Eurovisión: edición Disney Bluray (¡por tiempo limitado!)

9 Jul

No es que The R Lounge sea un blog con miles de millones de visitas diarias, pero yo estoy muy contento con lo que hago. Escribo sobre lo que me gusta y como yo quiero, y cuando una de mis entradas gusta, gusta de verdad. El número de visitas se dispara cuando hablo de doblaje –algo que me sigue desconcertando–, y el épico análisis de Goofy e hijo sigue rebotando por las redes sociales incansablemente y provocando risas histéricas y llantos apasionados, lo cual me hace pensar que esta era de reinicios y nuevas versiones es el momento ideal para iniciar la producción de un reboot en pantalla grande de las desventuras de Goofy, Max y el Bigfoot. Más adulto y oscuro, por supuesto. Y con kevlar.

Sin embargo, en momentos como éste me gustaría tener más seguidores. Éste no es un blog lo suficientemente famoso como para justificar un loco concurso con votaciones y todo, así que lo que viene a continuación no será tan emocionante como podría serlo si hubiese dos millones de pajeros pulsando diariamente el F5 frente a The R Lounge, preguntándose con una mueca desesperada si alguna vez volveré a contar anécdotas sobre mi relación adolescente con el porno. Pero igualmente aquí está: el Eurovisión de las portadas Disney.

Este evento cuenta con la aprobación de la ganadora de Eurovisión 1965 France Gall.

Una pequeña y autoindulgente introducción

Sabe Ford que soy un furibundo consumidor de cine en formato doméstico, perpetuamente descontento con el trato que se da a casi cada película que sale a la venta. Carátulas horrendas, montajes ridículos que pretenden hacer pasar a una película de 1940 por algo rodado en el x-tremo siglo XXI, manipulaciones dantescas de preciosos carteles originales, todo ello agravado por las espantosas bandas azules que se empeñan en publicitar el formato bluray por encima de la propia película y las histriónicas cajas azules que luchan por robarle el protagonismo a la cara de Gregory Peck.

Lo de las cajas es un tema curioso y bastante frustrante, porque ha quedado claro que incluso una portada mediocre luce aún peor enmarcada en ese trozo de plástico azul. Muchas películas –a quién quiero engañar, son muy pocas– vienen con una bonita funda encima de la caja, y habitualmente la portada es la misma tanto en la funda como en la caja. Sin embargo, en la funda luce mejor invariablemente. La caja de plástico es antiestética y ni siquiera es de un color neutro que se integra discretamente con los tonos de la portada. ¡Es azul! Un azul intenso y brillante que no es lo que uno consideraría adecuado para, qué sé yo, Sed de mal o Salvar al soldado Ryan.

El golpe de gracia es ya la cada vez más presente publicidad de formatos adicionales. ESTE PACK CONTIENE 2 BLURAY + DVD + COPIA DIGITAL + ULTRAVIOLET SHIT + CAMISETA + CABEZA DE GWYNETH PALTROW. Abajo, a la derecha, con un poco de esfuerzo, se puede intuir entre el mar de avisos de contenido en tipografías de acción noventeras el título de la película y el rostro de un actor famoso, no sé si es Emma Stone o Robert Mitchum.

Así que, frustrado por la continua ineptitud estética de los tipos que diseñan las portadas y de forma un tanto catártica, empecé a hacer mis propias versiones, las portadas que yo creía adecuadas para las películas que me gustan. Mi idea de lo que es una portada adecuada no es especialmente disparatada, creo yo: respeta el tono de la película, refleja de algún modo la estética que la define y la época en la que fue producida y no representa un insulto al noble arte del diseño. Así, si la Metro decide que la portada adecuada para Carrie es esta cosa, yo digo que no, que Carrie debe estar removiéndose en su tumba incluso en los días en los que no va a visitarla Sue, y que lo mínimo que se merece es algo un poco más digno de su fama:

Y si la Metro –not whitchhunt intended– edita la saga de Rocky con una serie de horrendas portadas photoshopeadas para tratar de engañar a Ford sabe quién y ocultar el hecho de que estamos ante una saga añeja, iniciada en 1976 y no ante un petardo de acción terrosa contemporáneo, yo me pregunto cómo quedaría el pack de la serie con una portada que adapte discretamente el genial cartel de Rocky I y, por pedir que no quede, que no sea una puta mierda dolorosa de ver.

¡Espera! Antes de continuar… tendrás que aprobar un examen de Historia.

Por supuesto, la reina de los atentados es la Disney. Ente imparable y homogeneizador, cirujano de princesas, despedazador de articulaciones, destructor de esencias e impositor de marcos azules, rojos y amarillos. Desde los tiempos del VHS, la Disney se ha empeñado en introducirnos a presión por el gaznate portadas deficientes pobladas de sosías de mirada ausente de nuestros héroes animados favoritos, clones con los que algo fue horriblemente mal en el laboratorio del doctor Gediman en Alien Resurrección. Existe una inexplicable corriente de amor nostálgico por las portadas de los viejos VHS, cuando lo cierto es que en la mayoría de los casos son tan patéticas como las que hoy día asolan la sección de bluray. A veces, en el colmo de la desidia, son las mismas. Veamos el VHS de Aladdin:

La portada nos presenta a los reemplazos biónicos de Aladdin y Jasmine fingiendo emociones humanas como buenamente les permite su software de simulación, mientras Jafar agita un lánguido puño de forma muy poco convincente, como si la sesión de fotos se hubiese alargado más allá de la hora de la comida. Tan sólo el Genio interpreta su papel de forma más o menos aceptable. Y, ¡sorpresa! El bluray de Aladdin, la prueba viviente de la alarmante curva de desinterés con la que Disney ha ido tratando sus lanzamientos en alta definición desde los tiempos de la lujosa edición de La bella durmiente en 2008, recicla la portada del VHS de cualquier manera.

Cuando en 2000 o 2001 Disney comenzó a reeditar sus clásicos de siempre en DVD pronto se acomodó en un patrón de portada muy definido. A saber: un collage dibujado para la ocasión con los rostros de los protagonistas presidiendo la imagen, otros personajes más pequeñitos aquí y allá ocupando la parte inferior y las esquinas y el título en el centro, enmarcado en una pastilla o un escudo. Eran portadas vistosas y eficaces, y el patrón se prolongó en las reediciones en bluray que comenzaron a salir en 2008. En la mayoría de los casos el dibujo era de más calidad que el de las portadas de los antiguos VHS, el coloreado bastante sofisticado y además estaba el plus de los reflejos satinados y los relieves en el cartón. El problema de estas portadas no era tanto el diseño en sí –la de El rey león es muy bonita– como la manera en la que Disney había optado por homogeneizar en un mismo estilo neutro una serie de películas que rara vez compartían dirección artística, estilo de animación y diseño de personajes. En las estanterías de los comercios, Dumbo y La bella durmiente eran exactamente iguales, y lo mismo para El libro de la selva, El rey león y tantas otras. Los matices diferenciadores que hacen única a cada película Disney habían sido literalmente erradicados en virtud de una estrategia cuyo fin era vender la filmografía Disney como una especie de colección por fascículos. ¿O alguien creía que lo del numerito en el lomo era casualidad?

Hablando del numerito. El maldito número lleva casi quince años bailando en lo alto del lomo, a veces unos milímetros más arriba, a veces más abajo, a veces más grande, a veces más pequeño, de vez en cuando con otra tipografía y ¡a veces desapareciendo por completo! ¿Pero qué coño, señores de Disney? ¿No tienen una página maestra en la que diseñar las portadas? ¿No se dan cuenta de que mi colección parece el índice Dow Jones en mi estantería?

Como iba diciendo, la colección se homogeneizó, dejando para mayor fastidio frustrantes lagunas en forma de clásicos de estreno y reediciones menos cuidadas –fuera de la línea “Platino” y las ediciones especiales– que venían con la caja de plástico a palo seco, sin funda de cartón, y cuyas portadas no respondían al patrón habitual y quedaban extrañas en comparación. Desde luego, éstas eran igual de átonas que las otras, y encima eran muy mediocres. Cualquier parecido con el aspecto de la película es pura coincidencia. Si no, observemos la portada del DVD de Hércules:

Quién. Es. Ése. El por qué el diseñador vio oportuno coger al Hércules del cartel original y sustituirle el rostro por el de su stunt-double mexicano no sindicado es un misterio que dejo sobre la mesa para que el lector piense en él. Y no es el único dislate. Zafarrancho en el rancho no es ni remotamente una gran película, pero ¿no debería haber algún tipo de pena capital para este uso de las cabezas flotantes difuminadas? La mención de honor es, por supuesto, para ese desvergonzado intento de corta vida de exprimir aún más los DVDs Disney llamado “La edición musical”. Creo que sólo Aladdin, Mulán y Pocahontas tuvieron el privilegio de formar parte de la colección, y una vez más algo fue terriblemente mal en la mesa de operaciones.

Aladdin podría cortar diamantes con esa barbilla, Pocahontas parece hermana consanguínea de Voldemort, y basta un breve vistazo para darse uno cuenta de que esa forma que tiene Mulán de agarrar el abanico implica que su brazo debe medir, aproximadamente, tres metros. ¿Será pariente del negro de Desafío total? El pobre Genio parece estar luchando desesperadamente por parecer encantado con la operación de Al (“has quedado GENIAL, EN SERIO”) y hasta a John Smith le ha salido barriga cervecera del disgusto.

Con el bluray comenzó una nueva etapa. Los primeros lanzamientos fueron circunstanciales, blurays con las películas que acababan de terminar su vida en los cines y entraban en el mercado doméstico. El castigo a los pioneros fue una serie de carátulas con un imposible marco metálico que ocupaba media imagen, destinadas a promocionar con fuerza el nuevo formato –entre el abuso de texturas metálicas y las tipografías de acción cualquiera diría que el momento de gloria del bluray fue 1995–. Poco después comenzaron los lanzamientos potentes y la línea Platino dejó paso a la línea Diamante como denominación de lujo, pero por lo demás nada pareció cambiar demasiado. La nueva constante sería, por supuesto, un innecesario marco azul que, todo hay que decirlo, rara vez quedó realmente mal. La edición con la que se abrió fuego, La bella durmiente –aún se la llamó Edición Platino–, era espectacular para los estándares de la compañía tanto en forma como contenido, pero la portada, tan bien dibujada como estaba, era al fin y al cabo un nuevo collage impersonal que cometía el crimen de desestimar por completo el legendario trabajo de Eyvind Earle al frente de la dirección artística de la película.

En los años inmediatamente posteriores llegaron una serie de ediciones cortadas por el mismo patrón, que desde luego potenciaban su atractivo estético gracias a la funda de cartón.

Poco a poco el cutrerío comenzó a ganar terreno con portadas recicladas y ediciones sin funda de cartón que reflejaban lo que nos íbamos a encontrar dentro de los discos: “Extras: menús”. Incluso algunas películas con edición Diamante van a editarse próximamente en edición sencilla –AKA Edición De Mierda– para castigar a los pobres clientes que aún no han tenido tiempo de hacerse con las ediciones buenas. A este respecto, la última curiosidad del bestiario Disney es la oportuna y mediocre reedición de La bella durmiente, antaño gran clásico y ahora degradada a mero merchandising promocional de la Maléfica de la señora Pitt. Esto explica un poco la desconcertante portada de la edición, que nos vende un disparatado cara a cara definitivo entre heroína y villana cargado de acción que todos sabemos que es imposible que ocurra dados los estrictos horarios de siesta de la primera. El que no sepa nada de la película y espere a una Aurora en plan Jill Valentine pateando culos y manejando armas de fuego se llevará una desagradable sorpresa al descubrir que no sólo estamos ante la protagonista menos dada a hacer absolutamente nada de toda la franquicia Disney, sino que además los hábitos de sueño de la princesa no difieren mucho de los de un oso polar.

Como última observación, decir que el inminente aterrizaje en las estanterías de la Fnac de una colección “Villanos” toda verde sólo es una prueba más de que siempre se puede caer un poco más bajo. Atención a las mutaciones genéticas experimentadas con los pobres siameses de La dama y el vagabundo. Sí, es una portada oficial. Eso es oficial.

Pero… ¿cincuenta portadas? ¿En serio?

Cuando se me ocurrió empezar a diseñar portadas alternativas para cada película Disney, había un obvio paso inicial a seguir para mejorar el material oficial: eliminar TODO estigma de colección por fascículos. Fuera marcos azules, fuera número en el lomo, fuera las gilipolleces unitarias, fuera el ruido. Que los fans que diseñan sus propias versiones insistan en mantener estas chorradas como si fueran algún tipo de denominación de lujo es algo que escapa a mi entendimiento.

Con la morralla fuera de la ecuación, lo siguiente es seguir las pautas que mencioné arriba: una buena portada es respetuosa con la película y con el contexto en el que fue producida, y al mismo tiempo es bonita de ver. Material para diseñar buenas carátulas Disney hay a paladas, internet está repleto de pruebas de diseño de personajes, escenarios, carteles originales y arte conceptual de todo tipo. Y tampoco hay que olvidar las propias películas. A veces el fotograma adecuado puede suponer, con unos retoques aquí y allá, la portada perfecta. Pero dejémonos de teoría autocomplaciente, quizá todo esto ni siquiera te interese.

He hecho cincuenta y tantas portadas en cincuenta y tantas semanas, a razón de una semanal. He estado liado con este proyecto un año entero, y ha sido muy divertido. Algunas de mis portadas son muy buenas y realmente creo que merecen un trato de imprenta serio y en condiciones, otras están bien, otras cumplen sin más y alguna que otra es deplorable. Creo que estos últimos casos puedo justificarlos casi todos por la falta de buena materia prima con la que trabajar. Por ejemplo, la cantidad de material disponible, bueno o malo, desciende drásticamente cuando hablamos de las películas de los oscuros años setenta y ochenta, de modo que para diseñar esas carátulas he tenido que echar mano de una buena cantidad de imaginación. La impopular etapa de los 2000 también ha sido complicada, sobre todo por el poco entusiasmo que siento hacia muchas de estas películas. De hecho, aunque he seguido a rajatabla el listado oficial de los Walt Disney Animation Studios me he permitido una excepción en esta década. No tenía ningún interés en diseñar NADA para un bodrio como Chicken Little, y no lo he hecho.

Ahora, amigo lector, por primera vez en la historia de The R Lounge, tu opinión cuenta para algo. Es tu turno para votar tus favoritas. Si te ves con ganas, claro. No vas a ganar nada por participar –salvo quizá si te conozco en persona, en ese caso quizá hasta entres en el sorteo de una tarta de queso cocinada por este servidor–, pero será divertido, y aunque he tenido mucho feedback conforme he ido subiendo cada portada tengo mucha curiosidad por comprobar cuáles han gustado más y cuáles menos. Me encantaría haber encontrado un modo de hacer las votaciones en plan Eurovisión, dando doce puntos a una, diez a otra y etcétera. Y no olvides decírselo a tus amiguitos.

¡Que empiecen los juegos!

Acabemos con esto. *Da un trago sarnoso a una botella*.

1) Blancanieves y los siete enanitos (1937)

Al ser la primera, opté por un enfoque que ensalzase más que en ningún otro caso la increíble edad de la película. El cartel original más famoso de la película es precioso, maravillosamente pasado de moda incluso en sus diseños reminiscentes de los cuentos alemanes de principios de siglo, así que no podía hacer otra cosa que no fuese utilizarlo prácticamente íntegro. Casi dejo la leyenda de “his first full lenght animated feature” para remarcar aún más la sensación de ingenuidad retro.

2) Pinocho (1940)

Buena idea, ejecución flojita. Supongo que el error estriba en el estilo que elegí para la madera, barnizado hasta el extremo. Debí elegir algo más tosco, más artesano, más como el crédito final de la película. Durante un tiempo, cuando aún no me había concienciado realmente con el factor “cada película tiene su época”, pensé en diseñar la portada basándome en el malsano cartel noventero que le dedicó en su día John Alvin. Que alguien me mate.

3) Fantasía (1940)

De las que más tuve claro desde el principio, y de las más elegantes. En una película de episodios, la imagen que sintetiza todo lo que representa el conjunto de la película es la silueta de Stokovsky dándole la mano a Mickey Mouse. La contraportada sale de uno de tantos carteles que tiene la película.

4) Dumbo (1941)

Creo que es la única portada que creé literalmente desde cero, sin partir de ningún material existente, y por ello es de las que más orgulloso estoy. Incluso pude jugar con la posición del logotipo de BluRay.

5) Bambi (1942)

Por su sencillez y la forma en la que creo que recoge la candidez de la película, es de mis favoritas. Me basé en este cartel y, como dato curioso, para el título no tiré de ningún logo oficial sino que usé la tipografía de los créditos de Las chicas Gilmore. Lo raro es que por algún motivo lo tenía decidido desde el minuto uno.

6-11) Los clásicos-paquete (1943-1949)

Las antologías de cortos y mediometrajes que reemplazaron a las películas hechas y derechas durante la guerra y la postguerra fueron un quebradero de cabeza. Cortos aleatoriamente hilachados, dos mediometrajes puestos juntos porque sí… ¿Uso una portada con la imagen dividida en plan collage? ¿Elijo uno solo de los cortos? Al final hice esto último, pero usando un estilo unitario -¡rompí mi norma!– que reflejasen su pertenencia a una época peculiar de los estudios Disney. Me recuerdan a una serie de libros con cuentos Disney muy viejos que tenía mi madre de niña y que llegaron hasta mí hace mucho tiempo, y ME ENCANTAN. Hasta me pregunto cómo habría sido hacer todas las portadas así.

12) Cenicienta (1950)

Ésta fue la primera que hice, pero realmente no es esta que ves aquí arriba. La primera es ésta. Y como tal, pronto empecé a verla extraña y fuera de lugar junto a las nuevas que iba diseñando. Era elegantona, pero también un trozo de cartel demasiado parecido al estido de los VHS, con su coloreado cursi y el logo impersonal tipo DVD. Parecía más bien la versión digna de la portada de un DVD de Princesas Disney. Encima, el único aspecto realmente bueno, la ilustración de la contraportada, parecía no encajar con el estilo general de la carátula. Así que he terminado por rediseñarla. La misma idea, pero en base al imprescindible trabajo de Mary Blair como supervisora artística de la película. Ahora sí es una gran portada.

13) Alicia en el país de las maravillas (1951)

No estoy seguro de si con ésta conseguí lo que quería. Hay algo extraño y aséptico en ella que no me convence, aunque todo está teóricamente correcto. Los colores son muy reconocibles, los rasgos del gato de Chesire están directamente calcados de la película para evitar que se perdiese ni un poco del inconfundible estilo histriónico del Disney de los primeros cincuenta, y las tipografías, si bien no remiten a ningún logo oficial, son adecuadas. Pero aun así hay algo que no sé lo que es, pero no me cuadra del todo. Durante un tiempo pensé en usar alguna de las ilustraciones de Mary Blair –ésta en concreto la quise para la contraportada–, pero finalmente opté por otro enfoque.

14) Peter Pan (1953)

Un auténtico error. Con la edición Diamante de Peter Pan, Disney nos sorprendió a todos con una portada audaz y elegante –esto no incluye a Disney España– que se alejaba de sus patrones habituales, y me dejé engañar hasta el punto de que pensé que era justo reconocerle el mérito usándola con apenas unos retoques. Me limité a reutilizarla con un logo más reconocible, pero el resultado fue… el equivocado. La portada, por bonita que fuese, seguía luciendo su acabado digital that’s-so-2010s, y encima mi logo pasado de moda se integraba penosamente con ella. Peter Pan fue la última película que contó con el alma de Mary Blair, y quizá debí aprovechar sus bonitas panorámicas de Nunca Jamás.

15) La dama y el vagabundo (1955)

Otra aspirante a favorita personal. Enfoqué la portada como un cruce entre una novela rosa decimonónica y un retrato familiar de la época, y ah, cómo disfruté diseñando la decoración de fin de siècle que rodea a Reinita y a Golfo –sacados de un cartel del estreno–, acordándome a cada momento del suntuoso barroquismo de los intertítulos de Lo que el viento se llevó. Así pues, no pude evitar recrearme en ellos un poco más colocando en la contraportada la preciosa leyenda con la que comienza la película.

16) La bella durmiente (1959)

Decía antes que el gran error de las portadas oficiales de La bella durmiente fue desestimar las espectaculares ilustraciones de Eyvind Earle que dieron personalidad única e irremplazable al clásico más ambicioso del viejo Walt. Mi portada es, sin más, una arrebatadora panorámica dibujada por el maestro Earle, sin retoques salvo la discreta inclusión de Aurora y Felipe bailando, suponemos, al son de Tchaikovsky. Mi mensaje es claro: con un trabajo de la calidad del de Earle, ¿quién necesita más? Sencillamente no hay nada mejor.

17) 101 dálmatas (1961)

De ésta también estoy muy orgulloso. Debe ser la más minimalista de todas, pero con apenas un par de elementos y colores –todos basados en los créditos iniciales– recoge la esencia ultramoderna y audaz del clásico más sesentero del estudio.

18) Merlín el encantador (1963)

En este caso creo que la película es indigna de la carátula. Hice un poco de trampa con ésta. Puesto que la mayoría de la comedia de Merlín me parece boba y más bien poco divertida y su dirección artística es aburrida y funcional, preferí tirar de algo que pudiera calificarse de mínimamente bello. El fotograma inicial que escogí respondía a la descripción y resultó ser una buena portada. ¿Alguien más piensa que hay una desconexión entre la imagen y el logo, por mucho que éste esté extraído de un cartel oficial?

19) El libro de la selva (1967)

El libro de la selva es una película maravillosamente alocada, pero siempre he admirado lo atmosférica que llega a ser por encima de su sentido del humor. Las sombrías panorámicas de los créditos iniciales y la melodía sinuosa de George Bruns componen un retrato de la jungla y su salvajismo pocas veces igualado, ni siquiera por Tarzán. Eso es lo que quería captar en la portada. Tan comprometido estuve con la causa que no sólo borré sin piedad al personaje más salsón de la película, sino que tomé la dolorosa decisión de dejar fuera a uno de mis personajes favoritos de todo el mundo Disney, el rey Louie.

20) Los aristogatos (1970)

Salen Duquesa y O’Malley. Bien. La fuerte presencia de la música tanto en la película como en la vida de estos gatos –es la partitura de Todos quieren ser gato jazz– queda bien reflejada. Bien. Tenemos a Napoleón colándose en el cuadro, como si no formase parte de la carátula y la tuviera a su espalda. Bien. Correcta y ya está.

21) Robin Hood (1973)

Otra como la anterior, me parece correcta y ya está. Me gustó poder jugar con el diseño del cartel de Se Busca, al fin y al cabo la portada no sería más que una corteza de árbol con ese cartel puesto encima. Hey, y ninguna referencia al tiro con arco, ya ves.

22) Los rescatadores (1977)

Muy maja ésta. Los rescatadores fue uno de los casos en los que encontré casi cero coma cero material conceptual en internet, pero por suerte me dio por poner la película y descubrí que los créditos, aunque eran muy pobres en movimiento, contaban con estampas dibujadas a pastel que aisladas quedaban muy bonitas. Y de algún modo, dejar fuera a Bernardo y a Bianca en favor de esa botella flotante que representa a Penny y su desesperación me pareció muy elegante. Jesús, ahora que lo pienso Madame Medusa es una auténtica bastarda despiadada.

23) Las aventuras de Winnie The Pooh (1977)

Ésta es de las que están predestinadas a ser de una manera y sólo una. La antología de Winnie The Pooh estrenada en el 77 comienza con una toma en acción real en la que conocemos el cuarto de Christopher Robin y nos encontramos con el libro de las aventuras del oso Pooh. Debía reproducir ese libro para mi portada. Por cuestiones de resolución no pude usar al Pooh de la cubierta del libro, pero por suerte encontré un concept art bastante majo que encajaba muy bien. Me gustó diseñar la carátula a modo de libro, y la tipografía clásica del logo queda maravillosamente. Sólo lamento que no haya ninguna cifra para poder utilizar mis amados números de caja baja. (Para quien no lo sepa, esto son números de caja baja.)

24) Tod y Toby (1981)

Crisis absoluta. De Tod y Toby no hay NADA decente en internet. Ni bocetos, ni escenarios, ni un cartel que pase de feo. Nada de lo que sorprenderse, en tanto que estamos ante una de las películas más cutres y desalentadoras de toda la historia del estudio. En mi desesperación estuve a punto de llenar la portada con un dibujo del oso asesino que casi se carga a Amos –y al padre de Mérida, según descubrimos en la precuela Brave–. Pero encontré algo. Tengo un precioso puzzle de Blancanieves dibujado por James Coleman, quien ha ilustrado a varios personajes Disney en algunas de las estampas basadas en los mundos de Walt más bellas que existen. Quiso Fortuna que en un momento de extravagancia se le ocurriera dibujar una basada en Tod y Toby, y yo la encontré mientras indagaba su obra. Poco más tuve que hacer. Curiosidad: el lomo verde simula una encuadernación clásica, pero la realidad es que lo puse como parche de emergencia para que no se sucedieran dos carátulas seguidas con el dorso negro. Porque claro, la siguiente es…

25) Taron y el caldero mágico (1985)

Ésta también andaba escasita de material jugoso. The eighties, bitch. La única imagen potente que encontré podría haber compuesto una portada bastante chula, pero en realidad era carne de contraportada –y así fue–. Una vez más eché mano de la película, a ver qué podía ofrecerme. Me ofreció un magnífico primer plano del tenebroso caldero nada más comenzar, y quién soy yo para decirle que no al desastre económico más miserable de la compañía. Frente a las alegres portadas llenas de personajes bailarines –y… Gurgi– con las que han tratado de colárnosla con esta lóbrega película durante años creo haber hecho un trabajo bastante honesto.

26) Basil, el ratón superdetective (1986)

Seguimos con la sequía de los ochenta, que me obligó a tirar de soluciones imaginativas o desesperadas según la ocasión. Basil fue una de las imaginativas, y el resultado es sorprendentemente bueno. Nadie sabrá nunca que la silueta de Basil surge de la sosísima portada de un DVD, ni apreciará que las tipografías y colores elegidos remiten más al mundo noir de los detectives americanos de los años treinta y cuarenta que al sociópata heroinómano de Sir Doyle. Ja, ja, ja.

27) Oliver y su pandilla (1988)

Ésta es de las desesperadas. Muy desesperadas. Tan desesperada que es un desastre. ¿Bocetos? ¿Carteles decentes? ¿Fotogramas? Cero patatero, a menos que alguien considere que Fagin es un personaje apropiado para ocupar entero toda la portada. La película tampoco me ofreció nada aceptable, dado que con sus escenarios feos y desganados y su ambientación exclusivamente basada en siluetas reconocibles del skyline de Nueva York es una nulidad artística absoluta. Así que, apenas sin recursos ni inspiración elegí potenciar ese ochenterismo autocomplaciente que es el único rasgo distintivo de la película. Una tipografía a lo Flashdance por aquí, colores de neón por allá y… en el colmo de la desesperación, ¡un plano de Nueva York! Lo siento. Me he equivocado. No lo volveré a hacer.

28) La sirenita (1989)

Existen dos carteles que los fans de La sirenita suelen recordar por su fuerza icónica y elegancia. Uno es éste, que a mí no me gusta nada y que en Reino Unido han utilizado para una edición en estuche metálico de la película. Y luego está este otro, que me apasiona por su carácter atemporal y su bellísimo coloreado, y que desde luego iba a ser mi portada sí o sí. ¿Adaptado? Un poco, en principio. Como en el caso de Cenicienta, lo que veis ahí arriba es una nueva versión hecha hace poco, la original era así. Hay carteles preciosos que en una carátula, por el motivo que sea, no quedan tan bien. Descubrí que ésta es uno de ellos, pero la nueva versión sí me satisface del todo.

29) Los rescatadores en Cangurolandia (1990)

Una puta horterada. Tal cual. Una gran parte del trabajo promocional de John Alvin para Disney ha quedado terriblemente anticuado, y eso incluye

los

taglines

divididos

en

demasiadas

líneas

con

un

intelineado

excesivo.

Sus carteles más sutiles aún guardan el tipo dignamente, pero vive Ford que la ilustración que usé para mi portada de Cangurolandia no entra en ese grupo. Me dejé impresionar por una imagen que encajaba con mi idea de quién es el verdadero protagonista de la película: ¡el águila Marahute!, y mi obnubilada percepción pasó por alto esos rosas imposibles, los juegos excesivos de luces y la superépica rayana en la parodia. Para agravar la cosa, elegí el peor logo de todos –en vez del que mola– y lo cubrí de los mismos tonos de la ilustración. Lo flipante es que en internet parece haber una corriente de auténtica veneración por John Alvin, hasta el punto de que existen terroríficos montajes de carteles de películas Disney recientes “a lo John Alvin”. Es lo que tienen los Disneyfans, su amor irracional por la era de los noventa les lleva a sobrevalorar todo lo que tiene que ver con ellas.

30) La bella y la bestia (1991)

Ésta es preciosa, pero es justo admitir que simplemente utilicé un cartel que ya era espectacular de por sí, de los mejores jamás vistos en una película Disney. Yo me limité a equilibrar el color y colocar el logo con buen tino, aunque debo decir que el que quería usar era la otra versión, la del cartel en el que Bestia es el malo. No fui capaz de encontrarlo a una resolución aceptable, de modo que tuve que usar el más discreto, que por suerte también es bueno. Ah, en la contraportada tenemos una ilustración de, ¡mira por dónde!, John Alvin.

31) Aladdin (1992)

John Alvin again, en una portada que quedaba mucho mejor en mi imaginación. No es que esté mal, pero esperaba algo espectacular. El poder icónico de la lámpara es tal que hace innecesaria la presencia de cualquier personaje de la película, y estamos hablando de unos personajes sin competencia en tema de carisma. Sopesé seriamente otros carteles, e incluso recorté un fragmento de uno de ellos para poner a Aladdin y Jasmine volando por el desierto en la contraportada, pero lo desestimé. Aladdin es una película ciertamente hiperactiva y atiborrada de cosas; mi intención era conseguir justo lo contrario con la portada. Y qué bien quedarían los bordes y el logo impresos en un pantone dorado, ¿eh?

32) El rey león (1994)

Aún con el negocio de las bandas sonoras en horas bajas se sigue dando esa extraña norma que dice que los carteles convencionales o directamente horribles van para publicitar los estrenos en cine y los carteles originales y más arriesgados –en la industria del cartel, arriesgado = sin las caras de los actores– se reservan para las bandas sonoras. La bella y la bestia, sin ir más lejos,contó con una edición de su banda sonora en la que la portada estaba ilustrada por nada menos que THE FUCKING DREW STRUZAN. El rey león no es que tenga unos carteles feos, todo lo contrario, pero la banda sonora contó con una edición especial que en diseño superaba hasta al último de los carteles de cine de John Alvin. Así que la reproduje sin más.

33) Pocahontas (1995)

Último caso en el que hice una segunda versión a posteriori. La primera, que es la que vio todo el mundo en su momento, era una reproducción de una misteriosa y espectacular edición francesa en DVD que existe en internet en forma de pequeñas fotos y sobre la que apenas hay información. Lo que ocurre es que por algún motivo, el resultado, pese a ser técnicamente correcto, no queda bien del todo. Quizá es una propuesta que en acción, cuando ya está puesta en práctica en una funda, funciona, pero en una mera imagen en el ordenador queda hasta hortera. Resultó que la solución sencilla era la más efectiva, y ascendí a portada al estupendo boceto que usé para la contra. (Por cierto, hay por ahí una ilustración de Pocahontas dibujada por THE FUCKING DREW STRUZAN que es la repera).

34) El jorobado de Notre Dame (1996)

No tengo mucho que decir de ésta, además, si tengo que nombrar una vez más al plasta de John Alvin juro que me cargo a alguien. El poster –teaser poster, por supuesto; los carteles finales son una sala VIP a la que sólo tienen acceso los personajes felices y sonrientes expertos en posar de la forma más explícita posible– es espectacular, así que mi aportación a ésta se limita a saber apreciar una buena imagen. La otra opción era… Dios, vale, pasemos a otra.

35) Hércules (1997)

La idea la tuve en mente casi desde el principio. La portada para Hércules debía imitar a las vasijas griegas que salen en la película, o directamente ser esas vasijas. El problema, si es que se le puede llamar así, es que a lo largo de la película se suceden tantas imágenes buenísimas en las vasijas que era difícil quedarse con dos. La de la portada estaba clara casi desde el principio, pero para la contraportada hice varias versiones hasta elegir ésta, que me compró por la facha de Fil ahí todo preparado para comer. Mis disculpas infinitas hacia Hades, si por mí hubiera sido saldría en la portada, la contra y hasta en el lomo. Por cierto, atento a la campaña promocional japonesa.

36) Mulán (1998)

Todo lo que dije cuando El jorobado lo digo aquí. El cartel teaser de Mulán es una auténtica obra de arte, así que quién soy yo para desestimarlo. Una gran carátula fruto de un gran póster. El cartel que aproveché para la contra es de los que considero sobrevalorados, como el de Ariel nadando hacia la superficie, pero con cierto tratamiento digital hasta me gusta.

37) Tarzán (1999)

Aquí estuve planteándome mucho tiempo usar el soberbio teaser poster, en la línea de lo que hice con Mulán y Quasi. Finalmente decidí que era uno de esos casos de cartel que no funciona en una carátula. La cuestión entonces se complicaba, porque el arte de Tarzán desplegado por la red, salvo un montón de pruebas abocetadas del aspecto del hombre mono, no ofrecía demasiadas posibilidades. Una vez más tiré de la propia película y sus fotogramas, y basándome en el mantra de la película, “Hijo de hombre”, y con un poco de montaje photoshopero por aquí y por allá, diseñé la portada más lógica posible.

38) Fantasía 2000 (2000)

De ésta sólo tengo que decir que el único motivo por el que la carátula no es un homenaje a Al Hirshfield y el segmento Rhapsody In Blue–guiño en la contraportada, eso sí– es porque el segmento inicial de las mariposas resume mejor el sentir de toda la película en su conjunto.

39) Dinosaurio (2000)

Una complicada. Poco material y casi todo digital, lo cual es bastante antiestético. Imagínate una carátula presidida por un work in progress de algún Iguanodon, con las texturas a medias, todo cubierto de líneas de polígono y pinta de arcilla digital. No, gracias. Mejor un rugiente Carnotaurus lo más tratado posible para no parecer nacido en CGI y un trabajo de color un poco arriesgado.

40) El emperador y sus locuras (2000)

Otro error. Por buena que sea la portada de la edición especial británica que jamás llegamos ni a oler por estos lares, creo que yo podría haber aportado una alternativa interesante que fuese más allá de un par de retoques aquí y allá.

41) Atlantis (2001)

Bastante maja ésta, ¿eh? Es con diferencia la que más tratamiento digital ha recibido, sobre todo teniendo en cuenta que la hice a partir de unas siluetas vectorizadas en blanco y negro diseñadas por mí mismo en base a esta portada que encontré en un libro de cuentos de la película.

42) Lilo y Stitch (2002)

James Coleman al rescate de nuevo con una de sus preciosas ilustraciones, esta vez enmarcada en una portada de aire tropical. Es un poco irónico que con una película con una dirección artística tan particular como Lilo y Stitch haya optado por recuperar el trabajo de un artista ajeno a la película, pero el reconocimiento al sublime trabajo de Chris Sanders lo reservé para la contraportada, que se nutre de las bonitas fotografías que se ven durante los créditos finales de la película. Y es que jamás ha habido en la filmografía de la Disney película más cercana a la esencia del cine de autor que Lilo y Stitch.

43) El planeta del tesoro (2003)

Pensé que con usar un cartel alternativo nunca usado en lugar del oficial que se vio en todos lados ya bastaba para sorprender al personal. Lo hice, pero menuda chorrada por mi parte. Lo complicado fue inventarme la contraportada a base de parches y paisajes espaciales de archivo.

44) Hermano Oso (2004)

Como con alguna anterior, la veo como una impresión en blanco y rojo sobre una carátula de cartón rugoso en la que la textura y el color marrón sean reales. No es que sea un gran fan de Hermano Oso –al menos no más allá del gimmick de cambiar a formato panorámico una vez Kenai se convierte en oso–, pero la idea me entusiasmó lo suficiente para querer hacer una portada digna. Y mátame, pero es de las que me más me gusta.

45) Zafarrancho en el rancho (2004)

Aquí había dos opciones: o llenar la portada con el careto de Steve Buscemi o fusilar la única escena rescatable de este episodio de serie animada de Disney Channel disfrazado de película. Obviamente hablo de la surrealista secuencia de las vacas locas, la única que aprovecha el potencial de las raíces cartoon que se supone que subyacen en la base artística de la película.

46) Chicken Little (2005)

¿Chicken Little? ¿Qué es Chicken Little? Un invento como Alechia, chupongo.

47) Descubriendo a los Robinson (2006)

El diseño de producción de Descubriendo a los Robinson debe mucho al Tomorrowland de Disneylandia, que basa todo su estilismo futurista en las ferias tecnológicas de los treinta y el art decó, por lo que hacer esta portada fue un delicioso placer inesperado. La película desaprovechó estas influencias artísticas con una campaña promocional bastante impersonal –y el estilo de animación de la película también es decepcionantemente neutro–, pero eso no me impidió divertirme con texturas, tipografías y colores de inspiración decó. Por otra parte, me pareció adecuado reservarle un sitio en la contra a ese personaje genial e injustamente ignorado que es el Hombre del Sombrero.

48) Bolt (2007)

Era tentador usar las ilustraciones que hacen que merezca la pena quedarse a los créditos de Bolt, pero debo admitir que no responden demasiado al tono de comedia aventurera de la película. Reproducir con vectores el fondo y los colores de este poster tuvo su miga.

49) Tiana y el sapo (2009)

Desde que Lassetter llegó al poder de la Disney en 2006, los créditos finales de las películas del estudio destacan por su buen gusto y amor por las técnicas de animación tradicional en vías de extinción. Los de Tiana me gustan tantísimo –obviemos la canción de Ne Yo, en la senda de canción-popera-totalmente-fuera-de-lugar seguida por el engendro genético de Tadeo Jones– que lo difícil aquí fue escoger una sola imagen de entre las cientos de maravillosas estampas que habrían funcionado tan bien como la que finalmente escogí.

50) Rapunzel (2010)

En Tumblr no paran de preguntarse que por qué en esta portada pone Rapunzel en lugar de Tangled. Creo que no tengo que explicar mi acto protesta. Título aparte, tengo que admitir traté de disimular lo más posible el dichoso tono de comedia de aventuras que se ha convertido en el único género imaginable para la animación actual hasta en un cuento de princesas, pero al mismo tiempo sin traicionar del todo el tono de la película. Los farolillos son el símbolo más potente de la película –y de la conquista de Rapunzel de su libertad–, y por mucho que ilustraciones como ésta sean alucinantes y pudieran quedar genial en portada, me temo que Rapunzel jamás fue la película sombría y rompedora que nos prometieron en un principio.

51) Winnie The Pooh (2011)

El Pooh de 2011 comienza siguiendo la estela de su predecesora del 77, entrando en el cuarto de un niño y mostrándonos un libro de Winnie The Pooh. Me gustaba la idea de mantenerme fiel a esta línea, de modo que la carátula para la película de 2011 es una prolongación de la anterior. Diría que ésta me quedo incluso mejor.

52) Rompe Ralph (2012)

Si vas a la Fnac y te compras Rompe Ralph, la portada te vende una película en CGI sin nada en particular que la diferencie de otras películas animadas actuales, algo incomprensible para una película que transcurre en el interior de un videojuego. Pero no pasa nada, señores del departamento de marketing, que aquí estoy yo para poner un poco de sentido común.

53) Frozen (2013)

Let it goooo, let it goooooo… Puede que sea una de las peores películas jamás producida por los Walt Disney Animation Studios, pero su ambientación sin duda tiene el potencial para una buena portada. No, ésta no. No, ésta tampoco. Ni siquiera ésta, qué clase de puta mierda es ésta que ni lleva el título. Como comenté en Tiana, los créditos finales de las películas Disney se están convirtiendo de unos años para acá en auténticas perlitas que incluso dejan la agridulce sensación de ser la vía por la que los artífices de la película liberan su frustración ante la imposición del CGI. Los de Frozen no son los mejores de los últimos años, pero aun así son muy bonitos, es más, es lo único bonito que tiene esa puñetera película.

54) Big Hero 6 (2014)

Naah, es broma, aún es muy pronto. Pero supongo que la haré llegado el momento. A no ser que sea como Chicken Little.

*   *   *

Lo de un Eurovisión con puntos repartidos ha resultado ser ciencia ficción, pero es que ni siquiera he podido integrar la encuesta y las imágenes. He descubierto que mi blog está alojado en el wordpress de los pobres y esas virguerías son un privilegio reservado para los usuarios de wordpress.org, así que tendremos que hacerlo a la antigua. Pero dejemos las lamentaciones, y vota, amigo lector, en la fea plantilla prediseñada de encuesta a tus cinco favoritas. No te dejes influir por mis comentarios ni sueñes con un premio por participar que jamás va a llegar, a no ser que seas una chica atractiva y adjuntes foto en pose sugerente para probarlo, guiño guiño. Esto es pura diversión –sobre todo para mí, si eres una chica guapa y participas en el sorteo amañado, guiño guiño– y un desvergonzado placer culpable por mi parte. Dentro de, digamos, quince días a partir de hoy, publicaré los resultados y las fechas de la revisión. Veremos qué clase de simios sin sentido del gusto leen The R Lounge.

Sólo una advertencia, por si eres de ésos incapaz de distinguir dos cosas que no tienen nada que ver. Da absolutamente igual qué película te guste más. Lo que hay que votar aquí es la portada. LA PORTADA. Aunque sea la de Descubriendo a los Robinson, si es más digna de voto que la de La sirenita se la vota a ésta y no a la de La sirenita. Como lleguen los resultados y haya ganado El rey león o La bella y la bestia y yo sospeche algo juro que voy a tu casa y te corto las manos. ¿Queda claro? Bien. ¡A votar! Recuerda, puedes elegir hasta cinco.

En fin, casi mejor cerramos ya, que se supone que esto iba a ser una mera encuesta sin apenas rollos. Si es que no me salen las entradas cortas ni queriendo. Sólo quiero decir públicamente:

a) que estoy un poco cansado del tema Disney y voy a dejar de lado cualquier entrada al respecto durante un tiempo, porque empieza a ser repetitivo para todos y la cosa está empezando a volverse monotemática. Una lástima, tengo por ahí un texto a medias sobre una movida increíble que ocurrió hace no demasiado, llena de trapos sucios y bastante fascinante. Pero quizá el año que viene. Por ahora estoy harto de Disney.

b) que puedes seguir mi trabajo como Justiciero Portadista en mi tumblr expresamente dedicado a ello. ¡A correr!

 

13 comentarios to “Eurovisión: edición Disney Bluray (¡por tiempo limitado!)”

  1. L. Norton 09/07/2014 a 14:25 #

    El curro de la entrada y las portadas merece que haga la votación Eurovisión, aunque sea en un cochino comentario. Que conste que tendría un comentario para cada una, pero eso lo reservaré para la próxima vez en el irlandés. Allá vamos.

    Blancanieves, one point.
    Aladdin, two points.
    Tarzán, three points.
    Cenicienta, cuatro puntos.
    Dumbo, cinco puntos.
    Alicia, seis puntos.
    El libro de la selva, siete puntos.
    Taron, ocho puntos.
    Diez puntos para Los rescatadores.
    And the twelve points go to Conchita Wurst!
    No, en realidad para La dama y el vagabundo. Perfectísima, oiga.

  2. Jose 10/07/2014 a 11:58 #

    Estoy de acuerdo con L., y como tras una primera y dolorosa criba aún me quedaban 9 candidatas al top five, aquí van mis votos eurovisivos.

    La dama y el vagabundo: 1 punto
    La bella y la bestia: 2 puntos
    El rey león: 3 puntos
    Blancanieves: 4 puntos
    Atlantis: 5 puntos
    Tarzán: 6 puntos
    Tiana y el sapo: 7 puntos
    La bella durmiente: 8 puntos
    Merlín el encantador: 10 puntos
    Dumbo: 12 puntos.

    Y ya. Me ha dolido dejar fuera joyas como Pinocho o El libro de la selva (creo que consigues perfectamente lo que dices buscar en esta última), pero esta es mi lista, sin razón ni fundamento algo en la mayoría de los casos. Me gustan así, y punto.

    Ah, y gran trabajo con todas.

    P.D.: El emperador y sus locuras no merece esa portada. No merece ninguna portada. Yo la pondría en un verbatim suelto, deambulando por los más inmundos rincones de la casa.

  3. Inma 10/07/2014 a 16:15 #

    Puede que sorprenda mi participación, ya que no acostumbro a comentarte casi nada en Facebook y mucho menos adentrarme en tu blog. Pero tengo un problema, soy una dibujante frustrada y sin mucho talento, así que todo lo que conlleve un mínimo de creatividad me atrae y me encanta la gente capaz de hacer este tipo de cosas más aun cuando quedan tan bien.

    He decidido votar de este modo porque NO PUEDO escoger sólo 5. Ya odio haber dejado fuera un par de ellas así que me niego a reducir más.

    Para mí la cosa quedaría así:

    Blancanieves: 1
    Tiana y el sapo: 2
    Mulán: 3
    Winnie The Pooh (2011): 4
    La bella y la bestia: 5
    Hermano Oso: 6
    Dumbo: 7
    Atlantis: 8
    El libro de la selva: 10
    La dama y el vagabundo: 12

    Los motivos me los guardo por no hacer esto más largo.

    Felicidades, no todos podemos destacar por lo que nos gusta.

    • Miguel Roselló 11/07/2014 a 15:42 #

      Esa última frase es como para darte las gracias treinta veces. ¡Me encanta hacer esto! ¡Mil gracias!

  4. Bubu 10/07/2014 a 21:12 #

    Ah, ya veo que todo el mundo hace lo que le sale del toto y el pito, ¡maravilloso! Has hecho una encuesta para que votemos 5, pero aquí viene el libre albedrío de votar nuestras 10 favoritas en plan Eurovisión totally. ¡Estupendo! ya he votado las 5 en tu encuestucha, y ahora x qé no, votemos 10 y publiquémoslo baby!!

    Alicia en el país de las maravillas 1p (morado-lila-violetas varios=color favorito de Bubu, repercusión inmediata en el cerebro)

    Fantasía 2p (Bubu loves siluetas y sombras, y sobre rojo texturizadito uuhhmmm siiiiii)

    Pinocho 3p (viva la madera!! vivan las casas de estilo escandinavo!! viva el vinta..g..jshdkhsdkhj…)

    Blancanieves 4p (me recuerda TAAAAAANTO al cuento viejuno lleno de churretes que leía de pequeña…nostalgia nostalgiaaa )

    Tarzán 5p (hum, una carátula con mensaje implícito, hum, siento un cosquilleo en el cerebro, mola)

    El libro de la Selva 6p (A veces hay cosas que me gustan y no tengo una explicación, y a veces hay cosas que me encantan y tampoco sabría decirte x q… alomejor esq eres jodidamente bueno y punto)

    La cenicienta 7p (Tenía 4 años, engañé a mi padre para que me comprara una botella de agua mientras yo me adentraba corriendo para verla x segunda vez. Todo azul, SIIIIIIIIIIIII todo azuuuuuuul como el príncipeeeee ¡qué maravilla! has captado el mensaje)

    Pocahontas 8p (me encantan los bocetos, los buenos bocetos, aunqe se parezcan a Mónica Bellucci, aaaaaaaaa es una portada tan indie, tan hipster, ay, me la llevo!! ay no, que las cajas están en el piso de abajo, perdón perdón, q nooo prometo q no iba a robarla de verdad señor guardia)

    La Bella y la Bestia 10p Tú lo has dicho y estoy de acuerdo, Es preciosa y espectacular, la contra también, qué maravillaaaaaaaaaa.

    La Bella Durmiente 12p Sí señor, Eyvind Earle seeeeeeeh. yo me la imprimía en A1 y la ponía en mi cuarto. Y luego la imprimía otra vez y la ponía en mi cubículo del curro.

    Pues eso, tarde de sofing y de petarte el blog ^^)

    • Miguel Roselló 11/07/2014 a 15:38 #

      Maravilloso comentario, Bubu/Nunu. Así da gusto. +

      Lo de la Pocahontas/Belluci me ha dejado loco.

  5. Jose 10/07/2014 a 21:33 #

    Por cierto, no he visto ni una sola ceja levantada. ¡¿Pero qué diablos pasa contigo, hijo?! ¿Es que acaso no os enseñan nada en esas escuelas de diseño de ahora?

    • Miguel Roselló 11/07/2014 a 15:35 #

      Calla, que tengo por ahí un par de portadas de coña que he hecho que son lo mejor. Las guardo para algún periodo de vagueza en el que no tenga nada nuevo que ofrecer, ya verás.

      • Jose 11/07/2014 a 17:21 #

        Estoy impaciente. ¡Sé vago!

  6. Shorzen 17/07/2014 a 21:41 #

    La verdad es que la mayoría son estupendas y no cuesta imaginárselas en una estantería. A mí portadas de este tipo me llaman mucho más la atención que las cutres con las cabezas gigantes de los personajes.

    He votado por Dumbo (muy buena idea, y mayor mérito por crearla desde cero), La dama y el vagabundo (un toque hogareño que le pega muchísimo a la película), Hércules (por capturar el arte y el tono de esa gran comedia), Winnie the Pooh 2011 (me parece genial la idea de simular un libro viejuno, y queda mejor que la del 77) y Rompe Ralph por los mismos motivos que Hércules, aunque esta NO sea una gran comedia.

  7. MightySquareRoot 25/07/2014 a 21:09 #

    No se si he comentado antes, pero con esta entrada me animo a hacerlo :)

    Antes de entrar a saco con los puntos, una cosa sobre la portada del DVD de Hércules: Herc ya tenía esa cara postiza de estreñido en el VHS original. Llevo muchos años sufriéndola.

    Y ahora al turrón.

    Aladdín: 1 punto
    Los Rescatadores: 2 punto
    La Bella y la Bestia: 3 puntos
    Lilo y Stitch: 4 puntos
    Tarzán: 5 puntos
    Dumbo: 6 puntos

    Atlantis: 7 puntos **
    La Cenicienta: 8 puntos

    La Sirenita: 10 puntos
    Hércules: 11 puntos
    El Libro de la Selva: 12 puntos. Fantástica, no se puede decir nada más.

    **Tanto Atlantis como Dumbo podían haber entrado en entre las cinco votadas, pero por algún motivo completamente irracional tiré por Atlantis.

    Solo hay una que no me ha gustado mucho, El Emperador y sus Locuras, y no porque esté mal o fea, si no porque el fondo con esa disposición de rayos partiendo de un punto (que seguro tiene un nombre) me recuerda a la de Dumbo.

    Un saludo

    • Miguel Roselló 27/07/2014 a 13:49 #

      ¡Hey, buen comentario! Me gusta saber también cuáles no os gustan. No me había planteado ni por un segundo el paralelismo con la de Dumbo, tienes razón, tienes razón…

      Y buen dato el de Hércules, si lo sabía es obvio que hace mucho que lo olvidé. ¡Nos vemos por aquí!

  8. normanbf 08/01/2015 a 17:33 #

    La mayoría de las películas de caricatura me gustan mucho, pero chicken little no deja de ser de mis preferidas, a pesar de ya es un tanto viejita.

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