The R Art: Calendario Pin Up 2011 (Vol. 2)

16 Oct

Previously on The R Lounge.

Hoy lo que se llevan son las trilogías, especialmente las que estrenan la segunda parte y la tercera con muy poca diferencia entre ambas, pero como sabéis, en The R Lounge luchamos (yo junto con los coreanos explotados por la sobrecarga de trabajo en el blog y retratados gratuitamente en lo que debería ser un gag del sofá) para ser fastidiosamente diferentes a los demás. Con este segundo volumen terminamos el díptico dedicado al mastodóntico calendario 2011 que, no sé si me repito, me llena de orgullo por ser el primero de muchos intentos que ha llegado a buen puerto.

A Ronald Reagan le gusta esto.

Julio

El que esperase para julio una página rompedora y novedosa se va a llevar una decepción, porque el dibujo que protagoniza Nora es un homenaje a las ilustraciones del que tal vez fue el mayor dibujante de la época dorada del arte pin up, Gil Elvgren; es decir, que se trata del segundo dibujo del calendario basado en los desvergonzados años cuarenta. Tenía un en mente un montón de ilustraciones de Elvgren francamente buenas para reproducir, pero finalmente descarté mimetizar una en concreto y me quedé con el concepto de ésta, con la pobre chica en mitad de un problema de caderas:

Las ilustraciones de Elvgren, como la de la mayoría de dibujantes de pin ups de los cuarenta, son coloridas hasta la saturación, sensación que intenté reproducir sin variar demasiado mi paleta de colores habitual ni recurrir a degradados en los rellenos. Estuve tan tentado de recurrir a esto último y me costó tanto dejarlo correr que acabé recuperándolo para la portada, donde me permití alguna licencia experimental. El caso es que se me ocurrió que le pusiese la ropa que le pusiese a Nora, le daría una gama muy contrastada con su piel rosácea. Si ignoramos largas e hipnotizantes piernas, los dibujos de enero y mayo son los únicos que podrían considerarse explícitamente sugerentes (lo cual supone una ironía teniendo en cuenta que Laurita y Elsa son las chicas cuya sensualidad menos he explorado), así que palié la alarmante falta de carne vistiendo a Nora con lencería, tacones y nada más. La lencería la diseñé, colores incluidos, teniendo en mente un conjunto del que creo que no hablaré porque incluye tórridas anécdotas personales, con el añadido totalmente inventado de unos volantes en los bordes de las bragas que ahora veo excesivos y que de todos modos no se ven demasiado bien. Decidir si los tacones iban a ser negros o rojos fue una de las decisiones más arduas de mi vida, y aún sigo dudando.

Nora, como representante de la más jugosa carnicidad dentro de mi imbatible equipo de chicas, fue la elegida para emular a las igualmente jugosas chicas de Elvgren, y a la vista de los resultados creo que encaja perfectamente con tal perfil. Así que una vez comprobado que Nora daba la talla, tocaba decidir un escenario adecuado. Muchísimo me costó en este caso encontrarlo. En un principio, Nora iba a estar enmarcada en una silueta con la forma de una cerradura, a la manera de esta ilustración de Elvgren:

Bueno, sólo la de arriba.

Pero las proporciones de mis chicas no son las de las chicas de Elvgren, y encajar a Nora en una de ésas requería una cerradura muy ancha y por ende la mar de antiestética. Desechado mi plan A para el fondo, me di cuenta de que no tenía plan B. Miedo, terror; el nivel de los dibujos de los otros meses había sido tan sorprendentemente alto que no podía permitirme un fondo lánguido de ésos que me salen a mí. Busqué montones de posibilidades y ejemplos en internet y en libros, hasta que recordé las secuencias de introducción de los cortos clásicos de Disney, con un rojo saturado muy bonito e inequívocamente vintage, que también tuve en mente de algún modo para el diseño de los números de la página-calendario.

Aún inseguro, redondeé el resultado superponiéndole un estampado que no recuerdo de dónde saqué pero que desde luego no me he inventado. Y ahora ya sí parecía funcionar. Un poco receloso hacia el aspecto plano del espejo y el vestido, me permití probar sobre ellos el mismo degradado granuloso que usé para el fondo, y resultó que daba un aspecto magnífico a los contrastados colores que les había dado. Aunque cuando hice este dibujo ya tenía listo el de mayo y había decidido que ya tenía el estilo perfecto para “objetos circundantes”, me alegró saber que también tenía una segunda opción igualmente válida.

Agosto

Éste es de los que menos me convencen, y por varias razones. La primera y la que más me atormenta, que eligiendo un tema veraniego para agosto provocaba que muchos de los otros dibujos perdieran la coherencia (enero… ¿en Hawaii?). Segundo, que no sé si poner a la habitualmente histérica Jessie en un plan tan seductor (está buena, sí, pero poner miradas de seducción sofisticada no es su estilo) fue lo adecuado. Tercero, que ahora veo el sentido del dibujo muy rebuscado (Jessie es prácticamente una choni y las chonis se hacen fotos a sí mismas en la playa). Y la cuarta razón no es exactamente válida porque en realidad no se trata de un defecto, pero entre tanto dibujo concienzudamente elaborado choca encontrarse con uno tan escueto como éste.

Sin remitir a un estilo concreto, poco tengo que decir sobre este dibujo. De hecho el verdadero interés reside en la puesta de sol y su reflejo en el agua, efecto bastante interesante que me permitió representar el cielo y el agua sin delimitarlos de ninguna manera. Como veréis no es exactamente copiado, pero la idea me llegó cuando golpeó mi mente el precioso cartel de La sirenita con Ariel sobre la roca.

Una de las cosas que más me gusta de Jessie es dibujarle el pelo. No es sólo el peinado recogido en coletas (muchas veces me he preguntado cómo debe quedarle suelto, y he hecho varios dibujos con sugerencias), sino también el toque especial de las mechas rosas, que sobre el papel no suelo trazar: son un guilty pleasure que me guardo para el coloreado digital. En este caso sí lo tracé previamente, porque el peinado no iba a estar exactamente igual que siempre. Lo cierto es que dibujar su característico corte de pelo todo mojado fue un momento delicioso. Sin contar con que le queda estupendamente.

Septiembre

Septiembre no es mi favorito, pero es de los que más me llenan de orgullo. No hay más que echar un vistazo al dibujo para comprobar por qué; es el más elaborado de todos, y el único en el que la página del calendario casi merece más la pena que la de la ilustración. Trabajo de chinos, oigan. Aquí lo sencillo fue dibujar a Lore. Sabía que la más arrogante y altiva de mis chicas era la ideal para interpretar a la Reina de las Reinas, y que el modelo a seguir era la Cleopatra de Astérix (“Y una nariz… ¡qué nariz!”).

No había mucho que pensar, simplemente se trataba de copiar el vestido de Cleopatra y transformarle un poco a Lore su peinado habitual (me bastó con ensancharlo). Sí me planteé darte un par de toques inusuales, que fue cambiar dos aspectos prácticamente i-na-lie-na-bles de mis chicas: el color de la piel (sacad las lecturas que queráis) y las imprescindibles tres pestañas asesinas de cada ojo. Por un lado, le di a Lore un tono de piel más torrado de lo habitual (y en este dibujo queda mejor que con el habitual, creedme) y por otro cambié las tres pestañas por una superpestaña de rímel 100% egipcia.

Una vez despachada Lore, llegó la parte interesante, es decir, lo que me llevó a escoger una temática egipcia para septiembre. ¿Sería capaz de crear un papiro egipcio de primera? Replicar la textura de los papiros puso a prueba mi ingenio, ya que en el CorelDraw no parecía haber ningún patrón de textura que pudiera valerme sin más. Así que tras muchos intentos, opté por una solución improvisada: un patrón de vetas de madera horizontales superpuesto, semitransparente, sobre otro de vetas verticales (en realidad el mismo pero girado noventa grados). Y resultó. El borde irregular no tiene mucha historia, se arma uno de paciencia y lo traza poco a poco.

Fue un pergamino muy parecido a éste (pero no éste) el que me dio la idea para el marco del dibujo y en última instancia para la página-calendario en general. No es más que una interpretación muy extendida y popular del alfabeto egipcio, y su forma en clave de casillero me pareció ideal para el calendario en sí. Encontrar una fuente basada en símbolos egipcios fue fácil, pero distribuirlos adecuadamente por las casillas ya me llevo un poco más de tiempo (todos los pájaros seguidos no quedan bien). Viendo los pergaminos originales me planteé colorear los simbolitos, pero sólo con pensarlo ya me dio dolor de cabeza, así que los dejé del color del fondo y santas pascuas. Iba a dejar vacíos los huecos sin día, pero me apetecía usar esos símbolos más elaborados tan chulos, así que los metí ahí como mejor quedaron, que fue mucho. También estuve a punto de no poner los días de la semana en lo alto, porque se me había olvidado y en un caso como éste eran difíciles de añadir sin tener que cambiarlo todo, pero al final los puse enanísimos en todo lo alto de cualquier manera. No estorban, no destacan demasiado y no quedan feos.

Octubre

Sigamos adelante, con cada vez menos ganas de compartir el proceso de creación del calendario y más de terminar de una vez. Con octubre llevé a cabo una maniobra similar a la de septiembre, dibujando a una Jenny sin complicación ninguna para rodearla de motivos temáticos marcados y convincentes; aunque en este caso el proceso no fue tan complicado como con el mes anterior. Una vez despachados los cuarenta y los sesenta, quise hacer un dibujo centrado en los cincuenta. Como lo obvio me aburre, en el dibujo de mayo ignoré totalmente los trilladísimos sesenta hippies para potenciar la otra cara (menos popular pero mejor, ¿casualidad?) de la década, la ultrasofisticada; y cuando tanteé la idea de hacer un mes setentero ni por un momento se me pasó por la cabeza usar el cansino cliché de las bolas de discoteca y los bailoteos travolteros teniendo tantas jugosas posibilidades blacksploitation. En cambio, para el dibujo cincuentero de octubre dejé de lado la imagen del barrio suburbial americano de familia perfecta (Mad Men, aunque los que la ven sabrán que los sesenta se están apoderando lentamente de Sterling-Cooper-Draper-Pryce, empezando por el despacho de Sterling) para tirar por derroteros mucho más reconocibles: el drive-in, las camareras en patines, Grease, American Graffiti. El tema era atractivo de por sí, pero mi motivación por delante de cualquier otra era rehacer un viejo dibujo de 2005 basado en la portada de la banda sonora de American Graffiti. La idea era buena en 2005 y en 2010, pero el dibujo de este por aquel entonces iniciado en el dibujo digital había envejecido bastante mal. Tocaba rehacerlo para la ocasión, pero sin imitar tan deliberadamente la portada del disco.

A los curiosos les voy adelantando que no pasará mucho antes de que puedan ver el vergonzoso dibujo de 2005 en una entrada retrospectiva, pues ya estáis todos bastante habituados a mi estilo como para afrontar terribles muestras de mi pasado artístico en lo que llamaré The R Art Evolution. Pero sigamos adelante.

El uniforme de Jenny me dio un par de quebraderos de cabeza porque no acababa de decidirme entre unos cuantos modelos que tenía. Al final me quedé con el de American Graffiti, pero añadiéndole lo que más me gustaba de otro de los que tenía, el delantal. Por otra parte no he puesto a Jenny casi de espaldas por casualidad: siempre he dicho que de todas mis chicas Jenny es la que tiene un culo más bonito, así que, ya que había optado por un uniforme con pantalones y no falda, decidí no desperdiciar tan deliciosa retaguardia. Lástima del lazo, pero eran ya demasiados conflictos. ¿Falda o pantalón? Y si era pantalón, ¿delantal o culo despejado? Basta. Los patines, aunque parezcan una nadería, también me llevaron un buen rato. Más que nada porque nunca había dibujado unos patines salvo en el ya mentado dibujo de 2005, y de aquello poco se podía reciclar. ¿Cómo diseñar unos patines altos sin que choque con mi estilo habitual? O dicho de otra manera que deja entrever el absurdo de la situación: ¿si yo fuera yo, cómo dibujaría unos patines? Tras varios intentos fallidos, opté por disfrazar unas Convers (tal y como yo las dibujo, historia que también tiene su miga) de blanco y ponerles ruedas.

Y finalmente llegó el momento de dibujar el escenario y la página del calendario. El fondo del dibujo de Jenny no fue demasiado complicado. Tras decidir que quería mostrar un drive-in, por dentro o por fuera, busqué alguna imagen en internet que me convenciese, lo cual no me llevó mucho tiempo. Ahí arriba la podéis ver. Para la página del calendario sí tuve que ser un poco más imaginativo, combinando elementos del dibujo del drive-in para formar una especie de marco. Y atentos al fondo, tras los números. Esa elaborada rejilla es la misma que se entrevé en la barra del restaurante, tras Jenny y los taburetes. ¿Por qué me dio por reutilizarla? Pues porque hacerla fue un proceso laborioso que se quedó en nada cuando descubrí con horror que apenas iba a verse detrás del culo de Jenny. Por primera vez, las apetecibles formas de Jenny no me parecieron tan apetecibles. Así que: 1) Desplacé un poco a Jenny para que la rejilla se viese lo más posible; y 2) La reutilicé sin ningún tipo de escrúpulo, bien grande y en mitad de la página del calendario. Como detalle inútil pero curioso, la fuente de los números y el mes es la de los letreros de Burger King.

Noviembre

Noviembre… Junto al de agosto, el dibujo que menos me gusta, ahora veremos por qué. Antes debo presentaros a Alicia, cosa que voy a resolver en un segundo.

Alicia es un personaje que me gusta dibujar por el reto que supone. Es difícil dibujar a un personaje que por definición es más bien bajito sin que por ello deje de aparentar gracilidad. Habitualmente es todo lo contrario, y si dibujas una chica bajita tendrá casi inevitablemente un aspecto “atortugado”. Sin embargo, con el tiempo he ido viendo cada vez más a Alicia como una visión evocadora del perfil de Jean Seberg, lo cual es más o menos las antípodas del perfil de chica-tortuga.

Como pasa con todo, el secreto está en la práctica, y llegó un punto en el que comprendí que la clave para dibujar a una Alicia bajita pero con cierta elegancia grácil estaba en el cuello. Cuello corto, Alicia-tortuga. Cuello largo (pero sin pasarse), Alicia grácil. Y, ay amigos, eso es lo que olvidé cuando hice el dibujo de noviembre. Quise poner a Alicia en una ilustración pin-up del mismo estilo que la de julio y fracasé porque, primero, no tuve en cuenta que Alicia no se prestaba a algo así tan bien como Nora, y segundo, olvidé la ley del cuello de Alicia, con lo que agravé más el problema anterior.

Hay cosas buenas, como la tonalidad amarillenta tipo cartelón viejo, pero no es suficiente para que el conjunto me convenza. De hecho, el dibujo de París que habéis visto hace un momento es recientísimo, de hace una semana o dos, y lo hice precisamente para quitarme el mal sabor de boca de la página de Alicia con una ilustración realmente bonita. Ahora me arrepiento de haber desechado en favor de éste el concepto original para la página de noviembre, que podéis ver aquí:

No recuerdo exactamente por qué elegí uno y no otro, pero sospecho que era porque para el de la bañera tenía pensados unos tonos rosa fucsia que se parecían demasiado a los de la página de octubre, inmediatamente anterior. Ahora creo que podría haber funcionado igual de bien con unos colores parecidos a los del dibujo de París (celestes y amarillos). Quizá el año que viene.

Diciembre

Llegamos al final de recorrido con un dibujo que estuvo a puntísimo de protagonizar L’Ange de Montparnasse. Al final pasé a L’Ange al dibujo de junio y dejé diciembre para otra de mis chicas más novatas, Vicky. Aquí podéis verla en un plan más estándar:

Vicky me plantea un reto similar al de Alicia, pero no exactamente igual. En ambos casos la chica en cuestión es bajita, pero en el caso de Vicky mi misión es mantenerle unas formas muy marcadas, muy sexys, y a la vez procurar que no se acerque al aspecto gordito de Maca o a Nora. Esta vez no fracasé miserablemente al hacer la página del calendario, pero sí es verdad que la cara de Vicky me quedo… un poco rara. No parecía ella. Tardé un tiempo en darme cuenta de que le había puesto unos ojos mucho mayores a los que acostumbro, detalle que por alguna razón le hacían aparentar unos cuantos años de más. Esto sí tengo intención de arreglarlo un día de éstos, es una operación sencilla.

Decidí cerrar el calendario con una imagen elegante a lo night club, lo cual inevitablemente evocaba la silueta de Jessica Rabbit contoneándose a ritmo de Why Don’t You Do Right (que eventualmente se convirtió en el encabezado perfecto para la ilustración). No obstante, a la hora de agarrar el lápiz y ponerme a dibujar, el modelo que tenía en mente era el de Michelle Pfeiffer en Los fabulosos Baker Boys. Por eso dibujé a Vicky estirada a lo largo de lo que en un principio era un piano pero que luego pasó a ser… una cosa cuadrada cuando comprobé que de otro modo el dibujo tendría un aspecto sobrecargado.

Respecto al fondo, ésta fue una de esas felices ocasiones en las que mi memoria hizo su trabajo de forma más que eficiente, sacando de lo más recóndito de mi cerebro la imagen de los créditos iniciales del King Kong de Peter Jackson. Fue la primera propuesta y no hubo ninguna más, era ideal. Sólo con recordarla ya supe que con el cambio de colores adecuado sería perfecta para enmarcar a Vicky.

Para mi asombro, cuando finalmente dije “¡terminé la mierda ésta!”, de las trece ilustraciones (no olvidemos la portada) que hice para el calendario, once estaban por encima de lo mínimo exigible, y un puñado de ellas eran francamente estupendas, muy por encima de mi nivel habitual. Evidentemente me cubrí las espaldas reciclando un par de dibujos magníficos que habría sido de tontos desaprovechar, pero creo que no deja de ser meritorio saber qué reciclar y qué no, y también hacerlo para los fines adecuados. Lo mismo puedo decir de los millones de conceptos, elementos, estilos y dibujos enteros saqueados: no es fácil elegir de entre todo lo que puedes encontrar aquello que conviene copiar. Ya tengo en mente alguna idea para el calendario de 2012 (si queréis hacer chistes sobre el fin del mundo, hacedlos fuera). Una recopilación de versiones de carteles cinematográficos protagonizados por chicas… Coffy, Barbarella, El ataque de la mujer de cincuenta pies, American Beauty… Pero tomémoslo con calma, que aún ni es tiempo de colgar el de 2011.

3 comentarios to “The R Art: Calendario Pin Up 2011 (Vol. 2)”

  1. L'Ange de Montparnasse 16/10/2010 a 13:59 #

    Tanto la primera como la segunda parte del recorrido han sido magníficas. Buen trabajo, Michael, enhorabuena!
    Más de una estamos deseando imprimirlo y que empiece el año para colgarlo =)
    Y por si se me pasó decirlo, me halaga ser la Chica Bond. Un placer formar parte de esta obra, es una pasada de calendario.
    Gracias! ^^

  2. Miguel Roselló 17/10/2010 a 9:45 #

    Mejor que muchas chicas Bond reales serías, desde luego. ^^ ¡Gracias!

  3. ronalyn 15/12/2010 a 18:51 #

    Molan mucho pro no d abril y lo q quiero yo es d abril
    porq es _ _ _ _ _ _ _ _ _

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