Muertes X-Tremas 2: Esta vez es Disney-personal

28 Dic

La navidad es esa época para soñar y rencontrarnos con nuestras películas de antaño, las que nos hicieron llorar y reír en nuestra niñez y hoy nos llevan a gritar histriónicamente frases como “¿NO HAS VISTO POCAHONTAS? ¡TÚ NO TIENES INFANCIA!”. No es que yo cierre el kiosko Disney durante la época no estival (este blog es buena prueba de ello), pero en estos días me apetece más que nunca revisitar algunas películas Disney tirado en el sillón, a veces las más olvidadas y otras veces las más quemadas por ese infame y cansino reducto que habla del periodo 1989-1994 como si fuera la segunda venida del Hacedor. Es tiempo para ello, sin duda; pero también es tiempo para retomar mi largamente acariciada secuela a una de mis entradas favoritas de este blog, MUERTES X-TREMAS. Combinar dos de mis aficiones como son Disney y las muertes truculentas en el cine no era más que cuestión de tiempo, y el día ha llegado. Hoy me place presentarles, querido público, mi ranking personal de MUERTES X-TREMAS versión Disney. Esta entrada va a ser larga de narices, así que a los paletos que se quejan de que escribo artículos demasiado largos y se sienten más cómodos leyendo cómo sus conocidos anuncian en 140 caracteres máximo lo difícil que ha sido levantarse hoy de la cama, que vayan cogiendo la puerta.

El catálogo de muertes memorables de la Disney, amplificado tras cierta compra multimillonaria.

El primer paso para confeccionar un ranking de estas magnitudes es hacer un rastreo completo de la filmografía Disney y dejar fuera las películas que no cuentan con auténticos villanos. No son muchas, pero las hay. Hay quien dice que el malo de Pinocho es Monstruo, pero yo creo que una ballena que ni siquiera es antropomórfica no puede ser considerada villano. Por Dios, sólo quiere comer. Siguiendo esta lógica he dejado fuera películas como Dinosaurio, en la que los Carnotaurus no son tratados como verdaderos personajes sino como depredadores; o La dama y el vagabundo (aunque sin me preguntan, no hay malvado Disney que rivalice con esa horrible rata que pretende contagiar la rabia a un bebé y matarlo). Fantasía no tiene ni hilo argumental, así que cómo va a tener villano. Encontrar un malo en Bambi sería tirar piedras contra mi propio tejado, en Lilo y Stitch no hay nadie que se porte peor que Stitch, y El planeta del tesoro sólo tiene amagos de villano que no pasan de personajes secundarios. Lo siguiente sería quitar de en medio (se aceptan los dobles sentidos) a los villanos que sobreviven al final de su película, ya sea de forma comprensible o incomprensible. Si me preguntáis, me parece incomprensible que el gobernador Radcliffe simplemente vaya a la cárcel, que Lady Tremaine y sus hijas no reciban más castigo que ver cómo Cenicienta se casa (¿ni una paliza al menos?) y sobre todo, que Jafar no muera brutalmente. Por supuesto en El retorno de Jafar recibe finalmente su espectacular merecido, pero Aladdin se queda coja cuando piensas que malvados que han cometido fechorías mucho menores que las de Jafar (¡trató a una mujer como un objeto atentando así contra su dignidad!) acabaron hechos papilla. Los demás villanos supervivientes me gustan tal y como están, sobre todo los villanos cómicos. No hay lugar para una dramática muerte de Garfio o de Yzma, por ejemplo, pese a que el destino de algunos otros es incierto. Lo más probable es que el viaje de Edgar en baúl desde Francia hasta África lo matara de hambre, y si no el cólera se habría encargado una vez allí. Para terminar la criba, tacho a Hades de la lista, porque como es un Dios nadie sabe muy bien qué es lo que ha pasado exactamente con él al irse por la cisterna.

Echo un vistazo a la lista y se me ocurre que puedo darle un poco más de sabor incluyendo la filmografía Pixar en la lista. Hay un par de muertes muy chulas ahí que no conviene saltarse. Sigo el mismo proceso que con las pelis 100% Disney y tacho Buscando a Nemo y Wall-E. Quitando a los villanos supervivientes me acuerdo de la frustración absoluta que sentí cuando un tío tan cabrón como Lotso salía del paso con un final no-mortífero y semicómico. Lotso DEBÍA morir en ese puto pozo. Con los otros supervivientes estoy de acuerdo. Me divierte que a Randall le den una paliza con una pala, y que Al (del Almacén de Juguetes de Al) lloriquee como un niño que ha perdido sus juguetes. Aunque quizá Sid debió morir en un volcán o algo.

Y por fin, con todas las muertes sobre la mesa, me dispongo a ordenarlas con gran alborozo de la menos espectacular a la más grotesca para elaborar mi espléndido ranking. Y precisamente a eso es a lo que vamos: de la menos a más, aquí vienen todas las muertes de villanos Disney una a una, de peor a mejor. Veamos unas cuantas MUERTES X-TREMAS, nena.

18º) San Yu

 Recordatorio como quien no quiere la cosa: en Mulán había un malo. Lo que pasa es que era tan malvado, tan oscuro, tan silencioso y tan todo… que no hay quien se acuerde de él. San Yu es el jefe de los hunos, y hay que aplaudir a las mentes pensantes detrás de Mulán por crear el Villano Olvidable Definitivo. Un malo que da igual cuantas veces veas la película, cuando acabe no serás capaz de acordarte de si acabas de ver una película con villano o sin villano. Por si fuera poco, San Yu llegó para unirse a la lista de malosos Disney justo un año después de la aparición de Hades, señor de los muertos. 1997 nos dejó a un villano imposible de olvidar. 1998 nos dejó a… a… ¿pero quién era el malo de Mulán? Ah, sí, un tipo grande y peligroso incapaz de hacer memorable hasta su muerte, que no es que fuera precisamente poco llamativa. Es decir, hay que esforzarse mucho para hacer olvidable una muerte en la que el tipo en cuestión es lanzado con un cohete hacia una pira de fuegos artificiales que explota en un bonito espectáculo de colores y sangre. San Yu muere exactamente igual que el terrorista de Mentiras arriesgadas, pero nadie es capaz de acordarse. Desde este blog consideramos pecado que una muerte tan aparatosa esté tan desaprovechada con un villano que es el epítome de la ausencia de carisma y que despierte tan pocas emociones, por lo que no me queda más remedio que relegarla al fondo de la lista. Un tropezón en el váter habría sido más espectacular.

 17º) Charles Muntz

Charles Muntz, ex-intrépido explorador y actual viejo resentido en Up es un ejemplo de villano no muy bien ejecutado. Creo que uno de sus mayores hándicaps es que su conexión con la trama es un personaje que de por sí me falla en el conjunto de la película. Hablo del pájaro Kevin, claro. Es un poco raro que en una película en la que el núcleo emocional es la casa flotante (no es la protagonista, pero es el corazón de Up), el malo pase tan olímpicamente de ella para centrarse en un elemento secundario como es el pájaro. Es decir, las motivaciones del malo para ser el malo no tienen nada que ver con los elementos principales, o al menos con los que deberían ser los elementos principales. Odio que el pájaro distraiga la atención de los personajes y se la robe a la casa, que debería ser el auténtico mcguffin y obsesión de Muntz. Pero a Muntz la casa le importa tres pitos, él lo que quiere es a su pájaro; y de todos modos nos cuesta creer que este viejo al que sólo se ve un poco resentido y absorbido por sus obsesiones (pero eso sí, con un magnífico gusto para los vehículos ostentosos flotantes) se convierta en un asesino potencial cuando está cerca de conseguir lo que quiere. La verdad es que su papel en la película no llega a funcionar del todo. El propio Pete Docter confiesa que no se siente fascinado por lo que representan los villanos en la historia, lo que quizá confirme la sensación de autoimposición que transmite el papel de Muntz. ¿Entonces por qué poner a la fuerza a un villano? Marlin y Dory encuentran tantos obstáculos en su travesía por la Gran Barrera Coralina que no necesitan enfrentarse a un verdadero malvado para que su odisea resulte emocionante. Las peripecias de Carl Fredricksen y Russell tampoco lo requerían; así que Muntz, en su faceta de malvado (que no de inspiración para Carl, podría haberse quedado ahí) se me hace innecesario.

¿Qué hay de su muerte? Bien, no es especialmente original, ni tampoco está tan bien ejecutada como podría. Seguro que lo has deducido al verme divagar sobre temas que no tienen nada que ver con el tema que nos ocupa. Su duelo en las alturas contra Carl Fredricksen termina cuando la casa de Carl se desliza por la superficie del gigantesco dirigible de Muntz arrastrando al viejo explorador con él. La casa sale flotando por los aires, pero los pocos globos que retienen a Muntz no son suficientes para mantenerle suspendido y éste cae el vacío. Bueno. Pues vale. Durante la producción de la película sonó con fuerza un destino alternativo, que aunque incidía aún más en los errores de enfoque que ya he enumerado, resultaba más inquietante y más sugerente. Sí, ya sé, no hay quien se aclare conmigo. En el final alternativo, Muntz, enajenado y armado con una escopeta, se adentraba en un laberinto de rocas y brumas buscando al pájaro y a los sinvergüenzas que quieren quitárselo. Las rocas de silueta engañosa no paran de confundirle y desorientarle, pero eso no frena al cada vez más desquiciado explorador, que no se da cuenta de que su destino es perderse allí para siempre. Un gran final, con claros ecos de El resplandor, pero que desplaza aún más la atención de la casa a Kevin. El final original sí devuelve la importancia a todo el rollo de los altos vuelos que debería haber sido el centro de la película todo el tiempo.

16º) Madre Gothel

¡Qué desperdicio! En Rapunzel tenemos a una villana que utiliza la magia del pelo de Rapunzel para mantenerse eternamente joven, hermosa y divorciada de Sonny, y como espectadores sagaces que somos, sabemos que esto será lo que de algún modo le pasará factura al final. Todos los años que la madrastra de Rapunzel lleva quitándose desde tiempos inmemoriales volverán de alguna forma, y disfrutaremos de una terrorífica escena tipo “eligió mal”, con Gothel consumiéndose en la vejez en cuestión de segundos. ¿Teníamos razón? Pues… sí, pero… A ver, tenemos que aceptar que eso de cubrirse su marchita cara con la capucha es un gesto coherente con lo que sabemos de Gothel, incapaz de verse y dejar que otros vean que ya no es la bella diva cuarentona del reino. Pero nosotros… queremos verlo. No queremos sutilezas, no queremos que se vislumbre un rostro casi cadavérico bajo la capucha, queremos ver cómo se desintegra de forma gráfica y excesiva. Y encima ni siquiera podemos disfrutar de un plano de consolación con el cadáver en el suelo, porque Gothel, tras envejecer prematuramente, comienza a dar tumbos por la torre entre gritos enloquecidos hasta caer por la ventana. Al suelo llega la capa vacía, pues Gothel ya se ha desintegrado en un montón de cenizas. Una forma frustrante de desaprovechar una muerte genial.

 15º) El general Rourke

Vale, ésta es una muerte rara de narices. Estamos en pleno duelo final en las alturas, en Atlantis. El enclenque Milo Tatch no tiene muchas posibilidades de vencer al bruto del general Rourke, que está a punto de tirarle del pequeño dirigible en el que están. Si Milo no consigue vencerle, Rourke robará el inconcebible poder de la Atlántida. Hasta aquí todo bien. Pero entonces Milo, con un rápido movimiento, clava en el brazo de Rourke un cristal, ehm, impregnado con el misterioso poder de la Atlántida. Uno no sabe cómo sentirse cuando ve al general convertirse poco a poco en una especie de… cosa rara… de energía… azul… que chilla como un cerdo en el matadero… Es todo muy raro. Y parece que no somos los únicos desconcertados. Milo se asoma un momento a mirar, como si no se creyera lo que acaba de pasar. Ahí está la cosa azul que antes era Rourke, quieto como mirando a las musarañas. Bueno, dejémoslo ahí, parece pensar Milo; total, se le ve muy tranquilo. ¡Pero no! La cosa azul vuelve al ataque, soltando chirridos y más furiosa que nunca. Todo para acabar destruido por la hélice descontrolada del dirigible. ¿Y para esto hacía falta convertir al general en una masa de energía azul? Si Milo lo hubiera triturado directamente con la hélice quizá nos habríamos ahorrado la peligrosa explosión derivada de destruir un cúmulo de electricidad con patas. Aunque sin la parte de la transformación no se habría podido plagiar el magistral final de Indiana Jones And The Fate Of Atlantis, claro.

 14º) Ratigan

Uno de los escenarios más memorables para la muerte de uno de los villanos más molones de la etapa desconocida de Disney. Basil, el ratón superdetective, se enfrenta a su archinémesis el profesor Ratigan nada menos que entre los engranajes y agujas del Big Ben. Llegados a este punto, todo lo que caracterizaba a Ratigan, su compostura, su elegancia, sus maneras de villano exquisito; todo ha desaparecido. El Ratigan que se enfrenta a Basil es una gorda y asquerosa rata, rabiosa y violenta, que da a Basil la paliza de su vida. Es decir, no soy capaz de recordar a ningún otro villano Disney tratando de cargarse tan a lo bestia a su oponente. Es irónico que sea precisamente el elegante profesor Ratigan quien cuente con tan dudoso honor. En fin, un enfrentamiento realmente crudo e intenso que termina cuando las agujas marcan la hora en punto y las campanadas hacen perder el equilibrio a Ratigan… y cae al vacío. Vamos, hombre, no fastidies. Un enfrentamiento de esta categoría pedía a gritos un final más espectacular. Estamos en el Big Ben, los personajes se han dado de hostias en sus entrañas. ¿Era mucho pedir que la cola de Ratigan se enredara en un engranaje y el malo quedase triturado entre dos ruedas metálicas?

13º) Gastón

Gastón es miembro del club de villanos cazadores de Disney, pero este tipo al menos se esfuerza para que sus villanías sean algo más que cazar. Como ya sabemos, quiere casarse con Bella y por ello está dispuesto a matar a cualquiera que se ponga entre su amorcito y él. Incluso si quien se pone por medio es un monstruoso cruce entre león, búfalo y oso. Siendo el tipo más listo de un pueblo de paletos (recordemos, “ha trazado un magnífico plan”) no tiene problemas en manipular a sus congéneres para organizar una muchedumbre furiosa con la que asaltar el castillo de Bestia. Una vez allí, el enfrentamiento sobre los torreones no se hace esperar. El magnífico plan de Gastón resulta ser asesinar al peludo novio de Bella con lo primero que tenga a mano. Finalmente le acuchilla por la espalda (“¡así Bella me querrá!”), pero Bestia aún tiene un resquicio de fuerza con el que lanzar a Gastón de lo alto del castillo. Total, tampoco debía quedarle mucho tiempo si comía cuarenta huevos al día. El musculitos francoparlante (no estamos hablando de Van Damme) cae desde las alturas y presumiblemente muere. Pero como ya sabemos, este tipo de muertes de caerse no me dejan nada conforme. ¿Y si Gastón se ha sujetado a algo? Por mucho que este tipo haya caído y por mucho que si congelamos la imagen vemos sendas calaveras en sus pupilas no me quedaré conforme si no veo un epílogo en el que Bella, convertida en la abnegada esposa del príncipe Adam (sí, se llama así), limpia la entrada del castillo de los restos de Gastón. Bueno, quizá un epílogo no. Un epílogo tendría lugar después del baile, y no creo que los invitados estuvieran tan sonrientes si hubieran tenido que entrar al castillo procurando no resbalarse con los chapoteantes restos de una persona. Quizá Gastón cayó al patio trasero. En cualquier caso, espero que el príncipe Adam (y Bella, que desde la boda no volvió a leer jamás) no se demorara demasiado en enviar a sus siervos a rastrear los alrededores del castillo en busca del cadáver. Mejor encontrarlo cuando aún esté fresco que cuando ya esté podrido y desfigurado.

12º) Maléfica

De acuerdo, estamos ante uno de los finales más emblemáticos de todo el universo Disney. Es tan archifamoso que la gente cree que uno de los tópicos de las películas Disney más habituales es el enfrentamiento contra el dragón… cuando La bella durmiente es la única película en la que hay un enfrentamiento contra el dragón (sí, también está Encantada, pero ahí se hace a modo de guiño a La bella durmiente, así que no cuenta). Realmente podríamos decir que La bella durmiente cuenta con uno de los finales más inolvidables de toda la historia del cine. Los conceptos del bien y el mal enfrentados en una batalla a muerte nunca habían sido ilustrados de una forma tan épica y memorable, con toda su parafernalia medieval, sus espadas, su fuego y ese magnífico añadido del mar de zarzas.

Pero lo que importa es, ¿recibe Maléfica el truculento castigo que merece? Eeeeeh… Bueno, es herida de muerte por la espada mágica que las hadas buenas han prestado a Felipe. Supongo que no hay motivo para la queja, es el final más coherente para un duelo como éste. Tenemos a un dragón y tenemos a un caballero que lleva una espada, así que esto sólo podía acabar de una manera. La verdad es que si con todas estas pistas al final Maléfica hubiese muerto, no sé, pongamos que atropellada por un vagón de circo lleno de gorilas, el regusto que nos habría quedado sería cuanto menos extraño. Qué demonios, no será una muerte truculenta ni especialmente original, pero es clásica, emocionante y más importante, es lo que la película pide. Además, dar muerte a una bruja psicótica que se pone a matar gente porque su invitación a un bautizo se ha traspapelado en correos bien merece un aplauso.

11º) Úrsula

Úrsula se habría ahorrado un montón de disgustos si en vez de meterse en una gruta submarina a conspirar contra el rey Tritón y robar voces de adolescentes prematuramente desarrolladas, tras el destierro se hubiese mudado a un barrio de los extrarradios. Habría acabado igualmente apuñalada en la barriga, pero no habría tenido que enredarse tanto para llegar ahí. La muerte de Úrsula es cruda para lo que nos tenían acostumbrados los cuentos de hadas Disney (otras películas que no eran cuentos de hadas ya nos habían sorprendido con otras muertes más grotescas). No era la Bruja del Mar (la única en la guía telefónica) la primera mala de cuento de hadas que sucumbía malamente a una puñalada trapera, pero hay una ligera diferencia entre ser abatida por una flamante espada recién invocada por hadas buenas, reluciente y desinfectada, y serlo por un mástil de madera roto de cualquier manera y astillado. Y animado digitalmente en 1989, lo cual lo hace más doloroso, o al menos más humillante para ella.

Úrsula no dura demasiado en modo supermalo gigante (genial tópico que no teníamos desde La bella durmiente) antes de ser atravesada como una aceituna, y se hunde en el mar junto al barco como un cracken eléctrico (por cierto, ¿a qué viene la electricidad?). Quizá debería haber dejado de lado las risas exageradas y ponerse a matar antes. La escena es cruda e intensa, e incluso cuenta con un primer plano de Úrsula bizca del tipo “a Martin Lawrence le disparan en el culo”, al que siempre es de agradecer. Quizá echo en falta un poco más de recreación en su agonía, pero supongo que está bien. Y me encanta que sea la propia Úrsula quien se cargue accidentalmente a Flotsam y Jetsam.

 10º) Percival McLeach

Aah, la catarata, esa vieja amiga. Ese recurso que nunca envejece. Cuantos clímax situados en cataratas que se acercan peligrosamente nos habremos tragado en nuestras miserables vidas. Los rescatadores en Cangurolandia se suma a esta tendencia, y sale airosa. McLeach es un villano injustamente olvidado, puesto que cumple con su función, cuenta con un diseño genial (esa cara correosa, esos bracitos enclenques, esa tripa cervecera) y tiene un puñado de escenas estupendas, sobre todo cuando interactúa con su iguana Joanna. En suma, es un enemigo formidable y peligroso, y mucho más cercano a lo que entendemos por villano que Clayton, por poner a otro miembro del club de malosos cazadores Disney.

Su final, pese a encuadrarse dentro de mi odiada categoría de “caer al vacío”, cuenta con unos cuantos extras que lo redimen de sobra. Resumiendo en dos palabras, catarata y cocodrilos. Cualquier muerte basada en caer por una inmensa catarata tras huir por los pelos de ser devorado por cocodrilos tiene mi aprobación. ¿Hubiera preferido ver a McLeach devorado por los cocodrilos? Sí. Pero oiga, aunque no se lo lleguen a comer, los cocodrilos nos brindan una escena realmente angustiosa cuando se lanzan sobre McLeach y éste, que ya tiene bastante con intentar mantenerse a flote, no puede hacer más que darles estacazos con la escopeta para mantenerlos alejados. Sus gritos de triunfo cuando los cocodrilos le dejan en paz son un gran momento, sobre todo cuando le cambia la cara al darse cuenta de que la corriente tira más de lo normal y que los cocodrilos no le han dejado en paz porque sí. El cazador mira a Joanna, que le dice adiós desde una roca (gran plano éste) y se da cuenta de que sus días de cacería han terminado. Intenta nadar contracorriente, pero es demasiado tarde. La catarata está a unos pocos metros. Adiosito McLeach.

9º) El juez Frollo

En otras condiciones, esta muerte habría estado aún más alta en la lista. Podría ser incluso la ganadora… Pero eso sería en otras circunstancias. En un poderoso clímax en lo más alto de los balcones de Notre Dame, el juez Frollo, armado con una espada y ya soltando improperios racistas sin moderarse, intenta cortarle la joroba a Quasimodo (fuente de su poder) y asesinar a Esmeralda. Pero la sacrosanta catedral nunca volverá a callar ante la crueldad del juez. Frollo pierde el equilibrio y se sujeta como puede a una de las gárgolas, que sólo para sus ojos y horror absoluto, le muestra la cara del demonio en cuyas fauces está a punto de caer. Es la última imagen que verá el aterrorizado Frollo antes de desplomarse hacia las puertas del infierno, materializadas en esa infinitud de los pozos de acero fundido, fuego y muerte. En apenas un minuto los designios religiosos y el onirismo más terrorífico ha dominado por completo la pantalla y han alcanzado la grandeza que el resto de la película fracasa en tan siquiera rozar.

Os preguntaréis entonces dónde está el problema si todo son halagos y palabras rimbombantes. La muerte de Frollo debería sobrecogerme, y debió hacerlo en aquel lejano 1996; pero el caso es que nunca lo logró del todo… por las circunstancias. La muerte de Frollo es otra víctima de la terrible esquizofrenia de la película, que da vueltas como una peonza entre el dramatismo más oscuro y la comedia más chusquera. Pocos minutos antes de que Frollo caiga al vacío, otros pobres soldados de la guardia han corrido la misma suerte, pero por alguna razón, la caída de éstos, que seguramente habrá tenido un final tan trágico y desagradable como la de Frollo, es considerada por los directores carne de comedia y material para nuestra diversión. Estos soldados, qué digo, estos HÉROES, a diferencia de Frollo, caen despatarrados, con caras de dar mucha risa y acompañados de nada menos que el Goofy Holler. Estos soldados no caen en un dramático ralentí lleno de fuego e ira, sino que se precipitan hacia su cómica muerte agitando los brazos como un pájaro y gritando como Goofy. Tratando de arrancarnos una sonrisa hasta el último instante. ¿Por qué, entonces, tengo que ver pocos minutos después a otra persona muriendo igual que esos genios de la comedia pero con toda la parafernalia audiovisual tratando de convencerme de que estoy ante un momento de un dramatismo de proporciones epopéyicas? No podría ser más incoherente, ni podría ser más desconcertante para el espectador. Señores Trusdale y Wise, ¿quieren que yo ponga la muerte de su Juez Frollo en lo más alto del pódium? ¿Lo quieren? Pues sean coherentes con el tono. Déjense de tonterías y sean consecuentes. Añadan un Goofy Holler a la caída de Frollo y será la ganadora absoluta.

 8º) Clayton

Dejemos algo claro desde el principio. Clayton es un gran villano. Es cierto, sus villanías no son realmente tal cuando pensamos que no hace nada que cualquier hijo de vecino aficionado a la caza haría. Clayton no es más que un cazador que sólo se pasa un poco de la raya cuando empieza a jugar al Malvado Zaroff y a cazar gente. De hecho, creo que son peores los miembros de la tripulación que encadenan a Tarzán y compañía en la bodega del barco. Mirad ése tipo con cara cetrina que sonríe como un psicópata cuando Clayton le dice algo así como que “llame a los hombres”. Es decir, no puedo imaginarme la vida de criminal que habrá tenido ese tipo para que un simple “llame a los hombres” le haga reaccionar como si asociara esas palabras a “salgamos a cortar cabezas y violar mujeres” sin necesidad de más explicaciones. Clayton podría simplemente necesitar ayuda para cargar un par de baúles, pero este hombre entiende que si le necesitan a él y a los demás sólo puede ser para organizar una masacre. Clayton, en cambio, es un puñetero caballero del cambio de siglo de prominente mentón y quizá modales un tanto rudos y arrogantes; un Clark Gable que disfruta de verdad con una de las aficiones más típicas del inglés medio de los tiempos coloniales. Lo que se dice un hombre, más masculino incluso que Gastón. ¿Que los ojos se le ponen como símbolos de la libra esterlina cuando ve al milagroso hombre mono? Puede, pero a quién no le pasaría. Por eso veo un poco excesivo su crudo final; pero como no estamos aquí para valorar lo apropiado o no de las muertes sino su molonidad, Clayton alcanza un dignísimo puesto en la lista por morir ahorcado en una liana tras cortar él mismo las que tienen suspendido en el aire al resto de su cuerpo.

Es un Clayton realmente fuera de control el que trata de asesinar a Tarzán suspendido en las alturas selváticas y empieza a cortar como un loco con su machete las lianas que enredan sus brazos y piernas. Antes de que Tarzán pueda gritar “Clayton, no”, o “nonononono, soy Jane”, Clayton corta la penúltima liana que le mantiene en el aire y cae hacia su fatal destino con el cuello enredado en la última. La imagen del machete clavándose limpiamente en la tierra y la sombra en el árbol de Clayton balanceándose sin vida es francamente impresionante. Sí, ya sé lo que estáis pensando, ha intentado cargarse a Tarzán de una puñalada trapera y hasta yo lo he reconocido, así que debe morir por ello. No hay nada excesivo en su destino. El caso es que las cosas éticamente cuestionables que empieza a hacer Clayton llegado un momento no me molestan tanto como el gran domino de la lengua que demuestra Tarzán con apenas unas pocas clases observacionales. con grandes réplicas como “¡no un hombre como tú!”. ¿Qué clase de especie superior de salvaje superdotado es capaz de soltar sentencias dignas de aparecer en un libro de citas legendarias bajo una frase de Oscar Wilde y sobre otra frase de… Oscar Wilde? Hubiera visto más creíble que al insolente “venga, sé un hombre” de Clayton el hombre de la jungla respondiera sonoramente “GOOO-RIIIIII-LAAAAAA”. Pero eso es otra historia.

 7º) La Reina

Las muertes de caerse, el más bajo escalafón de la pirámide de las muertes alucinantes. Como ya habéis visto, no simpatizo demasiado con este tipo de defunciones tipo “se precipitó hacia la oscuridad”, más que nada porque la oscuridad es una mierda incierta. Ese malo que se va haciendo más y más pequeñito hasta desaparecer podría estar en cualquier parte. Podría haber caído al agua o haber entrado en un campo antigravitatorio, podría haberse quedado colgado de una rama o, en fin, haberse salvado de cualquier manera. No hay masacre implícita, no hay garantías de que el villano de turno haya quedado reducido a un saco de órganos reventado, no hay nada… A menos que detrás de ti caiga una enorme roca de cuatro toneladas.

Vamos a desmentir el odioso mito de la cursilería de Blancanieves. Por cada gorgorito en la ventana de la princesita hay un maldito esqueleto en una mazmorra con pinta de haber muerto pidiendo agua. Por cada adorable tontería de Mudito hay un cazador al que se le encarga arrancarle el corazón a Blancanieves. Y por cada beso principesco y milagroso hay una bruja que se cae por un precipicio y es aplastado por la misma roca gigante que intentaba lanzar sobre siete personas discapacitadas. Por no hablar de esos espeluznantes buitres que se miran relamiéndose y alzan el vuelo en busca de la cena que ya tienen lista. Gracias al buen uso de los clichés de la lluvia, los rayos y los truenos, esta escena resulta sobrecogedora. No puedo dejar de alabar al equipo de animadores que consiguió dar a la roca esa sensación de auténtica solidez cuando se desmorona pesadamente tras la bruja y la convierte, sin duda, en papilla. Aquí no valen los campos gravitatorios ni los salientes en la pared de roca, la Reina es ahora oficialmente compota de bruja.

 6º) El Doctor Facilier:

Hago memoria y no soy capaz de recordar una muerte como la del doctor Facilier, el ladino brujo que transforma a Tiana en sapo en… bueno, ya imagináis que no es en Aladdin. Se ha dicho mucho que la muerte de Facilier fusila la de Scar en El rey león, pero claro, desde que la democracia se puso de moda cualquier idiota puede dar su opinión. El doctor Facilier, que no sólo tiene amigos en el más allá sino que también tiene cuantiosas deudas allí abajo, ve como Tiana rompe su talismán vudú, lo único que mantiene a raya a sus acreedores venidos de nada menos que el inframundo (aprende, Vázquez). De este modo los espíritus del vudú toman la vía del Mercader de Venecia, es decir, cobrar lo que se les debe en carne, y se aparecen en un siniestro carnaval de colores y magia para arrastrar al estrafalario hechicero hasta las profundidades del infierno, donde posiblemente le espera Alison Lohman.

Dicho así no parece gran cosa, pero es la forma la que me fascina. No estamos ante una escena de trágica intensidad ni dramatismo exacerbado como la de Frollo, sino que el terrible final de Facilier se nos muestra como un carnaval de siniestro vodevil, un despliegue de magia vudú burlesco y paródico a tono con la personalidad del malo de Tiana y el sapo. El pobre Facilier, fuera de sí y balbuceando ridículas excusas, se resiste patéticamente para nuestro alborozo mientras escucha cómo su propia canción se vuelve contra él y los espíritus tiran de su sombra (y de él) hacia las fauces del abismo. Estamos ante una muerte de villano concebida tal como la concebiría un niño siniestro que se divierte viendo morir a los malos, y por eso mola. Niños, DON’T FUCK WITH THE UNDEAD MAFIA.

 5º) Síndrome:

Los increíbles es un prodigio de planificación y montaje sin precedentes en la historia de los dibujos animados, y todas y cada una de las escenas de la película se benefician de esto. La muerte de Síndrome no es una excepción. La idea es de por sí grandiosa y mezquina, pero gana aún más puntos por esa forma de mostrárnosla, en unos pocos planos brevísimos pero certeros. Veamos: a Síndrome, ex-niño friki y actual supervillano megalómano y estrafalario, apenas le queda un minuto en pantalla y aún tiene tiempo de demostrar que puede ser aún más genial que todo lo que hemos visto hasta el momento. Tras ver frustrado su intento de secuestro del pequeño Jack-Jack, Síndrome actúa como hacen los auténticos villanos que fracasan: amenazando con volver mientras prepara su aparatosa huida, en este caso en un jet. A Síndrome apenas le da tiempo de disfrutar de sus recién adquiridos diez mil puntos de carisma, ya que Bob, alias Mr. Increíble, no está para formalidades de villano, ni mucho menos para sutilezas. “Oh, oh”, alcanza a decir Síndrome antes de que un coche lanzado por los aires alcance al jet y lo desestabilice por completo. El malvado tropieza, cae sobre el ala del jet y en un visto y no visto el reactor lo absorbe por culpa de su capa.

Hay muchas razones por las que esta muerte es de antología. La primera, la muerte en sí. Síndrome es despedazado por una turbina, no hay mucho que discutir aquí. La segunda es el perfecto detalle del igualmente perfecto guion de Brad Bird que nos anticipa esta muerte a través de Edna Moda y sus coléricas explicaciones sobre por qué las capas son lo peor: la muerte de Síndrome no sólo es brutal sino también condenadamente irónica. La tercera es el montaje. La escena consta de un puñado de planos brevísimos, cortados con bisturí. Síndrome intentando sujetarse, primer plano de su cara de “LA HEMOS JODIDO” y PLAF, en una décima se ve arrastrado fuera de la pantalla. Sé que lo de usar mayúsculas para expresar entusiasmo fuera de un chat es bastante paleto, pero es que esta muerte, tal y como nos es mostrada, ES LA HOSTIA. Es cruda y excesiva pero no desagradable; a nuestros ojos se nos muestra como una escena trepidante más en la película que es rápidamente seguida por una explosión. Y el crío de los vecinos se convierte de pronto en nuestra voz: “¡ESO SÍ QUE HA SIDO ALUCINANTE!”. El mensaje anti-fanboy plasta es claro. Gracias, Brad Bird.

4º) Scar

Quiero hacer antes que nada un apunte sobre Scar. He visto a gente que se refiere a él, ya sea en voz alta o por escrito, como “Scarf”. Y yo digo ¿a qué idiota se le ocurre que un villano de la talla de este traidor rastrero, de este asesino fratricida de tendencias fascistas, puede ser conocido por el pavoroso nombre de “bufanda”? No tiene sentido. Y una vez hecho el apunte, metámonos en harina. No recuerdo muchos villanos de dibujos que acaben devorados; si acaso a Lord Farquaad (que como sabemos, no está realmente muerto) y al malo de The Thief And The Cobbler (francamente siniestra ésta, buscadla por ahí). Desde luego no hay ninguno en la filmografía Disney.

Vamos con Scar. Tras pelear a cámara lenta contra Simba y darse de tortas, el héroe lanza a su pérfido tío por el borde de la Roca del Rey. ¡Maldición, otra muerte de “desapareció en el vacío”! Por suerte no es así. Situémonos, aunque dudo que haga falta. Scar se enfrenta a su sobrino Simba, inesperadamente resucitado de entre los muertos; pero no cuenta con que el futuro rey (el bueno, digo), se ha pasado la adolescencia caminando por un tronco eterno sin dejar de sonreír y menear la cabeza, y por tanto está lo suficientemente fuerte y curtido como para darle una paliza a un pariente anciano. Scar es lanzado sin muchos miramientos por el borde de la Roca del Rey, y cuando llega al suelo, bastante magullado, le aguarda otra sorpresa desagradable. Sus antiguas aliadas, las hienas, estaban desafortunadamente cerca cuando minutos antes Scar, con su cuello en una posición bastante delicada respecto a la zarpa de Simba, no había dudado en tratar de hacer creer a su sobrino que todo aquel retorcido plan de asesinato y manipulación psicológica que se montó años atrás había sido obra de tres hienas semi-retrasadas. A fin de cuentas ellas se portaron como unas incompetentes mentirosas cuando dejaron escapar a Simba y se lo ocultaron a Scar. No obstante, las hienas no parecen estar de acuerdo con la política de su jefe y se las ve bastante resentidas, de una forma sospechosamente parecida a una panda de negros de Bronx (“nadie nos jode”). Scar empieza a balbucear como Rambo, y las que un día fueron sus sicarias cómicas se lanzan sobre él y se lo comen vivo.

Pensemos por un momento. Ya no es sólo que las hienas devoren a Scar, una imagen bastante oscura de por sí, es que estamos ante una escalofriante vuelta de tuerca al tópico del sicario gracioso del villano. Los sicarios ya no tienen ganas de bromas ni de que los tomen por tontos, y demuestran que si son los sicarios graciosos del malo y no del bueno es por algo. Siguen siendo las mismas hienas, con las mismas caras enloquecidas, pero hay algo aterrador en su mirada esta vez, mientras se acercan a Scar con paso amenazador. Este levísimo apunte de complejidad en los personajes de las hienas son lo que las convierte en las mejores sicarias habidas y por haber en una película Disney (o no, no sé), y ayudan bastante a que la muerte de Scar sea tan sobrecogedora. Es decir, Scar podría haber caído a un pozo de caniches-piraña asesinos y se lo habrían comido igual. A nosotros nos molaría (a la par que nos desconcertaría) pero sin factor traición por parte de Scar no sería tan impresionante.

3º) Hopper

La diferencia entre Bichos y Cars (las películas menos buenas de Pixar; Cars 2 es directamente infame) está en que Bichos tiene unas cuantas cosillas que son pura genialidad. Una de ellas, puede que la que más, es su villano, Hopper. Una de las cosas que hacen de Hopper el villano más interesante de Pixar y uno de los más interesantes de toda la filmografía Disney es que, a diferencia de la mayoría, él no comete el error de infravalorar a su enemigo, en este caso las hormigas de, uh, Isla Hormiga. Todo lo contrario: conoce bastante bien el potencial de esas recolectoras de semillas y sabe que en realidad son más fuertes que él y su panda de saltamontes mafiosos, lo suficiente como para rebelarse contra ellos. También sabe que ellas no lo saben, y el saltamontes quiere que esto siga siendo así, como demuestra en su genial monólogo en la cantina. Su modus operandi es someterlas a un bullying constante para minar su autoestima y capacidad de organización.

Pero Hopper sigue siendo un villano, así que era de esperar que tarde o temprano perdiera los papeles y esta cautela diera paso a la arrogancia. Por eso acaba devorado por las gigantescas crías de un pájaro. Hopper se ha colado creyendo que estaba ante otro pájaro de pega construido para asustarle, y aunque se equivocó en lo primero sí que estaba ahí para asustarle. Asustarle, cogerlo con el pico y llevárselo a su nido. El amenazador Hopper ha quedado reducido a un insignificante insecto que patalea y grita ante la visión de los enormes picos hambrientos que hay bajo él. Adiós, Hopper.

2º) Sykes

He de ser sincero, estoy tan sorprendido como vosotros con el pódium de esta competición y de cómo los nombres más populares tienen que conformarse con puestos mediocres. La medalla de plata va, increíblemente, para un tipo que no tenéis ni puta idea de quién es. El tal Sykes es tan miserablemente desconocido que ni una foto os serviría para situaros mínimamente. Ni siquiera una foto anterior a su muerte. Por suerte para vosotros, aquí estoy yo. Sykes, a secas (ningún nombre de pila, ningún título nobiliario), es el malo de Oliver y su pandilla, y su muerte es una de las cosas más alucinantes que se pueden encontrar en la larga carrera del estudio Disney. Puede que en los tiempos de Walt Disney y esas mariconadas de princesas estuviera bien eso de usar la Espada Mágica de la Verdad y una floritura de purpurina para dar muerte al dragón, pero los tiempos han cambiado: estamos en los ochenta y los adolescentes molones de los ochenta exigen emociones más fuertes y que los malos reciban un castigo realmente ejemplar, esto es, ser arrasado con tu propia limusina por un vagón de metro en un caos de fuego y chatarra.

Pocos villanos Disney pueden presumir de que los forenses fueran incapaces de distinguir tus restos de los de tu coche durante la desagradable autopsia. Viendo Oliver y su pandilla, uno se sorprende de lo estricta que se había vuelto en los ochenta la normativa Disney en cuanto a “castigos justos”. Sykes no es TAN malo. Sí, ha secuestrado a una niña, unos métodos de cobrar deudas un tanto expeditivos hasta para un broker financiero de la era Reagan, de acuerdo. Pero también es verdad que no llega a hacerle nada más drástico que atarla, y presuponemos que la habría devuelto intacta a sus dueños (el mayordomo confiado que deja entrar vagabundos en casa) una vez Fagin hubiera pagado lo que debía. No obstante, la directiva considera que las leves maldades de Sykes son motivo más que suficiente para reducirle junto con su coche a una masa deforme y homogénea. ¿Sutil condena al capitalismo desenfrenado imperante en aquellos años? En una película en la que cada fotograma es una oda a la molonidad de los Estados Unidos de Reagan, lo dudo. Podría extenderme un poco más hablando de los doberman de Sykes y de cómo mueren electrocutados por las vías del metro, pero ya se está haciendo tarde y todos estamos deseando conocer al flamante número 1 de nuestro ranking de hoy.

1º) El Rey del Mal:

¿Qué? ¿Quién? ¿El rey de qué? ¿Quién es este tipo con el nombre más impreciso y genérico imaginable que ha escamoteado el título de Muerte Más Alucinante a leyendas de la talla de Scar, Maléfica y Sykes? Bueno, cabe aclarar que si el equipo de doblaje sudamericano hubiese adaptado los nombres de los personajes de Taron y el caldero mágico con más fidelidad, nos sería más fácil recordarle, porque en realidad el pobre señor se llama “Rey Cornudo”. Pero ni siquiera era obligatorio traducir literalmente eso de “Horned King” (que como veis no es “King Horned”, no es ni un nombre, es un mote particularmente ofensivo) para dar con algo memorable, sino que un poco más de imaginación que la demostrada habría bastado. El Rey Piñata, todos nos acordaríamos del Rey Piñata. Pero no.

Este Rey del Mal de nombre tan original, que a la hora de registrarse en el foro de putalocura.com se encontró con veinte “Reyes del Mal” más y tuvo que ponerse RheyDelMal_85, es con derecho propio el villano Disney con la muerte más alucinante de entre las muertes alucinantes vistas. No sé vosotros, pero yo a lo largo de todo Taron y el caldero mágico (sólo la primera vez que la vi, que el alzheimer aún no se ha cebado conmigo) estuve preguntándome qué había debajo de esa capa y esa túnica. Y de dónde salen los cuernos. Es decir, anatómicamente el Rey del Mal es un misterio, porque en lo que a nosotros respecta es una calavera en una capucha, pero por las mangas asoman manos con carne y piel, y las pantuflas que lleva denotan algo parecido a pies carnosos. De modo que ¿cuándo empieza el esqueleto a estar cubierto de carne? ¿O es que esas manos son sólo unos guantes de Halloween que compró en el chino más cercano? Su muerte, aparte de ser alucinante, responde de algún modo a estas cuestiones. No, no es que al Rey del Mal se le enrede la túnica en una rama y se quede desnudo y se muera de vergüenza extrema.

Pongámonos en situación: el Rey del Mal ha robado de mala manera el Caldero Negro para resucitar a los muertos con él y crear un superejército imbatible. No, no es que el Rey empiece a delirar por la edad, es que el caldero realmente hace eso. Sin embargo, lo que el Rey del Mal no sabe (porque no ha leído correctamente el prospecto, niños) es que si alguien se lanza voluntariamente al interior del caldero por puro altruismo, su poder desaparece y se ve reducido a una simple olla para la sopa de pinta terrorífica. No desvelaré quién se lanza al caldero, pero muchos desearíamos que nunca hubiese vuelto de su interior. En cualquier caso, el caldero empieza a absorber todo el mal que encuentra a su alrededor como una vulgar aspiradora, y es en este momento cuando el Rey del Mal hubiera preferido llamarse Rey Piñata. Lo primero que se le ocurre al villano para arreglar el asunto del caldero es lo mismo que se le ocurriría a cualquier cocinero de pacotilla: echar dentro todo lo que pilla por delante, a ver si suena la flauta. Pero antes de que pueda hacer nada, el maligno señor de las tinieblas se ve dando tumbos penosamente hacia el caldero (en un primer plano realmente aterrador) y entonces… Ah, amigos. Entonces se produce la escabechina absoluta, una escena con claros ecos (no engañan a nadie) del estropicio que arman Belloq y los nazis cuando abren el Arca de la Alianza. El Rey del Mal empieza a convulsionarse y el poder del caldero desgarra sus ropas (risas) y la piel podrida de sus brazos, dejando a la vista sus huesos resecos. Al Rey aún le quedan fuerzas para intentar resistirse, pero son en vano. Su cuerpo se tensa mientras sus garras despellejadas se aferran al borde del caldero, las convulsiones aumentan y un grito de infinita agonía surge de su interior. El fuego atraviesa como una salvaje descarga todo su marchito esqueleto, que a estas alturas ha perdido todo resquicio de carne y se ha visto reducido a un horrendo montón de huesos que se estremecen salvajemente y se van astillando cada vez más, hasta explotar.

Durante esta brutal agonía agradecemos que no se nos escatime ni un segundo de la escena para mostrarnos las típicas caras de “ugh, que desagradable” de los buenos. Y también se agradece que tras disiparse el rey con cuernos lo primero que veamos sea al genial Creeper celebrando histriónicamente la muerte de su cruel señor. No es sólo que hayamos presenciado una muerte grotesca y X-TREMA en el sentido más puro de la palabra, sino que lo siguiente que se hace es ridiculizar al pobre fiambre porque no se merece otra cosa. Lo último que vemos en esta megalómana película es al viejo Dolben observando con beatífica sonrisa y a través de su propio caldero a nuestros héroes Taron, Gurgi, Elena y Fausto, caminando hacia la lejanía. Un final bastante blendengue que nunca debió hacer sombra a lo que debió ser el auténtico broche de oro para Taron y el caldero mágico: ese plano de Creeper volando a lomos de un dragón, riéndose como un loco y jugando con los cuernos de su ex-señor. Yo mismo subsanaría ese error utilizando la escena para cerrar la entrada de hoy, pero hay algo que me tienta mucho más.

Más entradas, todas ellas más o menos relativas al inabarcable universo Disney, aquí.

18 comentarios to “Muertes X-Tremas 2: Esta vez es Disney-personal”

  1. dr.indy 28/12/2011 a 22:48 #

    GENIAL entrada. no puedo decir nada mas, simplemente brutal.

    • El Tipo de la Brocha 29/12/2011 a 1:30 #

      Plas, plas, plas. Excelente y completo repaso, y además, como punto a su favor, nada predecible. De Oliver y su pandilla me acuerdo muy vagamente, pero Taron y el caldero mágico… ¿de dónde ha salido eso? ¿Y por qué no he oído hablar de este Rey del Mal hasta ahora? Exijo una explicación.

      • Miguel Roselló 29/12/2011 a 11:00 #

        Uau, vale que TARON sea un absoluto fracaso de su tiempo y una película bastante oscurecida con los años, pero de ahí a desconocida total… y menos para gente de una edad determinada a la que no se le escapa una de aquella época, o un Disney. Pero el caso es que ya han sido varias personas las que me han preguntado que qué es eso del caldero mágico. Pues ya sabe, oiga, ripeado que te crió y ya me cuenta qué tal. A mí la verdad es que me gusta, no con locura pero me gusta. La animación es veinte veces mejor al estandar Disney de la época, y la ambientación está muy bien. OLIVER… Ésa no merece la pena volver a verla, con el vídeo que he puesto yo hay de sobra.

        Indy, gracias muchas, muchas gracias.

  2. calick 04/01/2012 a 21:17 #

    Qué genial recopilación, me la he leído del tirón.

    Yo a Sykes sí que le recuerdo, y he visto varios vídeos de la película últimamente (estoy con mono Disney :P) en especial la delirante persecución final en la que parece que su limusina esté poseída por el mismísimo demonio (esas ruedas que se despedazan pero que de alguna forma logran funcionar con la electricidad de las vías!!! wtf!!). Confieso que de pequeño sólo vi esta película una vez, pero esta escena y la muerte del villano son sencillamente brutales.

    El Rey Horned (yo le llamo así, nada de memeces de Rey del Mal xD, por cierto, me he reído mucho con lo del registro en putalocura.com xDD) es un villano memorable simplemente porque es el mal puro, el villano más terrorífico que ha salido jamás de la casa Disney. Lástima que la película no sea tan memorable. Creo que es la película Disney que más tardé en ver (me la regalaron cuando ya tenía 14 años) y recuerdo que sus personajes sosos (y lo del protagonista es penoso directamente) y su narración torpe me dejaron con un “meh” en la boca al terminarla. Recuerdo, eso sí, quedarme boquiabierto con el ejército de muertos, preguntándome cómo los de Disney habían tenido los huevos de hacer algo así.

  3. José Luis Mendieta 12/01/2012 a 6:42 #

    Excelente recopilación Sr, Roselló. Sus textos me arrancaron mas de una carcajada. Su narrativa es magnífica ¡Felicidades!

    Sólo un par de cosas que me parece prudente aclarar:

    En primer lugar, lo de ponerle Rey del Mal al personaje, no es ninguna “meméz” del equipo de doblaje como comenta CALICK. Grabaciones y Doblajes S.A de C.V (México). en aquel entonces, era el estudio que doblaba las películas de Disney para toda Hispanoamérica. La aprobación y decisión de los nombres de los personajes, guión y demas cuestiones, se hacían directamente en EEUU. Así que ellos se apegaron a las reglas del estudio, nada mas.

    En segundo, es molesto (al menos para algunos de nosotros) que los Europeos o incluso los estadounidenses nos llamen a todos los que hablamos español en este continente como “Sudamericanos” , por generalizar.

    Cuando existen 3 regiones geográficas. Norteamérica (Mexico) , Centroamérica (Guatemala, Cuba, Costa Rica etc) y Sudamérica (Colombia, Argentina Uruguay etc).

    Lo correcto es “Latinoamericanos” . Eso si nos engloba a todos.

    Eso era todo, ojo , no es con el afán de molestar. Sólo es una opinión.

    Una cosa es segura, por aquí me verá seguido (Voy a leer la entrada de los episodios de los Simpsons y otras mas)

    Saludos

    José Luis

    • Miguel Roselló 12/01/2012 a 16:27 #

      Sí, es cierto, ya otra persona me aclaró el error de “sudamericano” y no lo volveré a cometer. No tanto por miedo a ofender sino porque lo correcto, correcto es. Tampoco tendría mucho sentido que me llamasen a mí portugués. También pensaba que “Centroamérica” era una especie de denominación extraoficial, bastante práctica pero extraoficial a fin de cuentas. Ahora ya sé que no.

      Lo del doblaje y la adaptación, ahí tengo que confesar que si bien cuando me pongo riguroso me informo y no lanzo afirmaciones a lo loco, en artículos como éste diría cualquier cosa con tal de sacar una frase graciosa; confiando en que el tono general impediría al lector inteligente tomarse en serio ciertas sentencias. ¡Lo del “Rey Del Mal vs. Horned King” me daba para un par de coñas y no lo iba a dejar pasar!

      Ni que decir tiene que vuestros doblajes de animación son casi siempre buenísimos. Incluso en películas que soy incapaz de separar de nuestro doblaje patrio, como LA BELLA Y LA BESTIA, alguna vez me ha dado por escuchar el vuestro y es francamente estupendo.

      Por la parte que me toca, muchas gracias. Se hace lo que se puede para ser interesante y divertido a la vez. Encantado de tenerte por aquí, sólo procura limpiarte los pies antes de entrar y estás en tu casa.

      A Calick: Aclaro que a mí sí me gusta TARON. Quizá no pase de buena a secas en mi ranking personal, pero la ambientación, la atmósfera, la calidad de la animación y unos cuantos personajes y cosillas narrativas me la convierten en una peli más que disfrutable. OLIVER sí que me parece una chufa.

      • Calick 12/01/2012 a 17:14 #

        Yo aclaro que no le he adjudicado a nadie el mérito de que en español el rey Horned se llame “Rey del Mal”, ni a mexicanos ni a estadounidendes. Pero no me gusta, es demasiado genérico e infantil, prefiero “Rey Horned”.

        Meh, Taron tiene animación buena, pero no montaron bien la película, hasta el punto que es de las pocas de Disney que me han aburrido. Qué le vamos a hacer, sobre gustos no hay nada escrito.

        Y de Oliver no recuerdo mucho (solo la vi una vez), escepto como ya te he dicho el villano y el climax final (esto sí lo he visto varias veces, y seguramente es lo que salva la película xD).

  4. Gabriel Gavina 18/01/2012 a 13:36 #

    ¡GENIAL artículo sr. Roselló, no sé como lo hace pero cada vez que entro en este blog ya me estoy deleitando por anticipado (siempre que no se mencione el Episodio III). Me gustaría aportar un par de impresiones mías sobre este tema, que me apasiona por cuando yo mismo, desde niño, me he pasado horas y horas repasando a los mejores villanos Disney y llegando a conclusiones bastante parecidas, aunque a día de hoy todavía no me he animado a ver “Oliver y su pandilla”, la única peli Disney que no he visto.

    – Sobre la muerte de Frollo… Bueno, yo no creo que los soldados estén realmente muertos, se ve claramente un efecto de chapoteo en el momento de caer, indicando que han aterrizado más o menos sanos y salvos en el Sena. Ello no quita que tenga Ud. toda la razón sobre la esquizofrenia galopante de esta película, que yo con ocho años me di cuenta perfectamente. A un niño que ha visto Aladdin y el Rey León en años consecutivos no se le puede dar esto, hombrepordios.

    – La muerte de Rourke. Atlantis es uno de mis placeres culpables. Me encanta esta película, a pesar de su guión simplón y bastante aburrido, sus giros absurdos y el personaje de Molière “The Mole”, al que considero el más irritante de todos los secundarios graciosetes de Disney, que ya es decir. El fin del general me pareció bastante estúpidos por los motivos que comentas, pero sobretodo me irritó sobremanera porque tras esta escena… ¡Se olvidan completamente del personaje de Helga! ¿Qué pasó con ella? La caída no la mató, eso lo sabemos seguro. ¿Quedó parapléjica? ¿Fue aplastada por los restos del dirigible? ¿Se olvidaron de ella y murió de hambre en esas cavernas interminables? ¡Queremos saber!

    Mira, una idea para que haga un post en el futuro: personajes con destino desconocido o poco claro.

    PD ¿Va a hablar algun día de la 6ª temporada de Futurama? Sé que el principio no le entusiasmó, pero contiene algunos de los mejores episodios de la serie (para mi gusto, claro) y, sobretodo, el episodio de reivindicación de Zoidberg que todos estábamos esperando.

    • Miguel Roselló 18/01/2012 a 23:28 #

      Yo siempre di por hecho que Helga moría, sólo sacaba un último resquicio de fuerza para disparar y ya luego morirse.

      La segunda mitad de la sexta temporada de FUTURAMA fue tan inmensamente grande que no podía ni creérmelo. No puedo esperar a verla de nuevo, esta vez en español.

      Sé que un comentario tan largo y elaborado es digno de una respuesta mejor que ésta, pero estoy taaaaaan vago…

  5. Gabriel Gavina 19/01/2012 a 11:26 #

    No se sienta culpable, yo he tardado casi veinte días en escribir ese comentario.

  6. продавам земя 13/09/2012 a 1:28 #

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  7. garrak 24/01/2013 a 14:50 #

    Muy buen analisis. La verdad, por fin alguien que pone en sus sitio a Frollo, un villano sobrevaloradisimo de una película sobrevaloradisima.

    Aun así, ya que has comentado tantas meurtes de villano, crei que harias una referencia al menos a la muerte de Ruber. Se que sabes acerca de la película de la espada mágica, que califico al menos de curiosa por sus protagonistas (una mujer, y un ciego) pero la muerte de ruber es sencillamente peculiar.

    Ruber acorrala, tras ciertos devaneos, a los protagonistas al lado de una roca… que ya no recuerdo que pasaba con ella. Justo en el ultimo momento, falla el golpe, y acierta en la roca con excalibur. El villano, que acaba de ver que la ha cagado, pone ya el careto final, e intenta futilmente liberar la espada de la roca. Piensa en su pellejo y solo quiere sobrevivir. Las energías mágicas de la roca empiezan a salir, aparece un rayo enorme, y una explosión mágica que llega pro toda la ciudad, acompañada del ultimo grito de Ruber. En el punto álgido de estas energias magicas, Ruber todavía suelta su risa de villano, aun a pesar de que se esta muriendo. Y… finalmente, Ruber se desvanece, quedando tan solo el brazalete. Ni siquiera nos ahorran sus últimos momentos con las caras de los buenos, la desaparición es muy rápida. Yo creo que es sencillamente espectacular, y la ultima risa retrata perfectamente la locura del propio Ruber, que lo hizo en su camino a la monarquía todo perfecto, que solo fallo a la hora de la estocada final. Memorable, ¿No creen? De todos modos, la versión que tenia de la película en mi infancia, y ahora han cambiado bastante XD Pero solo la comento por las ligeras similitudes que tiene con la meurte del rey del Mal.

    Un saludo

    • Miguel Roselló 24/01/2013 a 16:34 #

      Hombre, podría haberla mencionado de no ser éste un ranking exclusivamente Disney. Recuerdo la escena, sí seño, de crío hizo mis delicias. Y ahora que lo dices, sí, tiene similitudes con la muerte del Rey del Mal.

      A lo mejor me bajo la peli y la veo, hala, que hace años de la última vez.

  8. Malleys 09/12/2013 a 13:36 #

    He disfrutado muchísimo el texto, y el vídeo final es descojonante. Muy bien.

  9. Snesh 23/07/2014 a 2:53 #

    Es la entrada más cojonuda y alucinante que he leído en muchos años, estoy deseando leer todo lo que pueda del resto de tú blog, más que enhorabuena, te doy las gracias.

    • Miguel Roselló 24/07/2014 a 11:53 #

      Gracias, amigou, sólo lamento que hayas tenido que leerla con la mayoría de los vídeos caídos. No me había dado cuenta de que youtube me había cerrado la cuenta a la que los subí. Those basterds. Pero por suerte he encontrado prácticamente todas las muertes que me faltaban y la entrada vuelve a estar activa al 98%.

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