Archivo de la etiqueta: Sátira

El mundo según Sharpe

Un hombre pasea por la calle llevando a un perro de la correa. Su gesto sombrío refleja sus amargos pensamientos sobre el mundo que le rodea, su vida y la estupidez que parece regirlo todo. Poco sospecha este hombre de aspecto abstraido que en cuestión de pocos días se verá envuelto en un embrollo de un absurdo difícil de concebir en el que estarán mezclados su mujer, unos vecinos de extrañas tendencias new-age, la policía e incluso una muñeca hinchable. Es Henry Wilt. Este inglés grisáceo es el personaje más famoso de un escritor que no suele ser reseñado entre la crítica respetable ni reivindicado por la ola de lectores postmodernos a los que se les llena la boca nombrando a Chuck Palahniuk, a Douglas Adams y a Nick Hornby. Por si acaso, hago notar que en ningún momento he dicho nada malo sobre ellos. Este escritor, inglés afincado en España (tengo que ir a darle las gracias antes de que se muera), es nada menos que Tom Sharpe, el mayor azote de la sociedad británica desde P. J. Wodehouse, aunque en estilo son radicalmente opuestos.

Hace ya unos cuantos años que Wilt cayó en mis manos, y su lectura ha sido una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida. No fue sólo las carcajadas que me arrancó, las más sonoras que me ha provocado un libro desde la autobiografía de Groucho Marx, sino también el mundo que me descubrió. El mundo de Tom Sharpe. En Wilt Sharpe materializaba pensamientos que hasta el momento habían estado alojados en lo más hondo de mi cerebro sin que les echara demasiada cuenta, pensamientos sobre la condición humana y una visión sobre la vida en general. Y con cada nuevo libro de Sharpe que leía, más convencido estaba de lo mucho que coincidía con su impenitente perspectiva. Pero no hablemos de mí, hablemos de Sharpe. Lo cierto es que con esta entrada pretendo familiarizaros un poco con su figura, y con un poco de suerte, animaros a leerle.

Miradle bien. Quedaros con su cara. Es la última foto que veréis en la entrada de hoy.

Seguir leyendo El mundo según Sharpe