, América, mira qué país. Todo es posible en América. Incluso que un gordo cómico que aquí estaría relegado a sketches de madrugada en Paramount Comedy, pueda conseguir que le financien una película a partir de una idea como la de un segurata de centro comercial que hace el payaso y monta en patinete durante su turno. La moda del SNL de hacer películas sobre un personaje estrafalario alcanza mínimos históricos y récord de desgana con Superpoli de centro comercial y la inminente Zookeeper, que irá de… un guardián del zoo. Pero este hombre se ha hecho famoso, y hace películas con Adam Sandler. Que alguien me lo explique.

21. David Spade: Este enano feo y paleto nació como parte de la tanda de cómicos más pésima e insignificante de todas cuantas se han podido ver en el Saturday Night Live. Una época catastrófica en la que Horatio Sanz, Molly Shannon y Jimmy Fallon eran los máximos atractivos del programa (que sigue de capa caída). Spade, como tantos otros integrantes del equipo del programa, dio el salto al cine con la cansina moda de “una película sobre alguno de mis personajes del SNL”. Y así nacieron La sucia historia de Joe Guarro y Dickie Roberts, ex niño prodigio. Da igual lo mucho que Sandler intente convencernos de lo tronchante que es su amigo sacándolo en cameos en todas sus películas, este tío no sólo no es gracioso fuera de Estados Unidos, es que ni allí gusta.

22. Steve Buscemi: Por favor, no me hagáis hablar de Buscemi en estos términos. Era obvio que lo de ser un actor absolutamente genial con la falta de escrúpulos necesaria para hacer basurilla de tanto en cuando sólo por divertirse se le tenía que haber escapado de las manos en algún momento. Y aquí le tenemos, al rey del cine indie, según su página fan oficial, orbitando irremediablemente alrededor de Sandler en forma de cameos junto a Kevin James, Rob Schenider y David Spade. Basta. No más. Amo demasiado a Buscemi.

Ahora estáis preparados para identificar una película del Frat Pack y salir huyendo; aunque posiblemente ya hayáis visto muchas de ellas y le habéis dado vuestro beneplácito, opinión en absoluto influida por unas excelentes críticas y recaudaciones en Estados Unidos y la denominación de “postmodernidad”. Como Supersalidos, que, reconocedlo, no es mala porque el doblaje se la cargue. Es mala por méritos propios.

Salacious Crumb vio "Supersalidos" y no se rió una sola vez.

5 comentarios to “El Frat Pack, o los cómicos inmundos”

  1. toni Nievas 09/07/2010 a 14:39 #

    Te ha paasado?. Serieweb. cine adicto en paro.

  2. Señor E 09/07/2010 a 19:04 #

    De todos ellos me quedo con Steve Carell que para mí tiene mucha gracia aunque Ben Stiller tiene lo suyo. Y a Adam Sandler le perdono algunas cosas. ¿Sabías que iba a ser Donny Donowitz en Malditos Bastardos? Me pregunto como habría quedado en una película de Tarantino.

    Entre otros colaboradores de “Juddío” Apatow están Christopher Mintz Plasse, alias McLovin o Papada-man a quien no soporto para nada, y también Elizabeth Banks que también estuvo en Spiderman pero por lo menos tiene puntos a mi favor.

    Y entre los colaboradores de don Sandler está otro de los grandes que también se ha codeado por todos lados: John Turturro. Y otro menos conocido es Peter Dante que aunque sea invisible ronda por ahí como un fantasma en la mayoría de las pelis de Sandler.

  3. Messiah 12/07/2010 a 14:24 #

    No se ni por dónde empezar en este tema :P
    Bueno, empezaremos salvando de la hoguera a los que se lo merecen. El primero sin dudarlo sería Steve Carrel. Es el cómico de ahí que más se lo merece, y un actor que tendría que tener bastante más reputación de la que tiene. Me encantó en Como dios, y desde entonces llevo queriendo saber cuándo tendré hueco para empezar a ver The office (serie que, por cierto, ha abandonado).
    John C. Reilly es que para mi no es cómico. Ese hombre estuvo grandioso en Chicago (su canción de Mr. Celophan es la que más me gusta de toda la película), pero sus amistades con Will Ferrell (¡el horror!) le han llevado por mal camino…
    Otro comentario semejante al anterior se lleva Buscemi, pedazo de actor donde los haya… Nada más que te digo que busques esto en Imdb si no lo esperas ya: Boardwalk empire. Años 20 + Ley seca + Steve Buscemi. ¿Se puede pedir más?
    Ben Stiller también se merece ser salvado de la quema, aunque es cierto que últimamente parece ir cuesta abajo de forma lenta pero segura. Aunque quiero ver Greenberg, donde según he leido por ahí no lo hace mal del todo… Según de quién lo leas, claro.

    Entrando en tierra de nadie, en el país del perdonado, meto a Owen wilson. A mi este tío siempre me ha caido bien, y desde que me enteré que estuvo con una depresión de caballo y a punto de suicidarse le tengo más simpatía (o no sé cómo llamarlo… digamos que al enterarme de eso pensé que no se lo merecía hombre). Y casi se le puede notar en Marley y yo.

    Y en la bolsa de basura, en el saco que se cuelga en un árbol para ser apaleado como una piñata mejicana, meto sin dudarlo a Rob Schneider, Vince Vaughn (éste sí que me parece que se cree un gracioso y no Wilson) y, empujándolo con el pie en el saco como la basura que casi se sale de la bolsa, James Franco. Dios, pero qué mal me cae el cara de cartón éste. El resto de los actores me dan igual porque sencillamente huyo de lo que hagan (excepto Jason Segel por HIMYM, pero no la veo por él evidentemente… Por cierto, tiene cara de flan), pero a James Franco no puedo perdonarle el haberme hecho tragar Tristan e Isolda (joder, cómo me dejé embaucar para ver ésto en el cine), donde no sólo me dormí en la sala de cine, ¡sino que subí los reposabrazos de tres asientos para tumbarme y dormirme cómodamente!

    En fin, ya me he quedado a gusto hablando de un poco de cine, que aquí por el Norte no tengo quien me siga el hilo cuando grito “es una trampa!” ni cuando digo “vienen por ti, Bárbara!!”.
    De hecho el otro día iba matando a mis compañeras de piso cuando estaba viendo La quimera del oro y me sueltan “y esto qué te gusta, a ti y nadie más en el mundo, ¿no?”…

  4. Jose 14/07/2010 a 23:34 #

    Secundo lo dicho hasta ahora: Steve Carrell es de lo mejor (junto a su tocayo Buscemi) que hay en esos círculos. Su papel en Little Miss Sunshine es sencillamente genial. De John Turturro, decir que me encanta, aunque en mi opinión está algo encasillado: todos sus personajes que conozco me parecen unos enormes gilipollas, salvo uno que hizo de mentor de un Matt Damon que jugaba al poker.
    En otro orden de cosas, no es que no te crea señor E, pero me resulta imposible imaginarme a Adam Sandler como el oso judío, menos mal que escogieron a Eli Roth…
    En fin, que muy buen texto. Muy ilustrativo y protector, al menos en potencia. A más ver.

  5. Miguel Roselló 15/07/2010 a 10:14 #

    Cuando yo leí lo de que Sandler era la primera opción para el oso judío (tampoco me enteré hace demasiado tiempo, la verdad) la idea me pareció tan extravagante que me encantó. Por alguna razón creo que habría funcionado de un modo extraño y retorcido… Adam Sandler propinando batazos en la cabeza de los nazis…

    Por cierto, Messiah, la ecuación de BROADWALK EMPIRE está incompleta. Es: Años 20 + Ley seca + Steve Buscemi + Martin Scorsese. Eso sí que es explosivo.

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