No exactamente una crítica de “Los Vengadores”

30 Abr

Estáis a punto de leer una superficial crítica conjunta de Los vengadores y pseudoprecuelas por parte de alguien que no tiene ni puñetera idea de superhéroes. El caso es que yo tengo una opinión muy firme al respecto de comentarios tipo “es que esto es para fans” o “para disfrutar esto de verdad hay que haber leído tal cosa”. Acepto que determinadas películas que adaptan series, cómics, libros o lo que sea, pueden tener un atractivo extra para el fan de la fuente original que estará inevitablemente fuera del alcance del otro espectador, ése que no tiene ni idea del material adaptado y que simplemente quiere ver una película decente. Pero nótese que he dicho “un atractivo extra”. Extra, que no determinante. Yo pago mi entrada para ver la peli de Las supernenas y me lo paso pipa viendo en pantalla grande a Pétalo dando de hostias a Mojo Jojo, pero si alguien que no haya visto en su vida Las supernenas va a ver la peli y se aburre es que algo va mal. Una adaptación no debe depender de la fidelidad de sus fans hacia el material original para ser vista como cine competente. Por mucho que se trate de una adaptación, una película debe mostrarse como un producto de calidad, completamente independiente de la colección de cromos, atracción de Disneylandia o urinario público en el que se base. Si conocer la obra original es un factor determinante para disfrutar la película, entonces no cabe duda: estamos ante un fracaso artístico. Pensemos en Watchmen, cuyo relativo fracaso artístico venía en gran parte motivado porque el que no se había leído el cómic de Moore y Gibbons no entendía la mitad de lo que pasaba en pantalla. Peor aún, los agujeros que sólo podían justificarse con eso de “es que esto es para los fans del cómic” eran groseramente visibles para cualquiera. Sigamos con Alan Moore, ya que le hemos nombrado. V de Vendetta, la peli, es francamente dolorosa como adaptación del cómic original, pero independientemente de la novela de Moore y Lloyd, James McTeigue rodó una estupenda película que cualquiera puede seguir y disfrutar sin tener la fea sensación de que se nos está impidiendo el paso a una especie de zona VIP reservada sólo para unos pocos.

¿Qué? ¿Cómo? ¿Que me he equivocado de película?

Esta introducción parece anticipar un buen rapapolvo para Los vengadores de Joss Whedon, lleno de frases tipo “los frikis de Marvel puede que lo pasen pipa, pero yo no tengo ni idea de superhéroes y no entendí nada, esto no es lo que debe ser una película”. No es el caso. Para empezar, yo no digo “frikis de”. Y para seguir, todo lo dicho hasta ahora sólo pretende reivindicar la validez de una opinión por parte de alguien que no conoce el material original. ¡Sé lo que estáis pensando! Que esto parece contradecir descaradamente lo que yo mismo pontifiqué en su día con tanta arrogancia sobre los Opinadores. Y estaríais en lo cierto si estuviese hablando de Los vengadores como adaptación marvelita, pero no es el caso. Si bien en términos de adaptación mi opinión no valdrá un pimiento al lado de la de mi amigo Hempfreud (teoría de los Opinadores), ambos estamos igualmente cualificados para diseccionar, desmenuzar y despedazar Los vengadores como producto exclusivamente cinematográfico.

Mi relación con Los vengadores (la película) no empezó bien. Iron Man inauguró el ambicioso puzzle cinematográfico de Marvel con esa escena postcréditos para pajeros, y me pareció un detalle simpático que me hizo lamentar no ser un fan para poder regodearme con los demás. Pero entonces llegó El increíble Hulk y empecé a tener la sensación de que desde ese momento y hasta 2012 iba a presenciar un prólogo descafeinado tras otro, rodado por simple compromiso para llegar a lo que realmente interesaba: Los vengadores. En 2010 se estrenó Iron Man 2, que al ser una secuela (y encima de una película tan carismática) pocos problemas iba a tener para no parecer un desganado preludio de nada. A mitad de 2011 confirmé mis temores cuando se estrenaron casi simultáneamente Thor y X Men: Primera Generación. Thor, siguiente paso hacia Los vengadores, parecía incluso más desganada del Hulk de 2009, más transitoria y de paso obligatorio que nunca; mientras que X Men, totalmente desvinculada de la dichosa reunión de 2012, se reveló como la auténtica hostia y la mejor película de superhéroes en muchísimo tiempo. Aquello daba que pensar. ¿Estaría siendo Los vengadores perjudicial para sus predecesoras SIN TAN SIQUIERA EXISTIR AÚN? Hace poco, cuando escribí sobre el orden adecuado en el que ver la saga galáctica, reflexioné sobre la absurda paradoja de que una secuela influyese en una película anterior a ella. Pues bien, Los vengadores parecía estar haciéndolo. Sin existir.

Y Capitán América me lo confirmó del todo. Y esta vez me mosqueé. Thor era una auténtica chorrada, un auténtico entrar-fichar-cumplir-salir, pero tampoco es que detrás de aquel extraño amalgama shakespeariano en pleno Rainbow Road pareciese latir ningún potencial; pero Capitán América… Capitán América tenía patriotismo pasado de moda, tenía textura de fantasmada de cómic jurásico, ¡tenía nazis megalómanos de opereta, científicos locos, máquinas infernales, ferias de la tecnología, pin ups! ¡Tenía la grandilocuencia irrisoria de un universo art decó! ¡Tenía hasta un número musical de Alan Meken! Desaprovechar semejante material, lo que podría haber sido una obra maestra retro como ni siquiera el cuarto Indy había logrado ser, por culpa de un guion lleno de agujeros fruto de la desgana del que sabe que sólo está rodando un capítulo transitorio antes de llegar a LO QUE REALMENTE INTERESA… cabrea. Entended bien mis sentimientos hacia Capitán América: QUIERO que me guste. La he visto varias veces para ver si los defectos anteriores desaparecen porque estoy enamorado de todos sus ingredientes. Pero no. No es una buena película, y es culpa de los puñeteros Vengadores. Y en ese momento levanto el puño al cielo y grito, como Marcelino Vinopán, “¡ME VENGARÉ, YA LO CREO QUE ME VENGARÉ!” (lo de “lárgame un cilindrín, fotero” lo dejo para otra ocasión).

Mi pronóstico para Los vengadores, era, por tanto, pesimista; no tanto por la calidad que auguraba a la película sino por el daño que ya había hecho a otras películas sin tan siquiera haber ni nacido. Los vengadores era como el bebé de Rosemary. A esto podemos calificar abiertamente, amigos, como “antipatía”. Pura y simple antipatía. Por otra parte, desconfiaba del acabado final de la película. Iron Man, Thor, Capitán América… Cada una tenía su propio estilo. ¿Cómo iban a quedar todas juntas combinadas si no en un engendro sin personalidad definida? ¿Habéis visto Drawn Together? Veía más lógico el camino tomado con Hulk, es decir, reiniciarlo dentro de la propia Los vengadores, antes que intentar encajar adecuadamente al hombre de hierro de Downey Jr., al dios nórdico de Hemsworth y al Capi de Chris Evans. Expectativas dudosas, en definitiva.

¿Qué ha pasado al final? Al final me lo he pasado pipa viendo Los vengadores. Dos horas y pico de puro entretenimiento situadas en ese complicado punto intermedio entre el matarratos inane y la trascendencia cinematográfica que queda en la memoria cinéfila. En otras palabras: Los vengadores demuestra que no toda película de superhéroes tiene que ser una chorrada olvidable como Los cuatro fantásticos ni un retrato torturado con ambiciosas pretensiones como los Batmans de Nolan. Esto puede sonar sencillo, pero el historial de superhéroes adaptados a la gran pantalla no dice lo mismo. Los directores que enfocan su adaptación desde el desenfado tienden a cometer el error de creer que un enfoque lúdico justifica cualquier atisbo de desgana o torpeza, y las más ambiciosas a nivel de drama y complejidad narrativa huyen deliberadamente de la etiqueta de “puro entretenimiento”. Observemos el gráfico, que ya voy aclarando que no tiene nada que ver con la calidad de las películas.

¡Pero pinchad en la foto! ¡Pinchad, voto a bríos!

Notaréis que he dejado fuera cosas como los Batmans de Schumacher, pero creo que estaréis de acuerdo conmigo en que la categoría de “chorrada olvidable” no hace justicia a los sentimientos que nos despierta el visionado de Batman y Robin. En cualquier caso, vamos a centrarnos. El territorio que abarca desde los Spiderman de Raimi hasta los Batman de Burton es complicado de conquistar para las películas superheroicas más lúdicas, que acaban cayendo siempre en la ausencia de carisma, de guión y de una mínima pretensión de calidad. Los vengadores lo ha logrado. No renuncia a su carácter de sano entretenimiento sin ínfulas, pero quedará en la memoria colectiva como una película de superhéroes como Audrey manda. Y por si esto fuera poco, Whedon ha logrado salir airoso de un juego de pelotas malabares bastante espinoso que incluía un buen montón de personajes que requieren su espacio y el obligatorio puñado de escenas de acción. Todo esto está orquestado de forma ejemplar. Las escenas de acción están bien rodadas y dosificadas, de modo que no abruman ni por cantidad ni por culpa de un montaje frenético. ¿Y los personajes? Creo que lo mejor en este caso es prestarles atención individualmente, a ellos y a su aportación a la película:

Iron Man: Era fácil de adivinar, el jefe del cotarro vengador iba a ser la versión cinematográfica más carismática de un superhéroe en años. De hecho su primera aparición viene acompañada de un increíblemente partidista crescendo musical que no pudieron disfrutar ni el Capi América ni la Viuda Negra. Sin embargo y pese a esto, su liderazgo no es tan evidente como todos auguramos en un principio, cosa que tras ver la película se agradece. Y se agradece porque el Tony Stark carismático y cachondo de Iron Man 1 hace tiempo que se vio reemplazado por una autoparodia pasada de rosca que si hubiese chupado más cámara en Los vengadores habría resultado odioso y agotador. Robert Downey Jr., que de tanto ponerse la máscara de Iron Man ya no se la puede quitar ni en su casa, se pasa la película soltando un chascarrillo tras otro. Puestos a echar toda la leña al fuego, Downey debería empezar a plantearse mirar a la cámara y encogerse de hombros después de decir cualquier cosa, porque lo cierto es que ya no quedaría ni raro. Una cortinilla tipo “¡Sólo podía ser Quagmire!” después del comentario del gatillazo mágico no habría estado fuera de lugar. Es más, reivindico para Iron Man 3 una loca transformación cada vez que Stark se ponga la máscara, con giros de tornado, sonidos de Hanna-Barbera y un frenético “¡Chiiiiispeante!”.

Thor: Un lamentable cero a la izquierda cuya presencia en la película apenas se justifica por el significativo hecho de que el villano de la función viene de su película. Ya en Thor el pobre Chris Hemsworth tenía serios problemas de carisma irguiéndose como protagonista de la función, así que como parte de un supergrupo estas carencias no podían sino empeorar. Tampoco es que los chistes de Stark a su costa ayuden demasiado. El Capi América es constantemente insultado por Iron Man, pero el Dios del Trueno tiene que aguantar cómo Stark se mete CON SU PELÍCULA y con Kenneth Branagh.

El Capitán América: Tengo que reconocer que el Capitán América de Chris Evans me cae rematadamente bien. Uno de los mayores obstáculos con los que se tenía que enfrentar la adaptación del cómic de Kirby y Simon era la casi nula disposición del público del siglo XXI (sobre todo el extranjero) para tolerar a un personaje tan descaradamente patriótico y tradicional como el Capi; y su mayor acierto fue precisamente transformar este patriotismo sin fisuras en un idealismo ingenuo y conscientemente pasado de moda, orientado ante todo a potenciar la atmósfera retro/pulp de la película. Como resultado tenemos a un Steve Rogers que difícilmente podría caer mal, tremendamente entrañable en su infantil defensa del honor y la integridad. Los vengadores traía al Capitán a nuestra época, lo que prometía un cariño aún mayor por este tipo, aún más ingenuo, desubicado y pasado de moda en sus valores en pleno siglo XXI. No obstante, esto no se termina de explotar. De hecho apenas se presta atención a su desconcierto como viajero temporal, que podría haber dado mucho juego en la comedia, e incluso podría haber otorgado matices y complejidad a su personalidad. Del mismo modo, no se ve al héroe de la era Roosevelt demasiado afectado por lo que fue el colofón a su propia película: la muerte por vejez de su novia de los tiempos de la Guerra. Su aportación a la trama principal de Los vengadores es satisfactoria, pero su propio retrato como personaje ha sido increíblemente desaprovechado. Al menos puede presumir de tener la mejor frase de la película, con la que me entraron hasta ganas de aplaudir y con la que pienso cerrar la entrada de hoy.

Hulk: Quién lo iba a decir. Ang Lee trató de construir un complejo retrato de la psicología del hombre tras la Masa y por ello se hundió en un pretencioso fangal de dos horas y media denso como petróleo; mientras que Louis Leterrier optó por la vía radicalmente opuesta y parió una estupidez que no por humilde dejó de ser insignificante y olvidable. Del mismo modo, Eric Bana y Edward Norton fracasaron en su caracterización del doctor Banner, apoyándose el primero en los lloriqueos y las caras de angustia para demostrar lo atormentado que estaba y pensando el segundo en el cheque que iba a cobrar y poco más, por mucho que se implicara en la producción con tiranía napoleónica. Y entonces llegan Joss Whedon y Mark Ruffalo y dejan a los cuatro mencionados a la altura del betún, demostrando que las cosas con Hulk se pueden hacer muy bien y sin esfuerzo. Que se puede ser respetuoso con la psicología atormentada de Bruce Banner sin renunciar al humor. Que se puede aprovechar a Hulk en escenas de acción espectaculares sin caer en el ridículo y el exceso por el empeño en demostrar lo destructivo que es el gigante verde. Que no hace falta recurrir a un amor imposible para mostrar lo duro que es tener un monstruo gigante latiendo en el interior. A Mark Ruffalo le basta explicar por qué no pueden matarle (ni puede él mismo) para que la tortura interior de Banner quede perfectamente definida, y el resto del tiempo podemos dedicarlo a mostrar a Stark chinchándole para que se transforme y a la Masa aplastando, sin peligro de frivolizar al personaje. Magnífica también la decisión de retrasar hasta el límite la primera aparición del alter ego monstruoso del científico, ya que eso permite a Ruffalo definir perfectamente el carácter inseguro y hasta paranoico de Banner y anticipar jugosamente todo lo que hace “el otro tío” con jugosos comentarios esporádicos de advertencia. Y Hulk. Qué decir del propio Hulk. Estamos ante un Hulk más Ferrigno que nunca, brutal y cómico al mismo tiempo, llevándose los mejores gags sin caer en el ridículo y encima sin sacrificar su carácter de auténtico peligro con patas. Este Hulk es una brutal máquina de aplastar y al mismo tiempo un entrañable troglodita, como debe ser. Este es el Hulk que merece una película, señores. Éste.

Ojo de Halcón: Ojo de Halcón lo tenía complicado para hacerse un hueco en Los vengadores a la altura de sus compañeros, y el guión de la película no se lo ha puesto fácil. Ya no es sólo que empiece con la desventaja de no haber contado con una película propia de presentación, sino que es imposible aceptarlo como parte del grupo si nada más presentárnoslo cae poseído por Loki y se pasa al bando de los malos. Por culpa de esta terrible decisión de guión, cuando más allá de la mitad de la película Ojo de Halcón recupera la cordura y se une a los buenos los otros sencillamente le llevan kilómetros de ventaja. Al final queda a nuestros ojos como un sidekick del equipo principal, y eso ni el carisma natural de Jeremy Renner puede remediarlo.

La Viuda Negra: Lo siento, pero los intentos de dotar de complejidad a este culo enfundado en licra y tacones no cuelan. Y punto.

Luego está Nick Furia, en un equilibrado plano a medio camino entre el protagonista y el secundario de peso; y el entrañable agente Coulson, que bien merece una mención después de que pasito a pasito y aportando su granito a cada película Marvel hasta la fecha se haya ganado un hueco en nuestros corazoncitos. Loki se me hace un malo insuficiente (¿por qué no resucitar a Cráneo Rojo?), pero sorprendentemente la máxima de Hitchcock de que una película es tan efectiva como lo es su villano no se cumple en este caso. Los vengadores, ya va siendo hora de que lo diga, mola.

Hasta aquí el valioso análisis de alguien que tuvo que recurrir a wikipedia para entender la escena de después de los créditos. Cerremos por hoy, no sin antes reproducir la mejor frase de la película:

“Hulk… ¡aplasta!”.

6 comentarios to “No exactamente una crítica de “Los Vengadores””

  1. El Tipo de la Brocha 30/04/2012 a 22:19 #

    Coincida o no mi opinión con la tuya en algunos puntos, da gusto leerte. Solo voy a añadir que aunque es cierto que Thor es el personaje más ninguneado, al menos tiene un momento “íntimo” con su hermano y otro instante bastante significativo con el Capitán América, cuando ve que está herido y, en lugar de decirle “Ale, vete a casita que ya me ocupo yo de esto”, simplemente le pregunta si puede continuar, con lo que viene a reconocer al Capi como un hermano guerrero. O quizá solo esté interpretando una línea cualquiera como a mí me da la gana.

  2. Jose 05/05/2012 a 16:15 #

    Me gusta, me gusta. He de decir que no coincido en todo, pero sí en la mayoría. Sea como fuere, coincido con el Tipo de la Brocha, da gusto leerlo.

  3. Diego Sánchez (@drindy2) 05/05/2012 a 20:20 #

    muy bueno tu analisis. a mi, que adoro a los personajes, que soy 100% marvelita a pesar de que batman es mi personaje de ficcion favorito, que he disfrutado todas las cintas pre-vengadores… me ha MARAVILLADO. no se me ocurre una primera peli del grupo mejor. mi favorita del genero superheroico… porque el grandioso y dificilmente mejorable batman de nolan, el mas fiel al personaje, poco tiene que ver con superheroes.

  4. Yanii 07/06/2012 a 18:07 #

    Yo amé al arrogante Stark… Amé la película a pesar de no ser una marvelista a tope. Me encantó tu opinión.

  5. Soler 28/09/2012 a 9:39 #

    Enhorabuena. De nuevo vuelvo a quedar anonadado al ver como alguien, sin saber prácticamente nada de lo que habla, critica hasta la saciedad temas que ni entiende ni le interesan ni domina, convencido que una crítica dura pueda ocultar eternamente el desconocimiento propio. Es alucinante la forma de expresarte, que da entender al desconocedor que sabes de lo que escribes. Triste.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: