The R Art Evolution

13 Nov

Lo prometido es deuda. En la última entrada dedicada a The R Art, movido por la emoción del momento y el alcohol, aseguré que lo próximo que veríais en la entrada más-o-menos-mensual dedicada a mis dibujos sería algo muy especial: un viaje al pasado. Al terrible pasado artístico de Miguel Roselló. Desgraciadamente, no se conservan documentos históricos de los años anteriores a 2000, con lo cual la exposición que hoy veréis (pero no creeréis) comienza su recorrido por los días en los que entré en el instituto, allá por el cambio de siglo. Tenía doce años, la cara llena de granos y una libido comparable a la del hermano de Stifler. Pero sobre todo, tenía una fuerte conciencia de mi talento con el lápiz. Los días en el colegio ya me habían confirmado como un niño con mucha imaginación e inquietudes artísticas (que es lo que hace que alguien aprenda a dibujar, qué don ni qué porras fritas), pues mientras que los demás seguían con actitud orwellesca las rígidas instrucciones del libro de Plástica a la hora de completar las láminas, yo solía hacer, con precisión admirable, lo que me daba la gana. Sólo así se explica que la silueta del caballo que había que repasar y colorear acabase convertida en mis manos en un equino lleno de tatuajes, con una desaconsejable chupa raída, vaqueros gastados, una polémica cresta rosa, un cigarro apestoso asomando de la comisura de sus labios malévolamente sonrientes. y una ametralladora. O que aquel muñeco de palo que había que convertir en un ser humano hecho y derecho se viese vestido con un uniforme de la SS, un casco militar y una pistola en la mano, con el inquietante añadido de “NAZI”  a la leyenda “de mayor quiero ser…”. Y mejor no hablaré del cuarto de baño aquél que había que colorear a tu gusto, le puse hasta una esvástica gigante en el centro de la cortina de la ducha.

Para refrescaros la memoria sobre el aspecto de nuestras protagonistas.

Una vez pasada mi obsesión con los admirables hombres del Führer entré en una etapa menos original de mi vida, donde la esvástica se vio sustituida por las tetas como emblema de mi día a día. Esto coincidió con mi entrada en el instituto, y fue entonces cuando advertí el enorme potencial pornográfico de mi hasta entonces casto amigo el lápiz. Me perturba pensar que no tengo acceso a ninguno de los dibujos de cuestionable contenido de aquella época, y que todos están en las sucias manos de antiguos amigos que hoy no dudarían en utilizarlos para hundir mi reputación como respetable autor de ilustraciones para toda la familia. Con gran cariño recuerdo aquellos dibujos corales titulados “El infierno recreo”, en los que versiones burdamente dibujadas de mis compañeros de clase sufrían los tormentos de un Recreo Eterno en el infierno. Los tíos eran brutalmente mutilados en aparatos de tortura variados y las tías eran violadas por pequeños demonios, o bien eran obligadas a violarse entre ellas. A las chicas de mi clase les gustaban mucho estos dibujos.

Primera era: 2000-2004

Ya por aquel entonces se pueden encontrar primitivas e irreconocibles versiones de las que siguen siendo “mis chicas”. Maca y Nora, basadas en los dos sex symbols de la clase, fueron las primeras en aparecer (siempre en situaciones con erótico resultado), y pronto les siguió Jessie, primero con una caricatura nada favorecedora y luego, cuando nos dimos cuenta de que no es que estuviese buena, sino que estaba buenísima, con otra cada vez más provocativa. Mi experiencia en dibujar mujeres antes de mi entrada en el instituto era prácticamente nula, ya que mis universos imaginados eran eminentemente masculinos, así que me documenté en el lugar más lógico: mi vasta colección de Mortadelo y Filemón. Era el más lógico porque mi estilo siempre fue una obvia imitación, mucho menos talentosa, del maestro Ibáñez, tanto en forma (el diseño de los personajes) como en fondo (el tipo de historias, los porrazos, el humor). Llevaba imitando su trazo rápido y sus gags visuales desde que tenía uso de razón, así que cuando con doce años se me presentó el reto de empezar a dibujar tías buenas no tuve grandes conflictos para encontrar la fuente de ideas adecuada. Concretamente, el álbum de por aquel entonces reciente lanzamiento, Su vida privada, me fue de mucha utilidad al estar lleno de tías macizas cada dos páginas. Me fijé especialmente en una tía alta y espectacular a la que Filemón, con gesto sátiro, se refiere como “la ocupanta de la once”, y a partir de ahí empecé a trabajar.

La segunda por la izquierda, la Ocupanta de la Once.

Macizas pero ibañezcas, ésa era la clave para que mis recién llegadas no chocasen con mis muñecajos habituales. A Maca la diseñé como una copia idéntica (o eso creía yo) de la Ocupanta de la Once, sólo que en rubio. No rubio castaño como lo tiene ahora, sino rubio-rubio. Y respecto a Nora, estoy convencido de que en alguna parte existe un raro diseño inicial que no es más que Maca con el pelo moreno, pero no creo que logre recuperarlo jamás. Es cierto que aquel diseño debí usarlo apenas en un dibujo, pues inmediatamente lo cambié por otro, de rostro claramente diferente al de Maca y peinado distinto. Eso sí, de cuerpo eran las dos iguales: altas y macizas (o eso pretendía yo). Jessie aún no entraba en la categoría de tía buena, lo que dio lugar a un par de dibujos iniciales en los que respondía de una forma claramente xenófoba al que ella consideraba su mote, “la China” (aunque ahora supongo que la forma correcta de escribirlo era “la XiNa”). Y Elsa, en su primera aparición ya tenía el aspecto que, salvando las distancias, tendría siempre, especialmente su emblemático corte de pelo.

MACA, en su primera aparición.

NORA, en su primera aparición.

JESSIE, en su primera (y muy poco erótica) aparición.

ELSA, en su primera aparición.

Jessie gozó de un nuevo diseño al poco tiempo, aunque es fácil darse cuenta de que aquel supuesto nuevo diseño no era más que una versión asiática de Nora.

JESSIE, en su reaparición.

Una aclaración sobre estos dibujos antediluvianos. Aunque dibujaba mal, no dibujaba TAN mal como podría parecer por lo que estáis viendo. Por la tosquedad y grosor del trazo puede parecer que gustaba de dibujar con un bote de alcanfort negro, pero no es el caso. Estas muestras están extraídas de dibujos corales, o sea, que estaban dibujadas muy pequeñitas, con la imprecisión que ello conlleva en el trazo. No es que los dibujos grandes tuvieran la sinuosidad de un Al Hirshfeld, pero no alcanzaban un nivel tan demencial de tosquedad. Eso sí, a lo largo de 2000 y 2001 mi trazo seguía siendo un tanto burdo, al igual que los rasgos de las chicas. Pero mientras que Nora alcanzaba pronto el que sería su aspecto más estándar de aquella época, Maca seguía siendo altísima y teniendo ese chocante cuerpo de top model que, como ya estaréis pensando, no encaja con la Maca bajita y gordita de hoy día. Y como podéis ver a continuación, a veces experimentaba con su peinado y vestuario y la ponía con una pinta de furcia que tiraba de espaldas (la verdadera Maca adoraba estos dibujos).

MACA, como Inga en "El Jovencito Frankenstein".

MACA, en su versión más zorrupia. Este dibujo me avergüenza.

MACA, como Catwoman.

MACA, como Leia.

NORA, con uniforme de sicaria de villano Bond.

NORA, como Morticia Addams.

En 2002 pasaron varias cosas. La más importante, que mis chicas empezaban a gozar de un trazo más confiado y menos ligado a la fuente de inspiración, lo cual siempre da un resultado más relajado. Otra fue un lento inicio en lo que serían diferencias en la constitución de cada una de las chicas. Maca seguía imponente, alta e inalterable; Nora empezaba a ganar un poco de peso, lo justo para tener un cuerpo más acorde al de una tía buena del mundo real; y Jessie adquiría una figura más delgada. Pero todavía, esos cambios sólo se podían intuir levemente. Sobre Jessie también hay que decir que encontró el que sería su peinado oficial de aquella época, dejando atrás el flequillo cortado con regla y empezando a usar una felpa de lo más fashion. Elsa desapareció bien pronto de mis dibujos, y no reaparecería hasta dos años después.

JESSIE, NORA y MACA como las Supernenas.

MACA y NORA en "El nacimiento de Venus".

MACA, con un cuerpo de Jessica Rabbit. (El coloreado es muy posterior.)

Llegamos a 2003. Estaba tan acostumbrado a dibujar a Maca, a Nora y a Jessie que ya lo hacía con los ojos cerrados. En los dibujos menos elaborados se podía vislumbrar un trazo veloz y descuidado, casi como si fuesen bocetos a tinta. Esto tuvo como consecuencia que las chicas adquirían en estos dibujos un aspecto alargado y estilizado, como si hubiesen perdido diez kilos cada una.

MACA, como Inga en "El jovencito Frankenstein".

NORA, con el típico aspecto estilizado de 2003.

JESSIE, también muy estilizada.

NORA, MACA y JESSIE bailando el mono.

Sin embargo, esto sólo era una constante en los dibujos menos trabajados, los que nacían para estar terminados lo antes posible. Por el contrario, los más elaborados se mantenían en la línea habitual, aunque con una relativa mejora en mi destreza a la hora de trazarlas. Maca seguía siendo esa irreconocible sueca altísima e impresionante, Nora se había estabilizado en un cuerpo más normal y Jessie, cosa inaudita en mí, bajaba unas cuantas tallas de sujetador conforme adelgazaba.

MACA, inusitadamente delgada pero con una coleta muy chula.

NORA, mucho más maciza de lo habitual.

JESSIE, con cada vez menos tetas.

NORA y MACA, con Lupa en "Chicago".

Este mismo año, 2003, vio nacer a Jenny, que se contagió del aspecto delgado que lucían todas las demás debido a mi trazo rápido. Su aspecto en líneas generales se mantuvo intacto hasta el final de la primera era: pelo rubio a medio camino entre lo lacio y lo rizado, aspecto más aniñado que el de las demás y no muy alta.

JENNY, en su primera aparición.

JENNY, muy sexy ella nada más llegar.

Y por fin llegamos a 2004. Mi primera época terminó con un año en el que finalmente logré realizar dibujos que no estaban nada mal, incluso vistos a día de hoy. Mi pericia con el coloreado había mejorado mucho, como se puede ver. Las chicas perdieron las proporciones aberrantes y adquirieron el aspecto de dibujo animado sexy que siempre busqué (y que en realidad creí lograr desde que dibujé a Maca por primera vez, así que…). Y no sólo eso, sino que además cada una de ellas encontraron su aspecto ideal. Me cansé de la Maca de cuerpo escultural y descomunal altura y comencé a quitarle centímetros por arriba y ponérselos a lo ancho. Nora también ganó algunos kilos, pero no tantos como Maca, y encogió un poco, pero no tanto como Maca. De hecho, por primera vez y ya para siempre, Nora sería más alta que Maca. En general, ambas adquirieron un aspecto mucho más adolescente.

MACA, por fin bajita y gordita. Buen dibujo.

MACA, como Leia otra vez. Otro buen dibujo.

NORA, francamente sexy.

Un inusual dibujo de JESSIE, pero muy bueno.

JENNY se vendió en 2004 para promocionar Chanel. Y creo que en breve va a hacerlo otra vez.

MACA y NORA, en "El nacimiento de Venus". Y volveré a hacerlo.

Y por alguna razón que soy incapaz de recordar, Elsa hizo una inesperada reaparición, para quedarse y adquirir una importancia que jamás sospeché. Claro que su caso es un poco más especial; al haber estado ausente dos años enteros, el salto evolutivo que sufrió fue radical. Para que quedase claro que se trataba del mismo personaje, procuré mantener sus rasgos definitorios de los primeros dibujos. Eso sí, aún tiene unas tetas de considerable tamaño.

ELSA, por primera vez en dos años. Sí, unas tetas muy gordas para ella.

Fue en esta época cuando empecé a ver a Jessie como una especie de Bratz estúpida, así que a modo de broma, empecé a robar gran parte del estilo de las muñecas cabezonas para algunos de sus dibujos de este año. ¿Es o no es evidente?

JESSIE, por primera vez a lo Bratz.

Este cuidado en copiar el estilo Bratz para Jessie tuvo consecuencias inesperadas. Para el dibujo de Jessie que habéis visto ahí arriba probé un sistema de coloreado alejado del degradado sencillo que solía usar, con más sombras y brillos en lugares concretos. También probé a trazar de nuevo el dibujo, esta vez mediante vectores, para conseguir un aspecto más limpio en las líneas. Y quedó bien. Sorprendentemente bien. Aquello fue el principio de un cambio, o al menos, lo que me llevó a pensar por primera vez que era hora de un cambio. Por el momento, dejé de lado el trazado digital y me centré en el nuevo método de coloreado, con el que conseguí dibujos tan sorprendentes (y excesivos) como éstos:

MACA, con el nuevo y sofisticado estilo de coloreado y muy excesiva.

NORA, muy bien coloreada pero MUY, PERO QUE MUY excesiva.

JESSIE, con el nuevo coloreado.

Me había asentado finalmente en un estilo de calidad, que paulatinamente había ido dejando atrás la influencia de Francisco Ibáñez para encontrar su propia identidad. Mis chicas tenían un aspecto estupendo y acababa de experimentar un importante avance en el coloreado digital de mis dibujos. Ante a mí se había abierto el camino a seguir durante muchos años. Y entonces, y no en otro momento, lo mandé todo a tomar por saco y empecé de cero.

Segunda etapa: Desde 2004

Puede parecer extraño que justo cuando había alcanzado algo parecido a la calidad decidiese olvidarme de todo cuanto había hecho hasta el momento para refugiarme en un estilo diferente, en el que tendría que volver a pasar por el frustrante periodo inicial de aprender a moverme tal y como ya hice años atrás, cuando empecé a dibujar tías. Pero veréis: no he escogido a mis chicas como hilo conductor de la exposición de mi evolución por casualidad. Ellas siempre salieron mejor paradas que los demás. Mientras que con ellas me esforzaba en dibujar cada vez mejor, probando cosas nuevas y mejorando mi trazado, con los demás personajes, ya fuesen hombres, animales antropomórficos u objetos con brazos y piernas iba a peor en una cuesta abajo sin frenos. En 2004 el estilo Ibáñez se había combinado con retazos de Disney, de Los Simpson y hasta de Padre de familia, en una mezcla de difícil digestión y aspecto más que desagradable. Vamos que cada año dibujaba peor. Fue entonces cuando empecé a pensar que necesitaba un nuevo comienzo, librarme de mí mismo y explorar cosas nuevas. Con más sentido práctico que Rambo, deseché la opción de irme al Tíbet y me limité a prestar atención a una vocecilla que hasta el momento había estado ignorando, una que cada vez que me sentaba a ver Las supernenas o El laboratorio de Dexter (por aquella época Cartoon Network era oro puro) me decía que la dirección artística de todo aquello no estaba nada, pero que nada mal.

Cartoon Network era uno de mis canales de cabecera (algo que no puedo ni soñar con decir hoy día), así que tenía bastante controladas las claves del estilo de sus series principales, las de Tartakovsky y McCracken. Pero claro, era evidente que un estilo tan limpio y económico en líneas requería varias cosas. La primera, un rediseño de mis personajes para el que no habían sido concebidos, con lo que muchos de ellos no pasarían la prueba. La segunda, asumir que con un estilo tan deliberadamente infantil los dibujos de tías increíblemente sexys eran historia. Y la tercera, un proceso de dibujo totalmente diferente al que estaba acostumbrado, porque era obvio que el mejor método de conseguir las líneas gruesas, secas y perfectas del estilo Cartoon Network no era el dibujo a mano habitual. Ni con regla iba a conseguir lo que buscaba. Mire a mi ordenador y él me devolvió la mirada. Del contacto visual salió una chispa eléctrica. Le necesitaba y él lo sabía. Si había sido un gran aliado para aquel dibujo de Jessie a lo Bratz, sin duda lo sería para mis nuevos y ambiciosos proyectos.

Los comienzos son difíciles, y yo había aceptado voluntariamente tener que pasar de nuevo por tan engorroso proceso. Pero por supuesto, la ceguera absoluta y total condicionó la primera impresión que tuve de mis primeras creaciones encuadradas en aquel nuevo e incierto estilo, a finales de 2004. Bendita ceguera. Si hubiese visto aquellos primeros dibujos con los ojos con los que los veo ahora, habría quemado mis bolígrafos y mis folios, habría tirado el ordenador por la ventana y no habría vuelto a dibujar jamás. Pero en lugar de eso, miré el compendio de líneas y círculos agarrotados hechos en el Corel PhotoPaint mediante los cuales había dibujado por primera vez a las nuevas Maca y Nora y asentí con una media sonrisa y la convicción de que lo había logrado. Dominaba perfectamente el estilo Cartoon Network.

MACA, en su primera y ortopédica aparición de la nueva etapa.

NORA, en su primera aparición en la nueva etapa. Terrible.

Ejem. Sí… Bueno… Como se puede ver, no eran más que una trasposición literal del aspecto más reciente de las antiguas Maca y Nora al nuevo estilo. No reparé en que aquel nuevo estilo tenía otras reglas, y que hubiese sido mejor reformular a las chicas, para que remitieran a sus antiguos modelos sin ser iguales. Ya en 2005 aparecieron las nuevas y tuneadas Jessie, Jenny y Elsa. Las mejores paradas fueron Jessie y Elsa, aunque claro, el dibujo seguía estando agarrotadísimo. La primera cambió totalmente su aspecto (ya había decidido que Jessie iba a ser mi Bratz particular), y a la segunda, sin cambiar demasiado, adquirió los rasgos que hoy la definen: su cuerpo delgado y larguirucho, su boca grande a lo Anne Hathaway y la nariz de Neve Campbell.

JESSIE, en su primera aparición en la nueva etapa.

JENNY, en su primera aparición en la nueva etapa.

ELSA, en su primera aparición en la nueva etapa.

También cabe añadir que Lore, que ya había tenido una única y fracasada aparición en los últimos días de la primera etapa (y que no encuentro por ningún lado), volvió con un aspecto totalmente nuevo, como si nunca hubiese sido dibujada antes. Ya de paso, observad el penoso trazo en los zapatos de tacón. No dibujé unos pies entaconados decentes hasta 2007.

LORE, en su primera aparición en la nueva etapa.

2005 fue un año de aprendizaje. Dibujaba sin descanso para tomar soltura con mi nuevo estilo. Maca dejó atrás su aspecto reminiscente de los viejos tiempos y adquirió esa cabeza en forma de escudo tan simple que conserva hoy (ojalá tuviese dibujos intermedios para ver cómo se dio el cambio). Y las demás también empezaron a tener un aspecto menos forzado, aunque quedaba mucho camino por recorrer.

MACA y NORA, en "Chicago"... de nuevo.

JENNY, en "American Graffiti". ¿Recordáis el remake del calendario? Pues eso.

LORE, en un dibujo más bien infame.

Ya en 2006 los dibujos empiezan a ser aceptables, ya que con la práctica empecé a dejar de fijarme férreamente en cómo se hacían las cosas en las series de Cartoon Network (y esto siempre se traduce en una sensación de soltura en el trazo). También por esta época empecé a darme cuenta de que cuando pensé que con el nuevo estilo jamás podría volver a dibujar tías sexys me equivocaba, y que dibujar a mis chicas en poses y situaciones sugerentes con mi nuevo estilo podía ser incluso más divertido que con el viejo estilo. Eso sí, nótese que aún persisten esos horribles brazos como de goma, que entonces me parecían lo más y que no desaparecieron hasta el año siguiente (a veces los vuelvo a usar, cuando conviene). Tampoco le había pillado el truco a los tacones. Qué feos me salían, joder.

ELSA, avanzando hacia la que es hoy.

LORE, cada vez más parecida a la que es hoy. Los rasgos (y el pelo) aún se le tienen que afilar más.

MACA, vestida de Sailor Moon. Salvo los brazos y algún detallito, no está mal.

JENNY, ya en un dibujo más o menos decente.

MACA y NORA, volviendo poco a poco por sus fueros provocativos.

2007 marca la fecha en la que considero que ya logré asentarme en mi nuevo estilo, lo que explica que hayáis visto dibujos de este año. Con la seguridad del que ya ha creado sus propias normas y sabe en qué momento conviene romperlas, no necesitaba pensar en todo momento “¿cómo lo haría Tartakovsky?”; aunque aún hoy a veces me gusta preguntármelo para hacer algo más descaradamente Dexter de lo habitual.

Bueno, de aquí en adelante ya conocéis la historia. No tenéis ni idea de lo mal que lo he pasado con este repaso. Habéis visto cosas horribles que no suelo enseñar a nadie, pero ya era hora de enfrentarme a mi terrible pasado. Ahora… ahora tengo que sentarme. Sentarme y pensar sobre lo que he hecho. Disculpadme…

7 comentarios to “The R Art Evolution”

  1. Señor E 13/11/2010 a 19:04 #

    Pues la verdad es que Maca con ese cuerpo curvísimo anterior no estaba nada nada mal. A nene guhta.

    • Miguel Roselló 13/11/2010 a 21:08 #

      A ver, el concepto molaba, pero el resultado era más bien malo. Un día de estos las dibujaré con aquel trazo antiguo pero con mi buena mano actual, seguro que mola como queda.

  2. Consigliere 13/11/2010 a 19:43 #

    Me ha gustado mucho tio. Siempre me he preguntado esa evolución. Dios bendiga a Cartoon Network!

    • Miguel Roselló 13/11/2010 a 21:08 #

      Pfff, para mí ha sido un dolor. Sobre todo rescatar esos infames dibujos del 2000.

  3. juanpera 24/08/2013 a 21:03 #

    Genial entrada, conocía tus dibujos actuales y me hn sorprendido tus inicios
    PD: Lo de aquí abajo, lo del sentido de la vida, no será de “La Guía para la Vida de Bart Simpson”, ¿verdad?

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