The R Dinosaurs

El decepcionante mundo de los dinosaurios

Hace años los dinosaurios eran lo más, y no necesariamente por Parque Jurásico. Los veíamos como criaturas cuasi míticas rodeadas de una leyenda intocable. Bestias asesinas frente a majestuosos herbívoros, reptiles gigantes de una diversidad inimaginable que campaban por la Tierra como sus dueños y señores. Los primeros descubrimientos de fósiles, allá por inicios del siglo XIX, desconcertaron a los científicos y les llevaron a pensar, primero, en algún tipo de dragones aterradores, y luego, ya con los ánimos más templados, en pesados reptiles que iban arrastrándose por la vida, una imagen desfasada de la que se conservan montones de grabados. Luego llegaron las teorías que hablaban de unos animales más ágiles, de patas más largas y fuertes y panzas separadas del suelo, que caminaban lentamente apoyados en unas colas que llevaban arrastrando. Poco a poco, los dinosaurios adquirieron un carácter cada vez más cool. Cada vez más ágiles, más rápidos, más feroces. Sangre caliente en lugar de sangre fría. Los dinosaurios dejaron de arrastrar la cola pesadamente en nuestro imaginario colectivo para campar por el mundo a zancadas, en perpetuo equilibrio gracias a unas colas rígidas. Sin embargo, todo lo que sube tiene que bajar algún día. Y mientras que muchos de los descubrimientos llevados a cabo han ido alimentando esta imagen tan guay a lo largo de las décadas, muchas otras cosas que dábamos por hecho porque eran propias de bichos molones han ido revelándose como infundadas en los últimos años por culpa de hallazgos cada vez más desconcertantes. Hoy vamos a hablar de algunos de ellos, así como de mentiras podridas dadas por ciertas por culpa de cierto libro de Michael Chrichton. Bueno, para qué nos vamos a engañar, es por culpa de cierta película de Spielberg.

Os sorprendería saber qué dinosaurio se supone que es éste.

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