Universe Hollywood

12 Dic

¡Bienvenidos a Universe Hollywood, la alternativa apócrifa a Planet Hollywood! En Universe Hollywood, el restaurante más cinematográfico del mundo, podrán disfrutar de un almuerzo inolvidable en compañía de las estrellas más rutilantes del firmamento de la pantalla, a un precio muy económico. ¡En Universe Hollywood hasta la elección del almuerzo es una experiencia inolvidable, pues todos los platos llevan el nombre de un afamado director! Permítanme que les enumere la inmensa variedad de opciones entre las que elegir, porque en Universe Hollywood hay platos para toda la familia, desde los más pequeños hasta el tío drogadicto habitualmente repudiado como la oveja negra.

Carnes:

Alfred Hitchcock: Solomillo de aguja con mostaza y guindilla, preparado de forma que el comensal presta toda su atención a la esponjosa constitución del solomillo hasta que va por la mitad y se da cuenta de que había ignorado totalmente la mostaza absorbida por la carne, que es la que le da esa consistencia tan peculiar.

Steven Spielberg: Lomo al whisky sin whisky, aceptable para toda la familia. Los filetes de lomo están dispuestos en forma de espiral visualmente atractiva, de modo que cubren por completo un fondo de salsa de chocolate que permanece oculto durante la degustación y que es lo último que se prueba, dejando una extraña sensación dulzona que no encaja con la receta.

Quentin Tarantino: Sobras de los tacos con chile de ayer, del sushi con tempura de anteayer y de los Cuarto de Libra con Queso del domingo, todo mezclado. Contra todo pronóstico, está delicioso, aunque hay comensales que lo consideran una guarrada que sabe a pies.

Robert Rodriguez: Igual que el de arriba pero con un yogur de fresa como para demostrar que es un plato distinto y con su propio sabor personal.

Tim Burton: El cadáver de Johnny Depp troceado, pese a que la despensa está repleta de alimentos que habrían sido más apropiados para un almuerzo.

Michael Haneke: Un conejo atropellado despegado de la carretera con una pala de nieve, con clavos para hacer la comida más difícil y desagradable.

David Cronenberg: Entrecot de ternera con la mitad de un parachoques clavado de un modo fálico.

Guy Ritchie: Un steak tartar normal y corriente, que cualquiera podría hacer en su casa, pero con un montón de especias y verduras escogidas aleatoriamente aunque no lo parezca, para que parezca que es una receta al alcance de unos pocos chefs experimentados. Por culpa de la saturación de ingredientes, cuando terminas no sabes si has comido un steak tartar o una ensalada de arroz.

Ridley Scott: Un Big Mac. El chef se lleva una comisión por cocinarlo en lugar de optar por un plato propio y casero.

Pescado:

Terrence Malick: Pimientos rellenos de bacalao bañados en una salsa de pescado extremadamente densa. Se aconseja degustarlo con lentitud y sin prisa, porque es un plato que sólo está disponible una vez cada veinte años.

Terry Gilliam: Lenguado a la plancha con una barroca guarnición de ricota, huevos de codorniz y muchos más ingredientes, demasiados y todos muy caros. Necesita de una larga preparación y sale mal diez veces antes de conseguir un resultado aceptable. Luego nadie se lo come.

Pasta:

Walt Disney: Tortellini con salsa de cebolleta caramelizada. Algunos paladares lo encuentran demasiado almibarado, y otros degustadores, en el lado opuesto, observan una ligera forma de pene en cada tortellini y se niegan a comer y a dejar que sus familiares coman.

Michael Bay: Una perola enorme a rebosar de macarrones con ketchup que parece servida a puñados, pese a las bengalas y banderitas americanas con las que vienen adornados. A la mitad ya cuesta seguir comiendo.

Francis Ford Coppola: Lasaña de carne gratinada desproporcionadamente cara pese a su aparente sencillez. En un principio iba a ser pastel de manzana, pero diversos problemas en la cocina alargaron la preparación y las manzanas resultaron no estar disponibles, con lo cual hubo que salir a comprar peras como sustituto, que tampoco había. Se sirve antes de que esté horneada del todo, con la esperanza de que algún día pueda estar totalmente terminada. El relativo éxito del plato no compensa el desembolso de dinero y las cantidades industriales de ingredientes malgastados. El chef trata de probar recetas nuevas (todas acompañadas de vino), pero todas son un desastre increíblemente caro que le deja más arruinado de lo que estaba.

James Cameron: Fetuccini a la crema de roquefort. Los fetuccini han sido cortados y confeccionados por el propio chef a partir de la semilla de su trigal personal, y el queso también ha sido cuajado, batido y añejado por el chef a partir de la leche de sus propias vacas, a lo largo de días. El plato está servido en una cazuela de barro cocida por el chef en su torno privado. Revolucionará la preparación de la pasta y lo más probable es que haya una segunda ración del mismo plato pero con mayor cantidad de fetuccini.

Platos vegetarianos:

Pedro Almodóvar: Ensalada de arroz de colores chillones servida de cualquier manera encima de una servilleta puesta más o menos en forma de plato. El arroz está cocido desigualmente y mal especiado. Con cada cucharada te sientes sucio e incómodo.

Auguste y Louis Lumière: Una lechuga. El objetivo del plato es más demostrar que existe una cosa llamada lechuga que otra cosa.

Roger Corman: Un plato increíblemente barato a base de arroz integral, migas de pan, garbanzos y agua. Lo que sobre no se tira, ya que de ahí se puede sacar un postre improvisado.

Jane Campion: Una cebolla dentro de un paquete de azúcar.

Sofia Coppola: Salteado de verduras ecológicas que sólo se venden en mercados alternativos a las grandes comercios pero más caros que éstos. Cuidado, después de dos cucharadas te puedes encontrar unas convers en el plato, Dios sabe por qué.

Peter Bogdanovich: Sopa de agraz, leche de almendras y otras cosas que ya nadie come, pero con ketchup.

Lars Von Trier: Una hogaza de pan seco, sin sal ni aditivos más allá de las pelusas que puedan caerle encima mientras te lo comes. Aún así, puede llegar a ser indigesto.

David Lynch: Un bote de desodorante servido en un cenicero y cubierto de virutas de serrín. Se aconseja acompañarlo de café.

Menús:

Alejandro González Iñárritu: La mitad de una porción de pastel de limón, seguido del plato principal de tortilla de espárragos, la otra mitad de la porción del pastel del limón y, para terminar, el entrante de crema de calabacines.

George Lucas: Una deliciosa empanada de atún de sabor inconfundible y tierno, pero con el desafortunado y aleatorio añadido posterior de trozos de piña que nadie había pedido y que no hacen sino empañar la receta. Los demás platos del menú son la misma empanada una y otra vez, pero con forma cuadrada, romboide, trapezoidal, de corazón…

Postres:

Spike Jonze: Gelatina de fresa con una tarta de queso dentro. Cocinada de modo que a su vez la gelatina esté dentro de la tarta de queso.

Spike Lee: Una deliciosa porción de muerte por chocolate, pero sin la capa de chocolate blanco.

Cocktails:

Oliver Stone: Todos los licores que pueda haber en la estantería, mezclados en el mismo vaso.

¿Saben ya lo que van a pedir o vuelvo dentro de un rato?

10 comentarios to “Universe Hollywood”

  1. Hempfreud 12/12/2010 a 17:40 #

    yo quiero un shyamalan. que la primera vez que lo probe estaba bueno.

  2. Consigliere 12/12/2010 a 21:47 #

    Jajaja mmmmm yo quiero un big mac jajajaj

  3. L. Norton 13/12/2010 a 12:26 #

    Vaya, se ha acabado el David Fincher? En todo caso no vuelvo a tomar el Oliver Stone, tiene efecto laxante…

  4. Manu 14/12/2010 a 22:07 #

    El Haneke y el Malick se comen despacio. Muy. Despacio.
    El de Shyamalan ha sido un golpe muy muy bueno; tanto que Miguel debería editar el texto si se puede y añadirlo reflejando que el autor ha sido Hempfreud :P
    Con el que estoy en dudas es con el plato Lynch, porque recibo opiniones contradictorias. A los que les ha gustado les gusta mucho mucho mucho (aunque no entiendan por qué), pero a quienes no, no quieren volver a probarlo en su p*** vida…
    En otro restaurante pedí un menú Chaplin, y quedé encantado con el plato principal a pesar del aspecto que tenía.
    Me inquieta el J.J. Abrams. Me dio un trozo de plátano. Luego me dio un trozo de filete de pollo y el camarero me dijo que tendría que comprar el resto del plato para entender su conjunto. Por supuesto, hay gente que se ha sentido estafada.

    • Miguel Roselló 14/12/2010 a 23:04 #

      ¡Jajajajaja! En realidad podría incluir el Shyamalan y el J. J., me han encantado los dos; pero no me hace mucha gracia editar las entradas… Dejemos que los comentarios sean una prolongación cooperativa de las mismas…

      Yo no vuelvo a pribar un lynch en mi puta vida, una vez me encontré una oreja en la comida. Ni que fuese El Templo Maldito.

      • Manu 15/12/2010 a 18:43 #

        Pues a mi me gusta oye, a pesar de que llega a ser tan “escenas porque si” que no se llegue a entender (y he visto Inland empire). De hecho desde antes de que terminara Lost decía que ojala terminara como Twin Peaks.
        Pero vamos, que es un plato que puede estar bien una vez cada dos años o así, jeje.

  5. nomecopies 15/12/2010 a 0:14 #

    A mi me gustaba el Robert Zemeckis, pero de pronto dejó de usar alimentos de verdad y eran todos digitales. Unas fotos de platos muy bonitos pero no sabían a nada y dejaban un regusto amargo…

  6. Illuminatus 25/12/2010 a 21:56 #

    Un Hanecke y un Scott para mí, thnx. XD

    Qué villano que eres… XD

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